lunes, diciembre 17, 2012

Arthur Schopenhauer
 - El oficio del escritor



La vida real de un pensamiento dura tan sólo hasta que llega al punto límite de la palabra: entonces se petrifica y queda muerto pero indestructible como las plantas y animales fosilizados de la prehistoria. Su auténtica vida momentánea es también comparable a la de un cristal en el momento de la cristalización.
Cuando nuestro pensar ha encontrado palabras, deja de existir en nosotros y de ser serio en el sentido más profundo. En cuanto empieza a existir para los demás, cesa de vivir en nosotros, como el niño se desprende de la madre cuando inicia su propia vida.
Ya dijo el poeta:
“No me confundas con contradicciones!

En cuanto el hombre habla, empieza a errar.” 
Goethe

Arthur Schopenhauer
. El oficio del escritor.