sábado, diciembre 01, 2012

Chile. 3:00 am



Danny, Mijaíl, Carla
(Mantagua, Chile, oct.  2012)

Días de total intensidad. Hace poco regresé a Santiago luego de haber estado en un torbellino de experiencias maravillosas, reconfortantes, un respiro necesario en mi vida. Tantos rostros, tantas canciones, el océano a las ocho de la noche, el tren más lento del mundo, la cantina más vieja de Valpo, la Canela, que es la perra más humana, la que mejor conoce la ciudad, las putas y borrachos del Liberty en el barrio del Puerto cantando a viva voz Julio Jaramillo. Tantas anécdotas que he terminado un diario entero escrito a mano. Un diario que perdí, y que afortunadamente lo encontró un librero, Víctor Hugo, que resultó haber sido amigo de un poeta muerto tras el que yo andaba buscando pistas: Juan Luis Martínez, quien siempre hablaba del pajarístico, el lenguaje de los pájaros, y que al igual que yo, robaba libros, o mejor dicho los rescataba. Puertas que conducen a más puertas. He conocido Valparaíso, Viña del mar, Con Con y Reñaca de la mano de dos locos extraordinarios: Danny y Mijaíl, músicos de corazón con quienes fuimos cantando de pueblo en pueblo, subidos en los microbuses, en los restaurantes y en las cantinas. Hemos bebido como si fuesen a clausurar todas las 'botillerías', hemos hecho buenas migas con los perros vagabundos que nos escoltaron cada madrugada, hemos visto la luna desde ángulos que nunca creí posibles desde mi hamaca en Mantagua. Benditos sean los hogares improvisados, la madera encendida por la que no pasamos frío, bendita sea la música y el virtuosismo de corazón, benditos sean los seres decadentes que no han perdido la ternura, bendito el tequila Rancho Alegre del que todos dudamos pero todos compartimos al final, benditos los decibeles del cielo y los pentagramas hechos de cables de luz, bendita la microdesafinación de todos los instrumentos vivos, ¡Bendito sea el Silencio! y benditas mis manos que han aprendido a tocar lo más sencillo, donde se halla el corazón del mundo, su verdadero latido.