lunes, junio 08, 2015

James L. Stanfield



The Mississippi river meanders through a marsh in Minnesota en route to the gulf
(National Geographic, June 1971)

domingo, junio 07, 2015

Virginia Woolf
 - ¿Qué es una buena novela?



Una buena novela es cualquier novela que le hace a uno pensar o sentir. Tiene que meter el cuchillo entre junturas del cuero con el que la mayoría de nosotros estamos recubiertos. Tiene que ponernos quizás incómodos y ciertamente alerta. El sentimiento que nos produce no tiene que ser puramente dramático y por tanto propenso a desaparecer en cuanto sabemos cómo termina la historia. Tiene que ser un sentimiento duradero, sobre asuntos que nos importan de una forma u otra. Una buena novela no necesita tener trama; no necesita tener final feliz; no necesita tratar sobre gente simpática o respetable; no necesita ser lo más mínimo como la vida tal como la conocemos. Pero tiene que representar alguna convicción por parte del escritor. Tiene que estar escrita de modo que transmita la idea del escritor, ya sea simple o compleja, tan fielmente como sea posible. No tiene que repetir aquello que es falso o trillado simplemente porque al público le resulta fácil mascullar una y otra vez sobre lo falso y lo trillado.
Todo esto se refiere a las novelas escritas en el pasado. Es imposible estar seguro de cuáles serán las características de una buena novela en el futuro. Las novelas contemporáneas nos sorprenden a menudo por ser muy distintas de aquello que hemos aprendido a admirar y crean una belleza que, al ser tan distinta de la antigua, resulta mucho más difícil de apreciar. Pero lo contrario también es cierto; algunas de las mejores novelas también se han hecho inmediatamente populares y del todo fáciles de entender. El único método seguro de decidir si una novela es buena o mala es simplemente observar nuestras propias sensaciones al llegar a la última página. Si nos sentimos vivos, frescos y llenos de ideas, entonces es buena; si quedamos hartos, indiferentes y con poca vitalidad, entonces es mala. Pero estar seguro de lo buena que es una novela y el tipo de virtud que tiene resulta extremadamente difícil. El mejor método es leer lo antiguo y lo nuevo uno al lado del otro, compararlos y así desarrollar poco a poco un criterio propio.

(Virginia Woolf 
“¿Qué es una buena novela?”, 1924)



viernes, junio 05, 2015

Henri Michaux - En otros lugares



Los Emanglones

(fragmento)

El trabajo está muy mal visto entre los emanglones y si es prolongado les suele acarrear accidente.
Tras varios días de intenso trabajo puede ocurrir que un emanglón no consiga dormir.
Le tienden boca abajo, le meten en un saco, pero es en vano. Ese hombre está agotado. No tiene fuerzas ni para dormir. Porque dormir es una reacción. Hay que ser capaz de realizar ese esfuerzo y además estando cansado. Así pues, ese pobre emanglón languidece. ¡Cómo no va a languidecer, si permanece insomne entre personas que duermen cuanto quieren! Pero algunos, si viven junto a un lago reposan algo a la vista del agua y de los dibujos sinsentido trazados por la luna y consiguen vivir algunos meses, aunque mortalmente arrastrado por la nostalgia del sueño total.
Se les puede reconocer fácilmente por sus miradas a un tiempo errabundas e insistentes, miradas que absorben el día y la noche.
¡Insensatos que han querido trabajar! Ahora es demasiado tarde.

(De 'En otros lugares'. Ed. Alianza. Madrid, 1983)

martes, junio 02, 2015

Prólogo de David Rieff para los Diarios de madurez (1964-1980) de Susan Sontag


 (photo by Annie Leibovitz)

(fragmento)

El corazón de mi madre se rompió a menudo, y buena parte de este tomo es la elaboración de la pérdida amorosa. En cierto sentido, ello implica que se tenga una impresión falsa de su vida, pues propendía a escribir mucho más cuando lo era amargamente, y menos cuando se encontraba bien. Pero aunque las proporciones no sean las justas me parece que su infelicidad en el amor fue tan suya como el sentimiento de realización suya que derivaba de su escritura, y la pasión que aportaba, sobre todo cuando no estaba escribiendo algo, a su vida de estudiante perpetua, como una suerte de lectora ideal de la gran literatura, de crítica ideal del gran arte, de espectadora ideal del gran teatro, el cine y la música. Y así, fiel así misma, es decir, a su vida tal como la vivió, los diarios van de la pérdida a la erudición y de nuevo a la inversa. Que esa no haya sido la vida que yo hubiera deseado para ella es irrelevante. 


(De 'La conciencia uncida a la carne. Diarios de madurez, 1964-1980' Ed. Random House. Barcelona, 2012)


domingo, mayo 31, 2015

Encuentro


(México. DF. 2015)

Supe de lejos —movida por la intuición— que fueron sus manos quienes labraron esa escultura: The Palmist (cera perdida, bronce / 2011). ¿Quién más que Leonora Carrington pudo haber incrustado un par de ojos profundos en las manos de un ave antropomorfa? Ella, quien alguna vez sentencio: "¿El mundo que pinto? No sé si lo invento; yo creo que más bien es ese mundo el que me inventó a mí.”
Lo mismo me ocurre con la poesía. Luces y sombras confluyen en este espacio, pero los colores se me revelan como son.

La foto fue tomada por mi madre, otra rara avis en esta intensa travesía. Hace poco vimos juntas, en medio de las pirámides de Teotihuacan, un enorme arcoíris redondo. ¡Estaba entero! ¡Totalmente entero! y lo seguí con la mirada un buen rato sin temor a quedar ciega de tanta belleza. Fue un milagro que, personalmente, jamás había presenciado; entonces fui feliz, como lo soy ahorita escribiendo estas letras desde este pequeño cuarto de hotel en el corazón de Veracruz (porque nos vinimos del DF para conocer al menos un pedacito de la costa mexicana). De manera que por ahora, sólo sé que quiero seguir viendo este tipo de manifestaciones simples y fantásticas por el mundo; quiero seguir creyendo en los milagros.

sábado, mayo 30, 2015

Felipe Polleri - Hay que dejar todo en la cancha



¿Y ese tal Polleri está presente en las tres novelas cortas?

Sí, en la primera me reconozco en toda mi adolescencia un poco loquita. En la segunda, ese personaje grandote y tartamudo también soy yo con mis inhibiciones. En la tercera, lo que más noto es el sentimiento de orfandad. Por más que mi madre, que fue muy cariñosa, y mi padre, un tipo totalmente muy ido, me dieron mucho amor, desarrollé “capacidades diferentes”, como dicen mis hijos para joderme. Digamos, hubo muchas cosas que las aprendí a las patadas. Y yo creo mucho en aprender a las patadas. Pienso que, al fin y al cabo, todo en la vida es una cosa de huevos, de si tuviste huevos o no para hacer esto o lo otro. Es la filosofía según Polleri. Esa es mi máxima para hoy. Tenés huevo o no tenés huevo. Me gustaría estar nombrando a Heidegger, pero mi filosofía se basa en que hay que dejar todo en la cancha. En la calle, no hay bibliotecas, nadie te habla del ser y la nada antes de clavarte un puñal…

La entrevista completa aquí

jueves, mayo 28, 2015

David Eagleman - Incógnito (las vidas secretas del cerebro)



(fragmento)

La nuestra es una historia increíble. Que sepamos, somos el único sistema del planeta tan complejo que ha emprendido la tarea de descifrar su propio lenguaje de programación. Imagínese que su ordenador de mesa comenzara a controlar sus propios dispositivos periféricos, se quitara la tapa y dirigiera su web cam hacia su propio sistema de circuitos. Eso somos nosotros. Y lo que hemos descubierto escrutando el interior del cráneo figura entre los logros intelectuales más importantes de nuestra especie: el reconocimiento de que las innumerables facetas de nuestro  comportamiento, pensamiento y experiencias van inseparablemente ligadas a una inmensa y húmeda red electroquímica denominada sistema nervioso. La maquinaria es algo totalmente ajeno a nosotros, y sin embargo, de algún modo, es nosotros. 


(Ed. Anagrama. Barcelona, 2013)

martes, mayo 26, 2015

Pura magia

(Museo Estatal de Etnología, Leiden, Países Bajos)


Libro mágico, utilizado por los hechiceros de la tribu Batak Toba, Sumatra del Norte, Indonesia. 

domingo, mayo 24, 2015

Angélica Liddell



¿Crees que para el hombre de hoy sigue teniendo algún atractivo esa condición efímera de lo escénico? 



El teatro hace patente un amor por la muerte, un culto por lo efímero, como una especie de impulso de aniquilación, la sensación de que algo muere. Como actriz yo lo he sentido así, hay una atracción por lo fatal, da igual el género dramático, es algo que está sucediendo y que puede fallar. Algo que está ocurriendo sobre la cuerda floja y en cualquier momento se puede caer la trapecista (y todo el mundo empieza a aplaudir). El actor se puede equivocar, puede incluso abandonar la escena. Eso no existe en la literatura, ni en el cine, por ejemplo. Tal vez es esa especie de tanatofilia lo que hace que siga existiendo público para el teatro. Y eso debemos tenerlo muy en cuenta también los autores, quiero decir, responder a la expectativa de riesgo con la que el público se enfrenta al escenario, volver a poner la escena sobre esa cuerda floja, sobre la caída y muerte del trapecista. 

Además está la cuestión de lo compartido, eso es importantísimo. Los gestos de los que están a tu alrededor como espectadores construyen la obra contigo. Si escuchas un comentario negativo durante la función, esto también está construyendo la obra contigo. La congregación no es solo entre el espectador y la obra, sino entre los espectadores. El público entre sí construye ese rito, lo construyen entre todos. 



(Entrevista completa aquí)

viernes, mayo 22, 2015

Los ingrávidos - Valeria Luiselli



(fragmento)

Supongo que la diferencia entre ser joven y viejo radica en el grado de frivolidad con el que nos relacionamos con la muerte. De joven, era tal mi desprecio por la vida que me iba provocando muertes cada vez más opulentas. Lo jodido es que ahora, que preferiría estar vivo nomás, me he provocado una muerte lenta, humillante y aburrida. Mis muertes en Manhattan eran rápidas y venían de fuera: un subway me partía los huesos del cráneo: un negro me enterraba un cuchillo a la salida de un bar; me estallaba el apéndice a media noche; me dejaba caer a una calle desde el último piso de un edificio del Distrito Financiero. Pero la muerte en Filadelfia se me acerca como un gato mustio, me embarra el culo contra la pantorrilla, me lame las manos, me araña la cara, me pide de comer; y yo le doy de comer.

(De 'Los ingrávidos'. Valeria Luiselli. Ed. Sexto Piso. Madrid, 2014)

martes, mayo 19, 2015

Y cuando despertó, México todavía estaba allí


(photo by Chío. México DF. 2015)


No, no es una alucinación, estoy vibrando en medio de esta caótica e interesante ciudad. Me vine con mi madre (sonrío en la foto para ella). Ahora, camino a Coyoacán, a la Casa Azul, habitada en su momento por Frida Kahlo.

sábado, mayo 16, 2015

Todos los perros son azules - Rodrigo de Souza Leão



(fragmento)

Detesto el espejo. El espejo sólo sirve para mostrar cómo empeoramos con el tiempo. La primera cosa que quebré allá en casa fue el espejo. Ni siquiera me importó lo de los siete años de mala suerte. Después fui a las bebidas y, poseído por una locura irrefutable, fui tirando, una a una, la botellas de whisky en el suelo. Quedó un lugar muy peligroso. Un mar de trozos de vidrio. Algunas cosas no se quebraron, como el vidrio de la mesa grande de la sala, que se mostró indestructible. Un adorno de la mesa también era irrompible. Había cosas que se derretían con sólo tocarla, que se autodestruían con una caricia, y otras que se mantenían impávidas. Mi papá vino y me pidió que parara. Yo no paraba. mi sobrina pequeña gritaba. Mi hermano gritaba. Mi mamá gritaba. Mi hermana gritaba. 
¡No eso, no!
Eso lo rompo y voy a romper más. Lo rompo. Lo rompo. lo rompo. 
Llegó la policía y me esposó.
Me llevaron a urgencias al Pinel.
¿Por qué lo rompiste?
Lo rompí porque estoy hecho de trozos de vidrio, y cuando los trozos de vidrio me invitan, desordeno todo. 
  
(Ed. Sexto Piso. México DF, 2013)

martes, mayo 12, 2015

Neil Gaiman




Cuando comienzas tienes que lidiar con los problemas del fracaso. Necesitas entereza, presencia de ánimo, para aprender que no todos los proyectos sobreviven. La vida freelance, la vida en el arte, es a veces la del náufrago que arroja al mar mensajes embotellados con la esperanza de que alguien encuentre uno, lo lea y meta en la botella algo que navegue hasta la orilla de su isla desierta: comprensión, un encargo, dinero o amor. Y deberás resignarte a la molestia de que quizás mandes cien mensajes antes de que te llegue la respuesta.


(Gaiman, Neil. Errores infalibles para (y por) el arte)

lunes, mayo 11, 2015

Un poema de Fabio Morabito




No sé si volveré a escribir,
tan lejos me queda el poema de ayer,
adió s al que escribió esos versos,
al clásico que fui,
hoy le saco punta a un lápiz,
este es mi clasicismo,
dejar el lápiz listo con su punta,
la lengua lista con su lápiz,
todo en la punta de la lengua,
la vida lista pero no vivida,
como una caja nueva con sus lápices
de inigualables puntas,
obras de un genio afilador.
Misterio de la infancia y de la vida:
¿quién le sacaba pinta a esos lápices?,
¿quién, dónde, cómo vive
quien saca punta a los lápices de otros,
el que sin escribir lo sabe todo,,
que saca las virutas del camino,
que afila sin decir una palabra
y no se embarca en ningún ritmo?
¿Dónde el poeta que no escribe,
desde la punta que se niega a ser usada,
dónde la lengua aun guardada en una caja?

domingo, mayo 10, 2015

La gran ventana de los sueños - Rodolfo Fogwill



Prólogo (Fragmento)


Había una vez que yo soñé algo y lo olvidé. Ese sueño y sus no imágenes me siguen hasta hoy, cuando han pasado casi treinta y nueve años. A eso se llama vivir, o haber vivido, pendiente de un olvido. Es natural ahora, cuando el olvido roe las neuronas, pero aún recuerdo que aquella vez, hace casi cuarenta años, soñé y olvidé y desde entonces pienso que el grueso de la memoria se compone de cosas negras hechas de puro olvido. La memoria está llena de olvido, llena de olvido, vacía de sí, llena de olvido, casi hecha de puro olvido. Uno mismo termina hecho de puro olvido. La idea era recordar los sueños. (...) Joven, pronto imaginé que bastaba tomarlos en serio y recordarlos al despertar y evocarlos un par de veces rato después de despertar, para fijarlos en la memoria. Por un tiempo. Parece que el sueño sucede en un espacio (¿será la mente, la conciencia, el interior..?) al que vendrían a caer los sueños siguientes para desplazarlos a otro lado. La nada oscura. A veces pienso, –y es como un sueño ese pensar–, que si realmente uno tomase con toda seriedad el propósito de recordar los sueños y se aplicase a ello y se esforzase, podría llegar a recordarlos a todos. Es decir, recordaría incluso a los que fueron olvidados. Al menos su nombre, “sueño del pato que habla”, “sueño del zapatito de la bailarina”, etc. Pero venimos hechos de una materia incapaz de esforzarse mucho y muy poco propensa a tomarse alguna cosa con seriedad. Por eso, si uno quisiera recordar los sueños, podría anotarlos al despertar y ejercitarse en aprender a despertar en el momento justo de haberlos soñado: abrir esa ventana. Alguien se estará preguntando porque este relato de una muestra de cosas soñadas se llama “la gran ventana de los sueños”. (...) Es cierto que me gustó usar la palabra “ventana” y después de elegirla veo que alude a una ventana rara, que no se abre a ninguna parte. Es decir, se abre al sueño: pura imagen y tiempo que no suceden en lugar alguno. Y que ahora, malamente, se reproducen sobre papel como simulando una obra.
Y tal vez sean una obra. Obra del sueño u obra del dueño, siempre será más original que cualquier intento de ficción. Cualquiera –y a mí me ha sucedido– puede volver a escribir o a reescribir la obra de otro, pero nadie podrá resoñar tus sueños ni soñar los suyos con tu propio estilo de soñar, o de escuchar tus sueños.

(fragmento tomado del Clarín)

viernes, mayo 08, 2015

El orden natural



Hoy volví a danzar y eso me pone inmensamente feliz. El movimiento continúa en mi rostro. Gracias a Hervé Maigret y al colectivo Paralelo 0 por ese maravilloso taller de danza contemporánea. Y por recordarme que la danza —en gran medida— es un juego; uno muy serio como todas las artes que logran salvarnos de la realidad.

(Mi mano sujeta —o se sujeta— de 'Aurelia, o el sueño y la vida' de Gérard de Nerval).



La evolución del alfabeto armenio



jueves, mayo 07, 2015

Cumpleaños de mi madre




Me encanta esta foto con mi madre, aparte de su belleza luminosa, en ella habita una gran metáfora; puro instinto. Su rostro, con esa sonrisa tan suya, tan Chío, tan entregada; y sus dos manos sosteniendo las mías. Yo, en mi trajecito azul, un poco temerosa, pero sobre todo perpleja ante lo desconocido (sabía que algo estallaría después del golpe), pero al mismo tiempo confiada porque estaba ella ahí, conmigo. ¡Y sigue estando (ayudándome a romper otro tipo de piñatas) y eso lo celebro a diario!

Tengo el milagro de tus manos, con todo lo que ello implica. Perdóname por mis imperfecciones, por haberte hecho tantas veces preocupar con mis riesgos, viajes y aventuras ¿Pero qué puedo hacer si tengo unos genes revoltosos y temerarios? :) Te amo infinitamente, mamita. Gracias por enseñarme a sostener, y, sobre todo, a sostenerme. Fortaleza y convicción, siempre.


Y bueno, mi presente en este día será llevarte al teatro, digno regalo para una actriz maravillosa y natural como tú. Quiero reír y reflexionar contigo. Gracias por heredarme tu amor hacia lo más sencillo y verdadero; y por enseñarme, sobre todo y pese a todo, a sonreír.

jueves, abril 23, 2015

A Felicidade - Tom Zé



Tristeza não tem fim

Felicidade sim

A felicidade é como a pluma

Que o vento vai levando pelo ar

Voa tão leve

Mas tem a vida breve

Precisa que haja vento sem parar


A felicidade do pobre parece

A grande ilusão do carnaval

A gente trabalha

O ano inteiro

Por um momento de sonho

Pra fazer a fantasia

De rei ou de pirata ou jardineira

Pra tudo se acabar na quarta-feira

A felicidade é como a gota

De orvalho numa pétala de flor

Brilha tranqüila

Depois de leve oscila

E cai como uma lágrima de amor.


A minha felicidade está sonhando

Nos olhos da minha namorada

É como esta noite
P
assando, passando
E
m busca da madrugada

Falem baixo por favor

Pra que ela acorde alegre como o dia

Oferecendo beijos de amor.

miércoles, abril 22, 2015

Sobre el arte - William Faulkner



"El arte es más simple de lo que cree la gente, pues hay muy pocas cosas sobre las que escribir. Todas las cosas conmovedoras son eternas en la historia humana y ya han sido tratadas anteriormente, y si alguien escribe con la suficiente energía, sinceridad y humildad, y con la inalterable determinación de no darse por satisfecho nunca, nunca jamás, ese alguien volverá a tratar esas mismas cosas, pues el arte, como la pobreza, cuida a los suyos y comparte su pan."

(Cartas Escogidas, William Faulkner)


lunes, abril 20, 2015

Roberto Bolaño


(Girona, 1981)


¿Para qué le ha servido a usted la literatura?

Podría dar una respuesta aparentemente poética: “Para no morirme”. Pero es falso: yo seguiría vivo y probablemente con mejor salud si no hubiera optado por la literatura. A mí la literatura me ha servido básicamente para leer. En el momento en que decido que voy a ser escritor, me pongo a leer. Y gracias a la literatura he podido leer libros maravillosos, increíbles, como encontrar tesoros. Y en mi vida, que ha sido más bien nómade y de una pobreza extrema en ocasiones, leer ha contrapesado esa pobreza y ha sido mi soberanía y ha sido mi elegancia. Podía estar en cualquier situación y si leía a Horacio, por ejemplo, el dandy, el que estaba viviendo por encima de sus posibilidades era yo, siempre. La literatura me ha producido riqueza. Es riqueza.

(Roberto Bolaño
 Entrevista con María Teresa Cárdenas y Erwin Díaz)

sábado, abril 18, 2015

Anna Ajmátova




Siempre odié que alguien 

se apiadara de mí, pero

una sola gota de tu piedad

bastó para hacerme sentir

como si llevara el sol dentro.

Por eso me envuelve la aurora,
por eso voy haciendo milagros:
por eso.

jueves, abril 16, 2015

Carritos - Julián Herbert



Llevo más de veinte años intentando escribir cuentos y no puedo. Tampoco me acongojo: en cualquier caso, rara vez he conseguido confeccionar textos que respondan a las expectativas del lector habitual de cualquiera de los géneros literarios. Quizá por eso aspiro a practicarlos todos. Nunca ha faltado alguien diciendo que mi novela es un poema largo al que le sobra la crónica de viajes, o que tal cuento que hice parece más un rap o un prospecto publicitario que verdadera literatura, o que a este poema le estorban los trocaicos puesto que en realidad debió ser escrito en forma de ensayo… No me molestan semejantes opiniones. Al contrario: si Ricardo Montalbán me invitara a la isla de la fantasía, mi deseo sería ser capaz de producir una literatura embrionaria, no experimental sino vagamente medieval, en vías de desarrollo. Esa es la única metonimia de la historia del discurso con la que puedo describir el mundo que percibo.

Esto no significa que ignore o desprecie las herramientas. La narratología es uno de mis vicios predilectos, sobre todo después de Genette y de las recientes indagaciones que ha hecho en este campo la poética cognitiva. Me interesa menos la retórica tradicional que la noción de que narrar es un proceso de pensamiento: un hecho neurobiológico. Por eso me obsesiona la condición pragmática y a la vez fantasmal del concepto de focalización.

Asumo que todos los cuentistas seguimos pensando como niños. Y hay dos tipos de niños: unos juegan diestramente con los carritos a control remoto, otros desarman el control y los carritos para ver cómo funcionan. Me temo que mi estirpe es la segunda. Por eso casi nunca me trae regalos santaclós.


 Fuente: aquí

miércoles, abril 15, 2015

Antonin Artaud


 La máquina del ser o dibujar una mirada torcida
1946

(La machine de l’être ou dessin à regarder de traviole)

martes, abril 14, 2015

sabor vetado



Extraño el café. No lo pruebo desde febrero, desde aquella madrugada en la que tuve un colapso emocional que desembocó en una gastritis bastante fuerte, que terminó llevándome al doctor. Estaba escribiendo un perfil, por encargo, sobre el pintor y escritor ecuatoriano, Pablo Barriga, que terminó publicándose como tema central en una conocida revista literaria, pero entre medio varias cosas descisivas ocurrían en mi vida; y la palabra futuro, por momentos, se me tornaba más difusa que de costumbre. Todas mis fuerzas estaba concentradas en el presente; y todo, desde luego, lo hacía con más intensidad. Ahora estoy bien, en marzo renací, pero el café todavía lo miro desde lejos. Mijail lo prepara —como un devoto del grano oscuro—y me lo ofrece cargado como tratando de reconciliarme con la mágica bebida. Le agradezco, pero le explico que por ahora me quedo con las agüitas caseras, por lo general son de manzanilla con miel o de toronjil con valeriana: santo remedio para aliviar mi estómago en el último tiempo, al igual que la colada de manzana y la avena tostada con canela (ambas, recetas maternas en las que siempre he creído con vehemencia). Sólo mi estómago sabe cuánto dolor sentí esa madrugada de infierno. Espero volver a saborear pronto un cafecito lojano, aunque el insomnio pronostique lo contrario. Al menos me queda el aroma; inundando la casa, inundándome. 

Ex libris - André Vlaanderen



lunes, abril 13, 2015

Galeano / Grass


Hoy murieron dos buenos escritores: Eduardo Galeano y Günter Grass. Seres enormes a quienes despido con respeto y gratitud desde este rincón. 

Iba a colocar únicamente un par de fragmentos de ambos, pero dada la inmensurable información que sobre ellos se reproduce en la red (y que observo de reojo, mientras escribo este post) uno se encuentra con textos muy interesantes, valiosos (algunas entrevistas inéditas que me alegraron el día); y otros, francamente, deplorables; escritos desde el cliché y de la necesidad de resaltar la efemérides, algunos de ellos descalificándolos sin mayor argumento. 

Es por esos últimos que he querido compartir estas lúcidas líneas que el poeta argentino Mario Arteca escribió en su muro de facebook. Para ello me tomo el atrevimiento de copiarlo aquí, aunque dado el tema —que es de carácter público—, y lo generoso que suele ser Mario, seguro que lo acepta gustoso y hasta puede que llegue —al igual que yo— a empuñar la copa por estos dos monstruos. 


***

No pensaba escribir nada sobre las muertes de Galeano y Grass, pero como leo cada pseudo intelectual conservador acreditando referirse a estos dos autores sin haberlos leído y sin tener referencias reales sobre su obra (mucho Fernández Díaz, mucho Aguinis, etc.) quiero decir un par de cosas. Eduardo Galeano fue un importante escritor que supo darnos, como Cortázar, la idea de cómo ser escritor, y sin embargo rescato "Violencia y enajenación", editado por Nuestro Tiempo, que es una colección de crónicas y reportajes, cuando él se hacía llamar Hughes (o bien Gius), y del cual él mismo no reconoce su autoría. Esa cosa sentimental puesta en escritura fue fabulosa en nuestra época, un Haroldo Conti sin literatura. A "Días y noches de amor y de guerra", editado por Catálogo, lo rescato por la emoción de relatar sus momentos en Crisis y dar testimonio de violencia política del momento. Sobre Grass, rescato "El tambor de hojalata", "El juego del gato y el ratón", "Encuentro en Telgte" y "A pasos de cangrejo", del que escribí una reseña en Bazaramericano, hace unos años, y que funciona como una autobiografía sobre su época adolescente manejada por el hitlerismo. Siempre digo lo mismo: puedo no coincidir con Galeano en lo formal (no en lo ideológico, que quede claro) o con Grass, pero si alguno de los que escribimos llegamos a que nuestra muerte se recuerde, es porque alguna instancia de nuestra escritura arribó a un sitio donde nunca se pensaba llegar. Menos mal: el arte del artificio es resolver lo concreto como si fuera una realidad por inventar. Discutible, no siempre creíble. Gracias Edu, Günter, lo hicieron, y hace rato.

Mario Arteca.