martes, mayo 12, 2015

Neil Gaiman




Cuando comienzas tienes que lidiar con los problemas del fracaso. Necesitas entereza, presencia de ánimo, para aprender que no todos los proyectos sobreviven. La vida freelance, la vida en el arte, es a veces la del náufrago que arroja al mar mensajes embotellados con la esperanza de que alguien encuentre uno, lo lea y meta en la botella algo que navegue hasta la orilla de su isla desierta: comprensión, un encargo, dinero o amor. Y deberás resignarte a la molestia de que quizás mandes cien mensajes antes de que te llegue la respuesta.


(Gaiman, Neil. Errores infalibles para (y por) el arte)

lunes, mayo 11, 2015

Un poema de Fabio Morabito




No sé si volveré a escribir,
tan lejos me queda el poema de ayer,
adió s al que escribió esos versos,
al clásico que fui,
hoy le saco punta a un lápiz,
este es mi clasicismo,
dejar el lápiz listo con su punta,
la lengua lista con su lápiz,
todo en la punta de la lengua,
la vida lista pero no vivida,
como una caja nueva con sus lápices
de inigualables puntas,
obras de un genio afilador.
Misterio de la infancia y de la vida:
¿quién le sacaba pinta a esos lápices?,
¿quién, dónde, cómo vive
quien saca punta a los lápices de otros,
el que sin escribir lo sabe todo,,
que saca las virutas del camino,
que afila sin decir una palabra
y no se embarca en ningún ritmo?
¿Dónde el poeta que no escribe,
desde la punta que se niega a ser usada,
dónde la lengua aun guardada en una caja?

domingo, mayo 10, 2015

La gran ventana de los sueños - Rodolfo Fogwill



Prólogo (Fragmento)


Había una vez que yo soñé algo y lo olvidé. Ese sueño y sus no imágenes me siguen hasta hoy, cuando han pasado casi treinta y nueve años. A eso se llama vivir, o haber vivido, pendiente de un olvido. Es natural ahora, cuando el olvido roe las neuronas, pero aún recuerdo que aquella vez, hace casi cuarenta años, soñé y olvidé y desde entonces pienso que el grueso de la memoria se compone de cosas negras hechas de puro olvido. La memoria está llena de olvido, llena de olvido, vacía de sí, llena de olvido, casi hecha de puro olvido. Uno mismo termina hecho de puro olvido. La idea era recordar los sueños. (...) Joven, pronto imaginé que bastaba tomarlos en serio y recordarlos al despertar y evocarlos un par de veces rato después de despertar, para fijarlos en la memoria. Por un tiempo. Parece que el sueño sucede en un espacio (¿será la mente, la conciencia, el interior..?) al que vendrían a caer los sueños siguientes para desplazarlos a otro lado. La nada oscura. A veces pienso, –y es como un sueño ese pensar–, que si realmente uno tomase con toda seriedad el propósito de recordar los sueños y se aplicase a ello y se esforzase, podría llegar a recordarlos a todos. Es decir, recordaría incluso a los que fueron olvidados. Al menos su nombre, “sueño del pato que habla”, “sueño del zapatito de la bailarina”, etc. Pero venimos hechos de una materia incapaz de esforzarse mucho y muy poco propensa a tomarse alguna cosa con seriedad. Por eso, si uno quisiera recordar los sueños, podría anotarlos al despertar y ejercitarse en aprender a despertar en el momento justo de haberlos soñado: abrir esa ventana. Alguien se estará preguntando porque este relato de una muestra de cosas soñadas se llama “la gran ventana de los sueños”. (...) Es cierto que me gustó usar la palabra “ventana” y después de elegirla veo que alude a una ventana rara, que no se abre a ninguna parte. Es decir, se abre al sueño: pura imagen y tiempo que no suceden en lugar alguno. Y que ahora, malamente, se reproducen sobre papel como simulando una obra.
Y tal vez sean una obra. Obra del sueño u obra del dueño, siempre será más original que cualquier intento de ficción. Cualquiera –y a mí me ha sucedido– puede volver a escribir o a reescribir la obra de otro, pero nadie podrá resoñar tus sueños ni soñar los suyos con tu propio estilo de soñar, o de escuchar tus sueños.

(fragmento tomado del Clarín)

viernes, mayo 08, 2015

El orden natural



Hoy volví a danzar y eso me pone inmensamente feliz. El movimiento continúa en mi rostro. Gracias a Hervé Maigret y al colectivo Paralelo 0 por ese maravilloso taller de danza contemporánea. Y por recordarme que la danza —en gran medida— es un juego; uno muy serio como todas las artes que logran salvarnos de la realidad.

(Mi mano sujeta —o se sujeta— de 'Aurelia, o el sueño y la vida' de Gérard de Nerval).



La evolución del alfabeto armenio



jueves, mayo 07, 2015

Cumpleaños de mi madre




Me encanta esta foto con mi madre, aparte de su belleza luminosa, en ella habita una gran metáfora; puro instinto. Su rostro, con esa sonrisa tan suya, tan Chío, tan entregada; y sus dos manos sosteniendo las mías. Yo, en mi trajecito azul, un poco temerosa, pero sobre todo perpleja ante lo desconocido (sabía que algo estallaría después del golpe), pero al mismo tiempo confiada porque estaba ella ahí, conmigo. ¡Y sigue estando (ayudándome a romper otro tipo de piñatas) y eso lo celebro a diario!

Tengo el milagro de tus manos, con todo lo que ello implica. Perdóname por mis imperfecciones, por haberte hecho tantas veces preocupar con mis riesgos, viajes y aventuras ¿Pero qué puedo hacer si tengo unos genes revoltosos y temerarios? :) Te amo infinitamente, mamita. Gracias por enseñarme a sostener, y, sobre todo, a sostenerme. Fortaleza y convicción, siempre.


Y bueno, mi presente en este día será llevarte al teatro, digno regalo para una actriz maravillosa y natural como tú. Quiero reír y reflexionar contigo. Gracias por heredarme tu amor hacia lo más sencillo y verdadero; y por enseñarme, sobre todo y pese a todo, a sonreír.

jueves, abril 23, 2015

A Felicidade - Tom Zé



Tristeza não tem fim

Felicidade sim

A felicidade é como a pluma

Que o vento vai levando pelo ar

Voa tão leve

Mas tem a vida breve

Precisa que haja vento sem parar


A felicidade do pobre parece

A grande ilusão do carnaval

A gente trabalha

O ano inteiro

Por um momento de sonho

Pra fazer a fantasia

De rei ou de pirata ou jardineira

Pra tudo se acabar na quarta-feira

A felicidade é como a gota

De orvalho numa pétala de flor

Brilha tranqüila

Depois de leve oscila

E cai como uma lágrima de amor.


A minha felicidade está sonhando

Nos olhos da minha namorada

É como esta noite
P
assando, passando
E
m busca da madrugada

Falem baixo por favor

Pra que ela acorde alegre como o dia

Oferecendo beijos de amor.

miércoles, abril 22, 2015

Sobre el arte - William Faulkner



"El arte es más simple de lo que cree la gente, pues hay muy pocas cosas sobre las que escribir. Todas las cosas conmovedoras son eternas en la historia humana y ya han sido tratadas anteriormente, y si alguien escribe con la suficiente energía, sinceridad y humildad, y con la inalterable determinación de no darse por satisfecho nunca, nunca jamás, ese alguien volverá a tratar esas mismas cosas, pues el arte, como la pobreza, cuida a los suyos y comparte su pan."

(Cartas Escogidas, William Faulkner)


lunes, abril 20, 2015

Roberto Bolaño


(Girona, 1981)


¿Para qué le ha servido a usted la literatura?

Podría dar una respuesta aparentemente poética: “Para no morirme”. Pero es falso: yo seguiría vivo y probablemente con mejor salud si no hubiera optado por la literatura. A mí la literatura me ha servido básicamente para leer. En el momento en que decido que voy a ser escritor, me pongo a leer. Y gracias a la literatura he podido leer libros maravillosos, increíbles, como encontrar tesoros. Y en mi vida, que ha sido más bien nómade y de una pobreza extrema en ocasiones, leer ha contrapesado esa pobreza y ha sido mi soberanía y ha sido mi elegancia. Podía estar en cualquier situación y si leía a Horacio, por ejemplo, el dandy, el que estaba viviendo por encima de sus posibilidades era yo, siempre. La literatura me ha producido riqueza. Es riqueza.

(Roberto Bolaño
 Entrevista con María Teresa Cárdenas y Erwin Díaz)

sábado, abril 18, 2015

Anna Ajmátova




Siempre odié que alguien 

se apiadara de mí, pero

una sola gota de tu piedad

bastó para hacerme sentir

como si llevara el sol dentro.

Por eso me envuelve la aurora,
por eso voy haciendo milagros:
por eso.

jueves, abril 16, 2015

Carritos - Julián Herbert



Llevo más de veinte años intentando escribir cuentos y no puedo. Tampoco me acongojo: en cualquier caso, rara vez he conseguido confeccionar textos que respondan a las expectativas del lector habitual de cualquiera de los géneros literarios. Quizá por eso aspiro a practicarlos todos. Nunca ha faltado alguien diciendo que mi novela es un poema largo al que le sobra la crónica de viajes, o que tal cuento que hice parece más un rap o un prospecto publicitario que verdadera literatura, o que a este poema le estorban los trocaicos puesto que en realidad debió ser escrito en forma de ensayo… No me molestan semejantes opiniones. Al contrario: si Ricardo Montalbán me invitara a la isla de la fantasía, mi deseo sería ser capaz de producir una literatura embrionaria, no experimental sino vagamente medieval, en vías de desarrollo. Esa es la única metonimia de la historia del discurso con la que puedo describir el mundo que percibo.

Esto no significa que ignore o desprecie las herramientas. La narratología es uno de mis vicios predilectos, sobre todo después de Genette y de las recientes indagaciones que ha hecho en este campo la poética cognitiva. Me interesa menos la retórica tradicional que la noción de que narrar es un proceso de pensamiento: un hecho neurobiológico. Por eso me obsesiona la condición pragmática y a la vez fantasmal del concepto de focalización.

Asumo que todos los cuentistas seguimos pensando como niños. Y hay dos tipos de niños: unos juegan diestramente con los carritos a control remoto, otros desarman el control y los carritos para ver cómo funcionan. Me temo que mi estirpe es la segunda. Por eso casi nunca me trae regalos santaclós.


 Fuente: aquí

miércoles, abril 15, 2015

Antonin Artaud


 La máquina del ser o dibujar una mirada torcida
1946

(La machine de l’être ou dessin à regarder de traviole)

martes, abril 14, 2015

sabor vetado



Extraño el café. No lo pruebo desde febrero, desde aquella madrugada en la que tuve un colapso emocional que desembocó en una gastritis bastante fuerte, que terminó llevándome al doctor. Estaba escribiendo un perfil, por encargo, sobre el pintor y escritor ecuatoriano, Pablo Barriga, que terminó publicándose como tema central en una conocida revista literaria, pero entre medio varias cosas descisivas ocurrían en mi vida; y la palabra futuro, por momentos, se me tornaba más difusa que de costumbre. Todas mis fuerzas estaba concentradas en el presente; y todo, desde luego, lo hacía con más intensidad. Ahora estoy bien, en marzo renací, pero el café todavía lo miro desde lejos. Mijail lo prepara —como un devoto del grano oscuro—y me lo ofrece cargado como tratando de reconciliarme con la mágica bebida. Le agradezco, pero le explico que por ahora me quedo con las agüitas caseras, por lo general son de manzanilla con miel o de toronjil con valeriana: santo remedio para aliviar mi estómago en el último tiempo, al igual que la colada de manzana y la avena tostada con canela (ambas, recetas maternas en las que siempre he creído con vehemencia). Sólo mi estómago sabe cuánto dolor sentí esa madrugada de infierno. Espero volver a saborear pronto un cafecito lojano, aunque el insomnio pronostique lo contrario. Al menos me queda el aroma; inundando la casa, inundándome. 

Ex libris - André Vlaanderen



lunes, abril 13, 2015

Galeano / Grass


Hoy murieron dos buenos escritores: Eduardo Galeano y Günter Grass. Seres enormes a quienes despido con respeto y gratitud desde este rincón. 

Iba a colocar únicamente un par de fragmentos de ambos, pero dada la inmensurable información que sobre ellos se reproduce en la red (y que observo de reojo, mientras escribo este post) uno se encuentra con textos muy interesantes, valiosos (algunas entrevistas inéditas que me alegraron el día); y otros, francamente, deplorables; escritos desde el cliché y de la necesidad de resaltar la efemérides, algunos de ellos descalificándolos sin mayor argumento. 

Es por esos últimos que he querido compartir estas lúcidas líneas que el poeta argentino Mario Arteca escribió en su muro de facebook. Para ello me tomo el atrevimiento de copiarlo aquí, aunque dado el tema —que es de carácter público—, y lo generoso que suele ser Mario, seguro que lo acepta gustoso y hasta puede que llegue —al igual que yo— a empuñar la copa por estos dos monstruos. 


***

No pensaba escribir nada sobre las muertes de Galeano y Grass, pero como leo cada pseudo intelectual conservador acreditando referirse a estos dos autores sin haberlos leído y sin tener referencias reales sobre su obra (mucho Fernández Díaz, mucho Aguinis, etc.) quiero decir un par de cosas. Eduardo Galeano fue un importante escritor que supo darnos, como Cortázar, la idea de cómo ser escritor, y sin embargo rescato "Violencia y enajenación", editado por Nuestro Tiempo, que es una colección de crónicas y reportajes, cuando él se hacía llamar Hughes (o bien Gius), y del cual él mismo no reconoce su autoría. Esa cosa sentimental puesta en escritura fue fabulosa en nuestra época, un Haroldo Conti sin literatura. A "Días y noches de amor y de guerra", editado por Catálogo, lo rescato por la emoción de relatar sus momentos en Crisis y dar testimonio de violencia política del momento. Sobre Grass, rescato "El tambor de hojalata", "El juego del gato y el ratón", "Encuentro en Telgte" y "A pasos de cangrejo", del que escribí una reseña en Bazaramericano, hace unos años, y que funciona como una autobiografía sobre su época adolescente manejada por el hitlerismo. Siempre digo lo mismo: puedo no coincidir con Galeano en lo formal (no en lo ideológico, que quede claro) o con Grass, pero si alguno de los que escribimos llegamos a que nuestra muerte se recuerde, es porque alguna instancia de nuestra escritura arribó a un sitio donde nunca se pensaba llegar. Menos mal: el arte del artificio es resolver lo concreto como si fuera una realidad por inventar. Discutible, no siempre creíble. Gracias Edu, Günter, lo hicieron, y hace rato.

Mario Arteca.

Günter Grass


Buen viaje, Señor Grass.
Y gracias.

(1927 - 2015)


P. Trabaja bajo figuras de Goya. ¿Qué le da Goya?


R. Trabajo, en efecto, bajo una serie de grabados de Goya. Cada vez que celebro un cumpleaños importante, de los que contienen 0 o 5, mi mujer me regala alguno que todavía se vende en el mercado… Para mí es como la medida del artista, el criterio de verdad. ¡Es de una imaginación impresionante, cómo ilustra la demencia de este mundo! Tengo varios grabados de Los caprichos en los que nos muestra que está contra la Inquisición, con la demencia de la Iglesia católica por un lado y con la vida tal como es por otro… Goya es el gran ejemplo para mí, lo que me da la medida de si algo es bueno o es malo.       


(tomado de la entrevista Günter Grass: “El dolor es la principal causa que me hacetrabajar y crear” publicada por Diario El País)

Eduardo Galeano

Buen viaje, señor Galeano. Y gracias.

(1940 - 2015)



- En tus libros siempre se toca el tema político, pero tú no eres un político


E.G.: “El tema político está presente y está ausente. Está y no está. Depende de lo que se entienda por tema político. Mis libros se ocupan de todo. De todos los temas imaginables. Nada de lo humano me es ajeno, pero me interesa también la vida de los bichos, los fenómenos de la naturaleza. Por lo tanto la etiqueta de escritor político es algo que rechazo, porque me limita y me amenaza con convertirme en un autor panfletario, a las órdenes de algún partido o alguna religión, y eso no tiene nada que ver conmigo. Soy un hombre muy libre y escribo muy libremente. En realidad escribo cuando me pica la mano. Y quiero contar porqué. Esto se lo escuché una vez a un negro tamborero de Santiago de Cuba, hace muchos años. Eran como las tres de la mañana y llevaba tocando muchas horas, entonces le pregunté cómo lo hacía. Al tambor le arrancaba voces, llantos, risas, era impresionante, el tipo era un mago. Él me respondió: Yo toco cuando me pica la mano. Me pasa lo mismo, escribo cuando me pica la mano, no obedezco ninguna orden, ni las de afuera ni las de adentro. No escribo por cumplir, sino cuando me pica la mano”.


domingo, abril 12, 2015

Sarah Vaughan - Black Coffee (1949)


I'm feeling mighty lonesome
haven't slept a wink
I walk the floor and watch the door
and in between I drink
black coffee

love's a hand-me-down brew
I'll never know a sunday
in this weekday room

I'm talking to the shadows
one o'clock to four
and lord, how slow the moments go
when all I do is pour
black coffee

since the blues caught my eye
I'm hanging out on monday
my sunday dream's too dry

now, a man is born to go a-loving
a woman's born to weep and fret
to stay at home and tend her oven
and drown her past regrets
in coffee and cigarettes

I'm moody all the morning
mourning all the night
and inbetween, it's nicotine
and not much hard to fight
black coffee

feeling low as the ground
it's driving me crazy
just waiting for my baby
to maybe come around

my nerves have gone to pieces
my hair is turning gray
all I do is drink black coffee
since my man's gone away



sábado, abril 11, 2015

Adrienne Rich



“Pensar como un hombre” ha sido un halago o una limitación para las mujeres que han querido escapar a la trampa del cuerpo. No es extraño que muchas mujeres inteligentes y creativas hayan insistido en que eran “seres humanos” primero y mujeres sólo accidentalmente, que hayan minimizado su biología o sus vínculos con otras mujeres. El cuerpo ha terminado siendo tan problemático para las mujeres que a menudo han preferido prescindir de él y viajar como un espíritu incorpóreo.


(Nacimos de mujer, 1996: 81, trad. Ana Becciu).

jueves, abril 09, 2015

Kiki de Montparnasse



Brassaï
París, 1933

re-aparición

9 de abril (insomne)


No he dejado de escribir. El hecho de no haber aparecido aquí no quiere decir que no haya escrito en todo este tiempo. Estoy en una etapa creativa en la cual exploro sin clasificar, pero con mucha más conciencia sobre ese dar forma a los manuscritos pendientes, diarios por transcribir e ideas que no pasaban de serlo; por ello también mi ausencia. La he pasado bien - mal - muy bien - muy mal - y así con sus distintas variaciones; ahora mismo estoy en vilo. Sé que mis amigos sabrán entender este necesario retiro (pronto los escribiré, también los extraño), pero… that's the way the cookie crumbles como diría esa sabia expresión popular.  Renuncié a muchas cosas excepto a eso —que en el fondo es esto—, lo que me mantiene viva. He rozado el Silencio y su promesa ilusoria (alguien me contó lo que hay al otro lado del río). Amanece y tengo los ojos abiertos.

¿Alguien más sobrevivió a esta noche?


jueves, septiembre 04, 2014

Pablo Ramos - La ley de la ferocidad



Camino por Dorrego hasta el costado del cementerio de la Chacarita. Paredón y después, paredón. Putas de cinco pesos, travestis de los que me ofrecen una chupada contra un árbol o adentro, en alguna de las tumbas. Ellos tienen el acceso libre, se le sacuden a los cuidadores y los dejan pasar para que laburen entre los muertos. Nadie te puede joder ahí, debe ser el único lugar donde nadie te puede joder. Sonisa en la cara. Soy gentil con las putas y con los travestis. Casas a los costados. Un Mercedes me interrumpe el paso al salir del garage de su casa. La que acompaña al que maneja me miras un instante con desolación. Como voy caminando soy negro. Y si soy negro soy chorro. Estos barrios fueron obreros pero ahora están de moda. Viven turistas, políticos artistas, la crema de la crema. Musiquitos que vienen a estudiar desde el interior y que odian a sus padres gendarmes excepto a la hora de contar los billetes que reciben por el alquiler de las picanas. Bailarines de tango que empezaron de grandes, gente de teatro vocacional, poetas que titulan sus libros de edición de autor como “Poemario I”, “Poemario II”, Poemario la concha de tu madre. Como si hubieran llegado del futuro y escribieran copiando desde los cuarenta y siete tomos de sus obras completas.

(De La ley de la ferocidad. Alfaguara. Buenos Aires 2007)

miércoles, septiembre 03, 2014

Werner Herzog



Santa María de Neiva - Río Cenepa 5/ 7/ 79

(...)

Subida por el Marañón. Antes de la confluencia con el Cenepa hay un pongo muy bello que atraviesa la última cadena montañosa. Cuando llegamos a Orellana, los jóvenes jugaban al fútbol, y con ellos el maestro. El lugar vuelve hoy a tener su nombre indio, Wawaim. Evidentemente, por aquí corren rumores de que planeamos abrir un canal que vaya del río Cenepa al Marañón y que, por lo tanto, los campos se secarán. Un joven de aspecto inteligente y pelo largo me ha preguntado si las películas, o más bien el hecho de ser filmado, puede hacer daño, si puede destruir una persona. En mi corazón la respuesta ha sido que sí, pero le he dicho que no. 

(Conquista de lo inútil. Blackie books. España. 2012)

jueves, julio 10, 2014

Blue Bird


hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea. (...)

(Bukowski me ayuda hoy con las palabras)  

martes, julio 08, 2014

Efraín


Tengo cerca de 100 páginas de material en bruto para el perfil sobre Efraín Jara Idrovo, una locura. Una locura bella. Y en medio de este resfrío pendejo trato de no bloquearme. Me gustaría contarles —con un tecito de jazmín en mano— todas las historias que escuché de boca del Poeta. Pero no se puede (por espacio, por tiempo, por logística). Así que por ahora seguiré escribiendo, editando, moldeando cada frase para que pronto puedan leer, al menos, buena parte de su magia.

Cada perfil es una aventura, y esta, en particular, me acompañará toda la vida.

domingo, julio 06, 2014

Chantal Maillard



"Los niños buscan piedras entre las piedras. Eligen. Una abeja se posa entre los restos de mi cena. Elige. Yo sólo cojo el bolígrafo y escribo, sin elegir. La soledad es un sello que llevo estampado en la boca".

viernes, julio 04, 2014

Apuntes sobre el tiempo



Te queda todo por aprender, todo lo que no se aprende: la soledad, la indiferencia, la paciencia, el silencio. Debes desacostumbrarte de todo.
Georges Perec

(3 de julio de 2014)

Mañana cumpliré 29. Entraré por esa puerta invisible con un par de falencias menos (más liviana, que ya es bastante) y con 4 o 5 certezas (las suficientes para seguir caminando, construyendo y construyéndome). Mañana seré más vieja, y sólo quienes juegan a dibujar la forma del vértigo en todo lo que hacen se acercarán un poco más a mis ideas, al porqué de todo esto que me habita desde hace miles de años.


***
Sol y lluvia al mismo tiempo; debajo de ellos, camino. Dos pájaros vuelan juntos: saltan, giran, dan piruetas. Decido seguirlos hasta que —curiosamente— llegan a la puerta de mi edificio. Son estos los regalos que me interesan. ¿Quién se acuerda tan temprano de mí?

***
Mijail propone que escuchemos The Doors sin saber que un día como hoy, hace 43 años, murió Jim Morrison; por eso encuentro maravillosa la coincidencia. Suena ‘Riders on the storm’ mientras el cielo de Quito se desata. Mi manera de homenajear a mis muertos es escuchándolos o leyéndolos; en el caso de Morrison son ambas. Abro el poemario Señores y nuevas criaturas, una edición pequeñita que reúne poemas que Morrison escribió entre 1968 y 1969, y que el poeta Uberto Stabile me regaló hace cinco años, en Punta Umbría, al sur de España. Entre los subrayados encuentro frases como esta: “Llegará tal vez un tiempo en que asistiremos a un teatro meteorológico para recordar la sensación de la lluvia”. La sentencia es escalofriante (y no muy lejana, según los tiempos que vivimos). Sin embargo, al leerla, ya no provoca en mí esa sensación devastadora. Creo, por el contrario, que presenciaré la última lluvia de la faz de la tierra, algún día, bajo cualquier forma; asistiendo a su sonido con la misma devoción que el primer hombre.



***
“El Sombrero empezó a beber lentamente. Dijo, chupándose un pulgar y dirigiéndose a Miguel:
— Mi reloj marca las once treinta. ¿Qué hora tienes tú?
— Estás mal —dijo Miguel—  Son recién las once.
El Sombrerero miró su reloj y palideció:
— ¡Catástrofe! ¡Yo también tengo las once! ¿De la mañana o de la noche? Los relojes enloquecieron... Están marcando el tiempo hacia atrás... ¿Será una falla tecnológica o... en vez de envejecer estamos rejuveneciendo?"


(Lewis Carroll. Alicia en el país de las maravillas. 1865)

***

(4 de julio de 2014)

Hace exactamente un año desperté con el profundo deseo de hacer un voto de silencio. Mijail y yo nos encontrábamos en Mechuque, una de las Islas Chauque, al sur de Chile.
Apartada, embrujada y maravillosa, Mechuque fue un lugar clave en nuestra travesía. Era invierno y el pueblo quedaba —caminando— a casi una hora del lugar en el  que nos alojábamos: una casita de madera entre la frondosa vegetación y el agua. La propietaria era la abuela de M., pero tanto ella como el resto de la familia no volverían hasta verano.
Era invierno, insisto, y nos decían que no era época de viaje, pero ni el tiempo ni el clima nos detuvo. No teníamos luz eléctrica y nos alimentábamos únicamente con las previsiones que su abuela había dejado al interior de baúles y alacenas. No teníamos reloj ni teléfonos (seguimos sin tenerlos), por lo que básicamente nos guiábamos por la luz del sol, las sombras y, al caer la noche, los astros.
El día de mi cumpleaños bebimos chicha de manzana y por la noche Mijail preparó una pizza con los ingredientes que encontró en las bolsas etiquetadas, la horneó encima de la chimenea. El remate: un concierto íntimo y la lectura de Tierra de los Hombres de Antoine de Sanit-Exúpery. Eramos felices a nuestra manera. Incluso nos dimos el lujo de crear un Laboratorio Alquímico cuyos registros, por ahora, reservo. No obstante, deseaba mucho —aquel día— avanzar hasta Quicaví, tierra de brujos y epicentro de la mitología chilota. No se pudo: un árbol cayó esa mañana tras una fuerte lluvia y no habían lanchas que partieran a ningún sitio.
Ni mi voto de silencio ni ese pequeño viaje fueron posibles, pero sólo hasta hoy entiendo que fue mejor así. Aquella noche estuve lejos de todos, excepto del hombre que esta mañana vuelve a escoltar mi sueño, desde el suyo.
En efecto: Mijail es parte de esas cuatro o cinco certezas con las que ahora cuento.

(5 de julio de 2014)

En estos días que he tenido tiempo para volver a mí (y a las cosas que hacen parte de mi universo más íntimo) he descubierto una serie de nombres, libros y pistas sin otro motivo más que el placer; lo cual significa un logro, o mejor aún: un regalo personal, porque si bien ese era el orden natural de mi vida, ahora —debido al limitado tiempo en el periódico—, ese orden ha sido alterado, provocando a su vez otro orden (uno conscientemente circunstancial). Nada como el placer se escribir sobre algo que nadie me ha pedido. Por eso decidí hacer un alto para dedicarle mi fin de semana —única y exclusivamente— al ocio creativo; para mí: otro tipo de silencio.

(6 de julio de 2014)

Por la tarde nos juntamos con mis padres y mi hermana. Mientras ellos hablan, yo regreso de su mano a la infancia. Abro algunos álbumes de fotos y observo, con alegría, que el tiempo no ha borrado mi mirada inicial: sigo viendo la raíz de los pájaros.

***

(Bonus track atemporal)

Cuando digo no conozco
digo en el fondo no recuerdo
la sorpresa es el choque entre el gen y la historia
reclamo mi individualidad a través del espejo
pero bajo mi piel sigue latiendo el miedo de todos

Qué misterio es este que encierra mi cuerpo
pedazo de mundo, caverna del primer hombre
mi verdad es la repetición de un sinnúmero de errores
remolino entre tanta mole de sangre y huesos

Muevo palabras como si fuesen ladrillos
no para levantar muros sino para derribarlos

Benditos los que intentamos construir un lenguaje sin límites
los que de antemano sabemos que nunca podremos
benditos los que a pesar de ello seguimos insistiendo
en la noble labor de traducir el infinito
bendito el infinito manifestado en el canto de las aves nocturnas
y en los insondables lugares que no han sido descubiertos
bendita la soledad de Robert Walser
y bendito sobre todo el milagro de la resurrección
por el que mis muertos bailan sobre estos versos

Qué misterio es este que esconde mi mente
pedazo de mundo, caverna del primer hombre
la justicia como todo es cuestión de tiempo
por eso ahora sufro los estragos de la conciencia
reclamo mi individualidad a través de un espejo
pero lo cierto es que no soy Nadie
en el universo de lo imprescindible

Quisiera despertar de este poema
aparecer en la inmensidad del primer día
en la primera mañana de la historia
señalar el sol sin saber su nombre
mirarlo de frente hasta quedarme ciega

Estoy ciega
mi imaginación es infinita
corro bajo un círculo de fuego
arden mis pupilas
duele la belleza
este es el origen

ahora lo recuerdo.


(publicado originalmente en el Vagón 204, Revista Cartón Piedra. Diario El Telégrafo)