lunes, febrero 27, 2012

martes, febrero 21, 2012

Carnaval en Gualaceo


Desfile Taita Carnaval, photo by Rocío Coronado.
Gualaceo, Ecuador. 2012


Danza, música, comida típica, carros alegóricos, bandas de pueblo, cuyes, agua, espuma y mucho corazón.
¡Qué viva Gualaceo, carajo!

















Y un breve saludo junto a un par de músico populares, o tocadores, como ellos prefieren llamarse. ;) Salú!

No me pidan que me calle - Pedro Juan Gutiérrez



NO ME PIDAN QUE ME CALLE

Escribo dentro del fuego
metido en las llamas
desnudo y descalzo
pisando las brazas al rojo vivo
Sólo quiero dejar
mis palabras humildes
Un legajo más
Entre tanto horror de este siglo
Intento relajarme
practicar yoga/ el canto del lama
convencerme de que todo podría ser peor
Los que mandan me piden que sonría
que no escriba mi verdad
ni sea pesimista/ quieren evitar el contagio
Y yo les digo: no soy pesimista
sólo soy escéptico
un simple hombre más
con el corazón lleno de amor
y de ternura
Quiero decir un hombre vulnerable
Herido y sangrando
como todos a mi alrededor
Sólo que yo tengo voz
y puedo cantar
No me pidan que calle
en medio del desastre.

Curiosidades


(Biblián. Ecuador. 2012)

En el Santuario de la Virgen del Rocío, en Biblián, el letrero de "baños públicos" apunta directo a los nichos del cementerio, así que me aguanté las ganas de orinar. ;)

lunes, febrero 20, 2012

Carlos Saquicela y su arpa


photo by Rocío Coronado. Cuenca 2012

Carlos Saquicela pertenece a la estirpe de los autodidactas. Es un músico al oído, dice, y siete años le tomó aprender a tocar el arpa. Ya lleva veinte haciéndolo, y jamás ha leído un pentagrama musical. Salió de pequeño de su natal Chordeleg, y dejó la elaboración de joyas, labor orfebre que su familia le había heredado, para apostarlo todo por la música.


Apenas comencé a recorrer el Centro Histórico, justo afuera de la Catedral Vieja, encontré a Carlos, sentado, tocando el arpa con los ojos fijos y al mismo tiempo levitando, fascinando con sus melodías a todo aquel que pasaba por su lado.


Carlos tiene cuatro arpas, dos de ellas elaboradas con sus propias manos y las otras dos compradas. “Antes de ser músico aprendí a elaborar una arpa, dice. Mientras su hermana, a pocos metros exhibe sus discos que se venden a sólo 5 dólares. Boleros, pasillos, rancheras, clásicas y tangos, son algunos de los géneros que incluye su repertorio.


A continuación comparto un video cortito de la música del maestro Carlos Saquicela, a mi paso por Cuenca. Que lo disfruten. 



TV


Cuenca, Ecuador. 2012

"Apaga la TV, enciende tu cerebro"

Next Stop: Cuenca


photo by Rocío Coronado
Cuenca, Ecuador. 2012

Regreso a la bella ciudad de Cuenca, al sur del Ecuador, luego de veinte años. La primera vez que estuve aquí fue cuando tenía seis. Tan pequeña y sin embargo recuerdo muy bien que en aquel entonces nos alojamos en el Hotel Catedral, por lo que despertábamos muy temprano con los campanazos y cánticos de las viejas beatas de la zona. Siempre se quedó impregnado el recuerdo de las fachadas de piedra antigua, las cúpulas de las iglesias y ese color rojizo propio del ladrillo y las tejas que domina la ciudad.








Es feriado de Carnaval, por lo que la ciudad permanece casi vacía, me gusta, por eso mismo quise venir  durante esta época, en la que el resto del país se atiborra de gente y de barullo. Esta ciudad tiene una vista preciosa y muchos cafés pequeños y acogedores. Decidí venir con mis padres; se los propuse apenas unos días antes y aceptaron. Vinimos en auto, casi nueve horas de carretera. Hace rato que no viajábamos juntos, de alguna forma nuestras vidas han cambiado (y lo seguirán haciendo), por lo que esta escapada sirvió para aprovechar su compañía, una vez más, desconectada de casi todo el mundo. Me hizo muy bien.

mi madre en una de la coloridas callecitas del centro histórico

Centro de la ciudad

parte de la fachada de la catedral


mi padre en la puerta de la Corte Constitucional


Tuve la oportunidad de volver en octubre para la aceptación del Premio Nacional de Poesía "César Dávila Andrade", ya que la ceremonia se dio aquí el primer día del Festival de Literatura "Alfonso Carrasco Vintimilla", pero yo me encontraba en San Francisco por lo que, en mi nombre, asistieron mi madre y mi hermana. Esta vez quise recorrer las calles del poeta e incluso visitar su tumba, pero nadie me ha dado razón, me temo que sus restos pueden estar fuera, posiblemente en Venezuela que es donde pasó un buen tiempo antes de su suicidio. De todas formas me emociona estar en su tierra, escucharlo desde alguna parte,  declamar sus poemas, susurrarme fragmentos de sus cuentos. 






Mañana iremos a visitar algunos pueblitos y zonas aledañas. En la plaza de las flores, una mujer de trenzas largas me cuenta que el desfile grande será en Gualaceo, así que iremos para allá durante el día, y después avanzaremos probablemente a Sigsig,  Paute y Chordeleg, mientras tanto a seguir recorriendo, recordando, encontrando. 


Sobre la fama - Charles Bukowski



“Es destructora. Es una puta, una perra, la destructora más grande de todos los tiempos. A mí me tocó la mejor parte porque soy famoso en Europa y desconocido aquí, en Estados Unidos. Soy uno de los hombres más afortunados. La fama es terrible. Es una media en una escala del denominador común, la meten trabajando a un nivel bajo. No tiene valor. Una audiencia selecta es mucho mejor”.

(Charles Bukowski en entrevista realizada por Sean Penn)

domingo, febrero 19, 2012

August Macke


sitting nude 
(1911)

Roberto Bolaño



"Casi todas las vanguardias artísticas, de alguna manera, han servido de refugio para mediocridades impresionantes. Hay una clase de personas que necesitan participar en lo que llamamos arte, pero que están negadas para cualquier acto de valor y para acceder al arte lo primero que se necesita, incluso antes que talento, es valor.

"

Henri Cartier-Bresson dibujando su autorretrato


by  Martine Franck
(París, 1992)

sábado, febrero 18, 2012

Letanía - Samuel Beckett



"¿La esperanza?, un bribón, el más grande embustero
hasta que la perdí, no supe de la felicidad.
Copiaré del infierno en la puerta del cielo:
dejad toda esperanza los que entráis."

Jack Kerouac con el manuscrito original de “On The Road”



Tabaquería - Fernando Pessoa



TABAQUERÍA

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
Cuarto de uno de los millones en el mundo que nadie sabe quién son
(Y si lo supiesen, ¿qué sabrían?)
Ventanas que dan al misterio de una calle cruzada constantemente por la gente,
Calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas bajo las piedras y los seres,
Con el de la muerte que traza manchas húmedas en las paredes,
Con el del destino que conduce al carro de todo por la calle de nada.

Hoy estoy convencido como si supiese la verdad,
Lúcido como su estuviese por morir
Y no tuviese más hermandad con las cosas que la de una despedida,
Y la hilera de trenes de un convoy desfila frente a mí
Y hay un largo silbido
Dentro de mi cráneo
Y hay una sacudida en mis nervios y crujen mis huesos en la arrancada.

Hoy estoy perplejo, como quien pensó y encontró y olvidó,
Hoy estoy dividido entre la lealtad que debo
A la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

Fallé en todo.
Como no tuve propósito alguno tal vez todo fue nada.
Lo que me enseñaron
Lo eché por la ventana del traspatio.
Ayer fui al campo con grandes propósitos.
Encontré sólo hierbas y árboles
Y la gente que había era igual a la otra.
Dejo la ventana y me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?

¿Qué puedo saber de lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser esas mismas cosas que no podemos ser tantos!

¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se creen en sueños genios como yo
Y la historia no recordará, ¿quién sabe?, ni uno,
Y sólo habrá un muladar para tantas futuras conquistas.
No, no creo en mí.
¡En tantos manicomios hay tantos locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna ¿puedo estar en lo cierto?
No, en mí no creo.
¿En cuántas buhardillas y no-buhardillas del mundo
Genios-para-sí-mismos a esta hora están soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas
-Sí, de veras altas y nobles y lúcidas-
Quizá realizables,
No verán nunca la luz del sol real ni llegarán a oídos de la gente?

El mundo es para los que nacieron para conquistarlo
No para los que sueñan que pueden conquistarlo, aunque tengan razón.
He soñado más que todas las hazañas de Napoleón.
He abrazado en mi pecho hipotético más humanidades que Cristo,
He pensado en secreto más filosofías que las escritas por ningún Kant.
Soy y seré siempre el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella.
Seré simpre el que no nació para eso.
Seré siempre sólo el que tenía algunas cualidades,
Seré siempre el que aguardó que le abrieran la puerta frente a un muro que no tenía puerta,
El que cantó el cántico del Infinito en un gallinero,
El que oyó la voz de Dios en un pozo cegado.
¿Creer en mí? Ni en mí ni en nada.
Derrame la naturaleza su sol y su lluvia
Sobre mi ardiente cabeza y que su viento me despeine
Y después que venga lo que viniere o tiene que venir o no ha de venir.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos al mundo antes de levantarnos de la cama;
Nos despertamos y se vuelve opaco;
Salimos a la calle y se vuelve ajeno,
Es la tierra y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

(Come chocolates, muchacha,
¡Come chocolates!
Mira que no hay metafísica en el mundo como los chocolates,
Mira que todas las religiones enseñan menos que la confitería.
¡Come, sucia muchacha, come!
¡Si yo pudiese comer chocolates con la misma verdad con que tú los comes!
Pero yo pienso y al arrancar el papel de plata, que es de estaño,
Echo por tierra todo, mi vida misma.)

Queda al menos la amargura de lo que nunca seré,
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico que mira hacia lo imposible.
Al menos me otorgo a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos por el gesto amplio con que arrojo,
Sin prenda, la ropa sucia que soy al tumulto del mundo
Y me quedo en casa sin camisa.

(Tú que consuelas y no existes, y por eso consuelas,
Diosa griega, estatua engendrada viva,
Patricia romana, imposible y nefasta,
Princesa de los trovadores, escotada marquesa del dieciocho,
Cocotte célebre del tiempo de nuestros abuelos,
O no sé cual moderna -no acierto bien la cual-
Sea lo que seas y la que seas, ¡si puedes inspirar, inspírame!
Mi corazón es un balde vacío.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus me invoco,
Me invoco a mí mismo y nada aparece.
Me acerco a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, la acera, veo los coches que pasan,
Veo los entes vivos vestidos que pasan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me parece una condena a la degradación
Y todo esto, como todo, me es ajeno.)

Viví, estudié, amé y hasta tuve fe.
Hoy no hay mendigo al que no envidie sólo por ser él y no yo.

En cada uno veo el andrajo, la llaga y la mentira.
Y pienso: tal vez nunca viviste, ni estudiaste, ni amaste, ni creíste
(Porque es posible dar realidad a todo esto sin hacer nada de todo esto.)
Tal vez has existido apenas como la lagartija a la que cortan el rabo
Y el rabo salta, separado del cuerpo.

Hice conmigo lo que no sabía hacer.
Y no hice lo que podía.
El disfraz que me puse no era el mío.
Creyeron que yo era el que no era, no los desmentí y me perdí.
Cuando quise arrancarme la máscara,
La tenía pegada a la cara.
Cuando la arranqué y me vi en el espejo,
Estaba desfigurado.
Estaba borracho, no podía entrar en mi disfraz.
Lo acosté y me quedé afuera,
Dormí en el guardarropa
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo.
Voy a escribir este cuento para probar que soy sublime.

Esencia musical de mis versos inútiles,
Quién pudiera encontrarte como cosa que yo hice
Y no encontrarme siempre enfrente de la Tabaquería de enfrente:
Pisan los pies la conciencia de estar existiendo
Como un tapete en el que tropieza un borracho
O la esterilla que se roban los gitanos y que no vale nada.

El Dueño de la Tabaquería aparece en la puerta y se instala contra la puerta.
Con la incomodidad del que tiene el cuello torcido,
Con la incomodidad de un alma torcida, lo veo.
El morirá y yo moriré.
El dejará su rótulo y yo dejaré mis versos.
En un momento dado morirá el rótulo y morirán mis versos.
Después, en otro momento, morirán la calle donde estaba pintado el rótulo
Y el idioma en que fueron escritos los versos.
Después morirá el planeta gigante donde pasó todo esto.
En otros planetas de otros sistemas algo parecido a la gente
Continuará haciendo cosas parecidas a versos,
Parecidas a vivir bajo un rótulo de tienda,
Siempre una cosa frente a otra cosa,
Siempre una cosa tan inútil como la otra,
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el misterio de la superficie,
Siempre ésta o aquella cosa o ni una cosa ni la otra.

Un hombre entra a la Tabaquería (¿para comprar tabaco?),
Y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
Me enderezo a medias, enérgico, convencido, humano,
Y se me ocurren estos versos en que diré lo contrario.

Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la libertad de todos los pensamientos.
Fumo y sigo al humo con mi estela,
Y gozo, en un momento sensible y alerta,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es el resultado de una indisposición.
Y después de esto me reclino en mi silla
Y continúo fumando.
Seguiré fumando hasta que el destino lo quiera.

(Si me casase con la hija de la lavandera
Quizá sería feliz).
Visto esto, me levanto. Me acerco a la ventana.
El hombre sale de la Tabaquería (¿guarda el cambio el la bolsa del pantalón?),
Ah, lo conozco, es Estevez, que ignora la metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería aparece en la puerta).
Movido por un instinto adivinatorio, Estevez se vuelve y me reconoce;
Me saluda con la mano y yo le grito ¡Adiós, Estevez! y el universo
Se reconstruye en mí sin ideal ni esperanza y el Dueño de la Tabaquería sonríe.