domingo, julio 06, 2008

Tullpucuna en el Festival del Cóndor, cumpleaños y aprendizajes

Llevo diez minutos frente al computador intentando escribir sobre estos días. Diez minutos en que las ideas se me cruzan, y son tantas que me quedo en blanco. ¿Cuánto ha pasado entre el viernes y hoy? Me siento extraña. Como si hubiese dormido por mucho tiempo y, ya despierta, recordara todos los sueños con lujo de detalles. Me siento bien. Feliz de saber con quienes cuento. Saber que existen, que están, que nos juntamos en el camino.

Quiero empezar agradeciendo a todxs quienes compartieron conmigo, de una u otra forma, el ritual del 4 de julio. Incluyo a los ausentes, a los que me dan fuerza desde lejos. Creí que talvez pasaría mi cumpleaños leyendo en el balcón de mi cuarto, dado que gran parte de los que considero mis buenos amigos viven lejos. Pero desde el viernes me han pasado tantas cosas que me han tenido más despierta que de costumbre. El viernes fue genial, desde la llamada de mi querido Uberto Stabile que fue el primero, cuya voz -aún entre sueños- me sonó a mar. Además calculó muy bien la fecha puesto que me llegaron un par de libros: Sobre as imagens de Amadeu Baptista (Cosmorama, 2008), con traducción suya, y Poesía y Poder del colectivo Alicia Bajo Cero (Ed. Bajo Cero, 1997). A lo largo del día pude escuchar voces que no esperaba y que ratificaron muchas cosas. La llamada del poeta y amigo Adolfo González fue también una grata sorpresa (cómo disfruto con sus buenas nuevas y esa sensación de acortar la distancia con nuestras risas). El Kebran también intentó comunicarse pero algo en la línea falló. De todas maneras me hizo unos regalillos es su blog, como el corto La increíble historia de el hombre sin sombra, que ha sido un detallazo (y sigo deisfrutando con el RESACA que me regaló hace poco). Pero también están todos aquellos que dejaron su huella en mi blog y en mi correo electrónico. Gente como Mario Crespo, José Angel Barrueco, David Murders, Daniel Romero (gracias por reproducir mi "acto 23" en tu blog), Vicente Muñoz A., Marcelo Villa, Mr. Elías Urdánigo, entre muchos otros (si sigo nombrando me extendería y seguro se quedarían muchos en el tintero). Pero como dije: GRACIAS a todxs los que me dejaron algún mensaje aquí o en mi correo. Conocidos o no. Gracias por alzar la copa, por la adicción a la palabra brutal, por esa mirada al vacío. Gracias también por desgarrarese con mi "acto 23"; con el telón de terciopelo rojo (color de mis fantasías) y con mis voces expulsadas.
.
Ese día pasé con mi gente. Y fue bueno ver después de mucho tiempo a Estuardo y Carlos Santiago, amigos de hace rato. Fue bueno conversar y reir en algún café de la mitad del mundo, y luego desviarnos a Pomasqui en busca de alguna fiesta de pueblo, al calor de un canelazo. Luego continuamos en mi casa donde seguimos cantando.
.
El sábado fue increible!! en la mañanita me llamó Javier. Un hombre fuerte, otro de esos guerreros con los que a esta mujer le gusta aprender y compartir conocimientos. Javi es parte de la yumbada de Cotocollao, y de hecho fue por la danza que nos conocimos, ya que él también bailó en la fiesta del Inti Raymi hace un par de semanas en el centro de Kitu. Estoy segura de que Javi ocupará de hoy en adelante gran parte de mis historias. Siento que es ya un compañero en mi camino. Es además pintor, actor de teatro, y sé que escribe. Javi es antetodo un ser con el que uno puede conversar y descubrir más de un secreto que tenga que ver con nuestros abuelos, con los cerros y cascadas, con nuestras lenguas "perdidas". Javi me invitó a una fiesta que se celebra todo el fin de semana al occidente de la ciudad. Yo estaba muy cansada por la noche anterior, pero cuando me dijo que se trataba de una fiesta por San Pedro, en la que bailarían parte de los yumbos y los san juanes... no había nada que pensar. Nos encontramos y fuimos directo para allá. La fiesta había comenzado a las 4 de la mañana y se iba de largo. Fue para mí un honor haber estado allí, con toda esa gente linda que no necesita representar nada, porque simplemente ellos son. Comimos y bebimos chicha de jora en pilches. Conocí a Manuel y su esposa, también parte de la yumbada de Cotocollao, personas excepcionales, por las que guardo profundo respeto. Ellos tienen un taller cultural y además una escuelita en la que Javier es profesor. Danzantes, capariches y otros personajes fueron parte de la gran fiesta. En cada zapateo y en cada grito, sentía que activaban alguna parte que en mí estaba dormida. Hoy sólo cuento todo a breves rasgos porque quiero digerir poco a poco todo lo que ese día vi y aprendí. Quizá no me entiendan muchos, pero es que las lecciones de vida que estas personas nos pueden dar son únicas. Lamentablemente no tengo fotos de la fiesta de ese día, pero tengo intactas las imágenes en mi memoria. Ya escribiré más adelante lo que pienso y siento respecto a ese aprendizaje, pero por ahora sólo agradecerles a quienes ese día me recibieron de una forma que jamás olvidaré. Además, Javier me hizo un regalo invaluable: una faja de lana de borrego, bellísima. Quizá ni siquiera él mismo sepa la importancia y el significado que tiene para mí ese regalo (tanto me gustó que esa misma tarde la usé para el ensayo de mi danza. Y por la noche la usé en mi presentación).
Ya por la tarde, pasé con mis amigos-hermanos de TULLPUCUNA. Extrañamos mucho la presencia de Gustavo, quien ese día se regresó a Bolivia. Luego del ensayo festejamos mi cumple a nuestro estilo (cómo se goza!!). En realidad cada día siento que la danza es un motor en mi vida imposible de apagar. Y la suerte de contar con un grupo en el que cada una de las historias de sus integrantes son lecciones de vida. De ponerle huevos a los problemas, de levantarse, de seguir con lo que amamos, pese a quien le pese.
Mi querido grupo
Steven otro de mis compañeros Tullpus.
Este domingo TULLPUCUNA se presentó en el centro de Kitu, con motivo del día del Cóndor andino, que se celebra mañana lunes 7 de julio. Nos enocntramos nuevamente con la murga que nos acompañó en el desfile, la murga del toro barroso (corporación quijotadas). Son geniales, y tenemos muy buena química con todos sus integrantes, lo mejor es que esa química es mutua. Pero lamentablemente nos colocaron en puestos distintos y tuvimos que avanzar con otras bandas que por moemntos no se escuchaban bien por la distancia entre grupo y grupo. El evento estuvo genial y nosotros colaboramos por petición de un amigo mío, Rafael Soria, que estaba en la organización. El festival tuvo como iniciativa sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de conservar al cóndor, su hábitat y el vínculo que a lo largo de la historia ha mantenido con la cultura de los pueblos andinos. El cóndor andino, ave voladora más grande del planeta y representativa de nuestra cultura andina. En Ecuador, el cóndor andino se encuentra en Peligro Crítico de Extinción y con un alto riesgo de desaparecer. Desde 1991, CECIA (Aves & Conservación), ha venido desarrollando estudios tendentes a cuantificar la población de Cóndores en el país, con miras a la realización del censo nacional de la especie. En el año 1997 se estimaba un número aproximado de 100 Cóndores en estado silvestre. En el año 2002, demuestra que las poblaciones de Cóndores del país no superarían los 70.
El festival arrancó pasada las 10h00 con la “Cóndor Comparsa” que contó con bandas de pueblo, zanqueros, danzantes, bailarines, grupos de danza, exposición de fotos y la cicleada por el cóndor. Al final del recorrido TULLPUCUNA bailó tres coreografias. Yo presenté al grupo y hablé algo que relacionaba al cóndor. Antes de hablar me acordé de las palabras de Javier cuando me hablaba de la armonía entre el ser humano y la naturaleza, el convivir con los animales, etc. Y la representación de esto en las danzas de los yumbos (sus danzas siempre integran al runa y a los animales). Volví a bailar con la faja que me regaló el sábado. La plaza estaba llena y una vez más dejamos los colores en ella. Estoy rendida del cansancio. Sin embargo, todo el dolor físico es nada cuando queda la satisfacción de haber hecho bien lo que uno ama y compartirlo. ¡Pronto tendremos más sorpresas!