martes, julio 22, 2008

Se cumplió el objetivo: sacudir mi Facultad

Finalmente lo hice. Hice de mi defensa el mejor ataque. No hubo enfrentamientos ni resistencias más allá de las justificaciones que ya esperaba. Defendí mi tesis y logré el objetivo: sacudirlos. Desnudar aquello que no andaba bien, generar el debate académico, ser más francos, re-pensar la educación desde adentro, pero con una mirada ampliada. Estaba muy tensa, como pocas veces y es que prácticamente hice los ajustes finales poco antes de mi exposición. Mi preocupación mayor era frente al tiempo. Tenía 25 minutos para mi presentación y 25 destinados a responder las preguntas del tribunal. Di inicio con una de las citas con las que empieza mi tesis, una del investigador Jesús Martín Barbero:

"Si nos quedamos sin un proyecto político-cultural que le de sentido a la formación de los comunicadores, entonces si tendrían razón todos los críticos de las facultades de Comunicación. Si eludimos ese proyecto ¿qué nos ponemos a hacer?... pues “carga ladrillos”, nada más. (…) Una carrera, querámoslo o no, necesita de cierto proyecto. (…) Que los egresados salgan al menos con “mala conciencia”. Algo por dentro les va a quedar desajustado… y de eso se trata."

Tuve que hablar de corrido, sin pausa. Pero bueno, después de todo me fue bien. La pregunta que me puso a sudar más fue una que me hizo mi propio director de tesis, y como siempre su capacidad de ponerme a trabajar mentalmente me gusta. Supe responder con firmeza cada uno de los cuestionamientos que me formularon. Una de las preguntas que más me gustó fue la que me hizo la decana: ¿Entonces, Carla, luego de tu investigación y análisis, podrías decirme qué harías o cambiarías en esta Facultad si tú fueses la decana? No pude evitar sonreir ante esa pregunta. Uuuuuyy... si yo fuese la decana -dije-, y enseguida respondí: primero replantearía todo el pensum de estudios. Iniciaría un diagnóstico completo de la Facultad (el mío ha sido apenas la piedra fundacional del debate), a partir del cual se pueda establecer una verdadera identidad como academia. Organizaría una malla curricular integral, que otorgue a los estudiantes las posibilidades de interpretar el mundo y aportar a las necesidades de la sociedad actual. Retomaría las ciencias sociales-humanas dentro de la Facultad de Comunicación (política, filosofía, sociología, literatura). Eliminaría por un tiempo las tesis como trabajo final de grado, hasta que en realidad se genere una cultura investigativa que no se confunda con simples consultas o metodología, sino que existan paradigmas que las legitimen, modelos que guíen las práctica investigativas, que se creen comunidades científicas o al menos académicas. Que no se reduzca el conocimiento a simples prácticas lúdicas, instrumentalizaciónd e los saberes, basados en la especulación, productos que ensanchen el universo mediático, pero bajo los mismo prejuicios de siempre. Si yo fuese decana contrataría profesores de planta, comprometidos con los aportes investigativos, e incentivaría a los alumnos a generar pensamiento, siempre en sintonía de las necesidades actuales, dentro de esa gran cartografía de la investigación en comunicación. Mi proyecto no estaría pensado en el simple adiestramiento de los alumnos para profesionalizarlos, basándome simpemente en lo que el mercado demanda.

Al final, me pidieron que salga de la sala para evaluarme. Y finalmente me dieron mi calificación y cerramos el acto. En mi defensa me acompañaron los de rigor: mis padres y mi hermana. Luego a festejar y a brindar, aunque el mayor festejo fue el poder dormir a los tieeempos tranquila.

Esa cara de tranquilidad y felicidad no la tenía hace tiempo
.
Gracias a todos quienes me apoyaron y creyeron en mi trabajo. Y desde luego, a Héctor, mi director de tesis, por su honestidad en la academia, por enseñarme el sentido de la misma. Al final, él me dijo algo que desde que fui su alumna me repetía: el que arriesga más está expuesto a perder más, pero si gana de igual manera, la recompensa será grande. Y tú arriesgaste más. Héctor sabe que a mí me gusta arriesgar, y esta vez y como el mismo me dijo: se cumplió nuestro objetivo. Pero claro, esto no acaba aquí, el debate apenas comienza.