lunes, noviembre 05, 2012

Natalia (o del reencuentro con mi infancia)



Y finalmente, luego de 17 años, pude abrazar a Natalia, mi amiga de la infancia, con quien los recuerdos y travesuras permanecen intactas. La maravilla de mantener, pese al tiempo y la distancia, un nexo tremendamente fuerte de cariño puro y desinteresado. Natalia también me acogió en su hogar y pude conocer a su pequeña Sofía. Sensaciones muy extrañas de describir, cuando apenas nos vimos en el metro nos abrazamos como si no hubiese pasado un solo día sin vernos, y de rato en rato se me mezclaba su rostro de niña con el de ahora, supongo que le pasaba lo mismo conmigo, teníamos tantas cosas que contarnos que empezamos a medio día, y entre la intensidad de nuestras conversaciones y todas las cervezas bebidas, a la noche caímos rendidas. Esta vez grabé parte de nuestras conversaciones, como una especie de homenaje a aquellas veces en que de pequeñas nos grabamos en mi radio vieja cantando o contando historias. Aún conservo esos cassettes en mi baúl de recuerdos. Quizá en 17 años nos produzca la misma gracia nuestras voces y risas. Salú!