viernes, abril 20, 2012

Alla voy, aquí vengo - William Saroyan



Desde edad temprana me dediqué a escribir para escapar del anonimato, de la inutilidad, de la insignificancia, de la pobreza, de la esclavitud, de la enfermedad, de la desesperación, de la locura, de la intrascendencia y de cualquier otra manisfestación natural, inevitable y poco atractiva de las cosas. He triunfado en la difícil labor de ocultar mi locura y hasta hoy no creo haber dañado a nadie gravemente por el hecho de estar loco, y me siento agradecido por ello. No soy partidario de la violencia en ninguna de sus formas, y sin embargo, me considero, violento de espíritu en mi constante batallar contra lo invencible: mi propio ser, mi demonio, Dios, la especie humana, el mundo, el tiempo, el dolor, el desorden, la desgracia, la muerte. Yo exijo lo que quiero cuando lo necesito y al lograrlo perdura la insatisfacción, porque siempre queda algo que no se obtiene, concretamente, la respuesta, la única que me creo con derecho a conocer ahora, no mañana, puesto que me consta que mañana la respuesta será distinta. Ahí radican nuestros males de cada día. No obstante haber tenido excelente materia prima, he hecho de mi vida un rompecabezas incomprensible. 

Allá voy, aquí vengo. Ed. Plaza & Janés. Barcelona. 1965

*gracias a Mark por descubírmelo.