jueves, marzo 29, 2012

La violencia y la burla - Albert Cossery



No sólo me sigue seduciendo la vida del escritor francófono de origen egipcio Albert Cossery, sino que sus libros me parecen cada vez más impecables, de una prosa tremenda y unas serie de imágenes, personajes y metáforas que me quedan rondando por un buen tiempo. 

Luego de Mendigos y Orgullosos (Ed. Pepitas de calabaza. Logroño. 2011), este es el segundo libro que leo del autor, y doy gracias a quien fue el puente para que este libro llegara desde España hasta mis manos, entre otras cosas porque en Ecuador no circulan los libros de este maravilloso autor. Lo he disfrutado mucho, muchísimo. La Violencia y la Burla trata de algo muy puntual: cómo combatir al tirano, ridiculizándolo. "En una ciudad de Oriente Próximo, un pequeño grupo de indolentes decide combatir la tiranía de un gobernador grotesco mediante la burla, volviéndolo más grotesco por exceso de halago. Heykal, el héroe de esta novela, replica al joven revolucionario Taher que responder con la violencia a la violencia del tirano es reconocerlo, es mostrarle que lo tomas seriamente, contribuyendo asi a su prestigio. Mejor poner al descubierto, mediante la burla, el aspecto grotesco de su poder y mantenerlo, asi, siempre debilitado."


Comparto algunos fragmentos.



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Jaled Omar, individuo analfabeto, había iniciado los negocios en un lugar donde habitualmente algunos comerciantes terminan: en prisión. (...) Sólo sentía afecto por los vagabundos, sólo estaba a gusto en compañía de personajes excéntricos, sin profesión y dueños de su tiempo. 

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Había que hacerse el imbécil, mostrarse más tonto que ellos. Era el único medio de hastiarlos. Heykal le había explicado que la dignidad sólo tiene precio entre hombres iguales, que tienen sentimientos de estima recíprocos. 

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Con treinta y dos años jamás había trabajado, contentándose con su escasa renta antes que colaborar, aunque sólo fuera de manera esporádica, con el hato de bandidos sanguinarios que poblaban el planeta. No obstante, Heykal no era un ocioso; estaba todo el tiempo ocupado en descubrir el lado burlesco de las acciones humanas. Ese mundo bufón le gustaba. 

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Era como si hubiera querido librar al desierto de la arena.

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Antes que un tirano muerto, prefiero un tirano ridiculizado. Es más duradero como placer. 


La violencia y la burla. Albert Cossery. Ed. Octaedro. Barcelona. 2000