Qué bestia, carajo... no haya nada como perderse en el Tiempo y el espacio. Quedarme sin almuerzo y sin cena y sin hacer lo que supuestamente debía hacer, pero regresar a casa con 7 libros y una moneda extraña, en un idioma que parecería haber sido escrito en el manicomio de Mondragón o de Rodez, y a la cual encontré junto a una alcantarilla en el mismísimo callejón donde alguna una vez un tipo me apuntó. No olvido el arma. No la olvido. Pero ya no me asusta esa imagen. Es 35 de febrero. Soy feliz.
Jorge Luis Borges - Los espejos
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[image: Jorge Luis Borges - Los espejos]
Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
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Hace 39 minutos

