En una de las callecitas del centro de Cuenca me encontré con Don Adolfo Remache, un hombre de 80 años que tocaba -ausente del mundo- su flauta. Nadie pasaba por su lado. Me detuve a verlo, a escucharlo, sentí la necesidad de acercarme y abrazarlo. Se presentó muy amable, no me pidió dinero, pero le pregunté si necesitaba, es decir si tocaba por gusto o por hacerse de algunas moneditas con la única melodía que se sabía. Me dijo que, en efecto, trataba de ganarse un poco la vida tocando su flauta, porque a partir de un accidente que tuvo en San Miguel quedó mal con la cabeza y el cuerpo ya no le da para trabajar en el campo. Saqué unas monedas y se las di de corazón, pensé en mi abuelo, por un momento vi su mirada en la de Don Alfonso. Mi abuelo murió atropellado, Don Alfonso se salvó. "A ver, toque" le dije, y entonces comenzó nuevamente con las notas de la "Chola cuencana", aunque en verdad la única parte que se entendía era el coro. Aún así, Don Alfonso me conmovió, estaba lleno de ternura a pesar de todo lo que le sucedió, sus ojos nunca perdieron el brillo que a muchos les falta.
ANECDOTARIO DE POETAS (385): Neruda cuenta en sus memorias algunas de las mentiras que decía Huidobro
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Huidobro no se conformaba con ser un poeta extraordinariamente dotado, como
en efecto lo era. Quería también ser *superman*. Había algo infantilmente
bel...
Hace 1 hora.


4 dijeron lo que tenían que decir...:
ha ha en cada tierra los viejos con sus flautas
las ninfas
es cierto. ;)
Me gusta mucho esto que haces en tus viajes , tu cercanía al alma , tu tierra firme , ese pañuelo que me recuarda a Castor (SDB).
Saludos Carlita
Muchas gracias Pablito, qué bueno que te gusten estas pastelistas que voy colocando en cada uno de mis viajes. Y lo del pañuelo, es interesante, alguien hace poco me dijo lo mismo, era otro pañuelo, otro color, pero igual hizo referencia a un parecido con la bella Simone. Un halago, sin duda.
Abrazos.
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