martes, mayo 26, 2009

Silencio - Clarice Lispector

(fragmento)
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"Al fin llegaron, los malditos. Y miraban a aquella eterna Viuda, la gran Solitaria que fascinaba a todos, y los hombres y las mujeres no podían resistir y querían aproximarse a ella para amarla muriendo, pero ella con un gesto los mantenía a todos a distancia. Ellos querían amarla con un amor extraño que vibra en la muerte. No se inquietaban por amarla muriendo. El manto de Ella-él era de sufrido color rosa. Pero las mercenarias del sexo en festín intentaban imitarla en vano.
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(...)
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Él-ella con las siete notas musicales conseguía el aullido. Así como con las mismas siete notas podría crear música sacra. Ellos oían dentro de ellos mismos el do-re-mi-fa-sol-la-si, el si suave y agudísimo. Ellos eran independientes y soberanos, a pesar de estar guiados por Él-ella. Rugiendo la muerte en los poros oscuros. Fuego, grito, color, vicio, cruz. Estoy vigilante en el mundo: de noche vivo y de día duermo, huyo. Yo, como olfato de perro, orgiástico."
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Del cuento Donde estuviste de noche.
Clarice Lispector. Silencio. Ed. Grijalbo. Barcelona. 1988