sábado, enero 30, 2010

Escribir fuego sobre la sangre derramada

La imposibilidad de ser plena en este mundo (sin ser egoísta). Las mujeres siempre quieren más, repite mi ángel plateado. No me gusta ser comparada con las mortales. Yo quiero más que más. La fragmentación me hace infinita. Nadie en realidad es libre. Nietzsche no fue totalmente ateo. Su mérito fue convencerce de que sí lo era matando un dios por noche. Yo sólo mato a unos y rezo a otros. Hoy rezo a dios Baco. Y lo consagro en este vino. Y derramo su sangre en esta servilleta sucia donde escribo mis propios mandamientos. Manda-miento. Hágase la luz en el poema. Hágase el rayo en la punta de mi pluma. Hágase la eternidad en esta mirada prohibida. Qué dificil escribir fuego / y esconder la mano para no quemarse /cuando se es pirómana.
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photo by Giuseppe
Pulcinella, NB. 2010