miércoles, enero 20, 2010

De vuelta a San Francisco

Salir de casa para volver a casa. Hogar. Hoguera. Focaris. Focus. Lugar donde se enciende el fuego. Donde se está caliente. Donde incineramos miedos. Armo maletas para volver a la leña. A mi leña. Vuelvo. Vuelvo. Vuelvo. Porque sí. Porque me esperan. Porque me espero. Esta vez Kitu me valió para la desolación, la incomprensión, la descepción, el abandono. Y al final algo de luz. Ya no pido entendimiento, apenas respeto. Vetaron mi palabra. Y sin embargo los amo infnitamente. Y por ellos también sigo en el camino. Los abrazos son los que quedan. Bendiciones, palabras sueltas y un puñado de canciones. Algún día ellos dirán de mí: Ahí está ella, Nuestra Señora de las Causas Perdidas. Nuestra Santa Pecadora. La que redimió unos cuantos moribundos. Ella. Ella. Ella. Sangre de nuestra sangre. Por la que ahora aplaudimos. La que salvó nuestra estirpe del olvido.