Esta noche he vuelto a recorrer las calles de mi ciudad. Caminando y caminando llegamos al centro histórico de Quito. La Ronda y sus fonditas con guitarras que siempre acogen la voluntad y la nostalgia. Y entonces mi madre y su sonrisa frente a mí, un par de amigos y los Olimareños encerrados en los cuerpos de unos músicos anónimos. He cantado con el vino bulliendo adentro y la emoción que provoca la vista desde un balcón antiguo, desde donde he visto una vez más, a la virgen del Panecillo batir sus a las a la media noche, a punto de despegar.
NUNCA VOLVERÁ A SER AHORA (TRILOGÍA DE LA LLUVIA)
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La Editorial Efe Eme acaba de publicar *Nunca volverá a ser ahora (Trilogía
de la lluvia)*, que recopila mis libros descatalogados de relatos *Perro de
l...
Hace 8 horas

