viernes, diciembre 02, 2011

Barbershop


Me gustan las barberías. Siempre han tenido, para mí, un encanto particular, especialmente si son viejas. Me gusta la peluquería en la que mi padre se ha cortado el pelo casi toda su vida, en el centro histórico de Quito. Y cuando regresemos a San Francisco, quiero acompañarle a Mark a igualarse el suyo, y de paso conversar son su peluquero. Me gusta el ritual que conlleva. Me gustan, además, los instrumentos que se usan, las típicas colonias "after shave", las navajas, los delantales, son cosas que además me recuerdan mucho a mi abuelo Carlos. Creo que en el futuro tendré que hacer algo con este tema, no tengo claro qué, ni en qué género, pero algo haré con él, seguro.