Esta noche he vuelto a recorrer las calles de mi ciudad. Caminando y caminando llegamos al centro histórico de Quito. La Ronda y sus fonditas con guitarras que siempre acogen la voluntad y la nostalgia. Y entonces mi madre y su sonrisa frente a mí, un par de amigos y los Olimareños encerrados en los cuerpos de unos músicos anónimos. He cantado con el vino bulliendo adentro y la emoción que provoca la vista desde un balcón antiguo, desde donde he visto una vez más, a la virgen del Panecillo batir sus a las a la media noche, a punto de despegar.
MONEDA por DAVID GONZÁLEZ
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una moneda
*ya sea de oro, plata, cobre u otro metal *
ofrece siempre
como sabes
dos posibilidades:
la cara
y lacruz:
y eso es lo que vengo mostra...
Hace 2 días

