Esta noche he vuelto a recorrer las calles de mi ciudad. Caminando y caminando llegamos al centro histórico de Quito. La Ronda y sus fonditas con guitarras que siempre acogen la voluntad y la nostalgia. Y entonces mi madre y su sonrisa frente a mí, un par de amigos y los Olimareños encerrados en los cuerpos de unos músicos anónimos. He cantado con el vino bulliendo adentro y la emoción que provoca la vista desde un balcón antiguo, desde donde he visto una vez más, a la virgen del Panecillo batir sus a las a la media noche, a punto de despegar.
Silvina Ocampo - En el bosque de los helechos
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En el bosque infinito de los helechos, donde acampaban los gladiadores,
sin aclaración de tiempo ni de lugar, me perdí un día, hace tantos siglos
que no...
Hace 31 minutos


3 dijeron lo que tenían que decir...:
una anecdota, yo viaje con ellos como pasajeros en un viaje a cuenca , sentados a mi lado roncaban los dos , no supe que eran ellos hasta cuando llegue a la ciudad que estaba empapelada con sus rostros, jejeje esa noche de 1987 se presentaban con los pueblo nuevo , que bueno que estes cerca Carlita!!
iguanitoooo, qué bacán anécdota la que me cuentas, bueno, a excepción de los ronquidos, jaja, qué pena que no supiste que eran ellos, porque si no les hubieses despertado para conversar y armar una guitarreara hasta Cuenca ;) Gracias por llevarme a esa escena de 1987, y como postdata te cuento que ayer también bailamos bomba y me tomé un trago en el nombre del Milton Tadeo. Abrazo!
jajajaja los olimareñosy sus sambas lindas!!me encanta que se haya acordado de estos ritmitos nuestros , un abrazo ! y que muera elaño viejo ....
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