martes, noviembre 15, 2011

De cuando conocí a Diego El Cigala

con Diego El Cigala
Berkeley. oct. 2011

¡¡Madre mía!! Sabía que sería un concierto inolvidable, pero lo que nunca imaginé es que acabaría haciéndome amiga del Cigala y de todo sus músicos: Sabú, Yumitos, Yelsi, Bernardo y el gran guitarrista Diego el Morao. Todos músicos enormes, pero sobre todo gente que no ha perdido el piso, sencillos, de un corazón que lo ilumina todo. Y pensar que casi siempre llego tarde; esta vez fui sola y con mucho tiempo de antelación ya que el teatro quedaba en medio de la Universidad de Berkeley y quería leer en alguno de los jardines. Yo que me siento en el césped y escucho muy cerquita un quejío que me deja helada, una voz que me paraliza, volteo y se trata de El Cigala, luego Sabú le dice a uno de sus compañeros (refiriéndose a mí): Mira, que se parece a la Angelita, quien más tarde me enteré era una gitana. Comenzamos a conversar y ya no paramos. 

Llegada la hora vi pude disfrutar el concierto desde primera fila, ya que Mark me había regalado el ticket, de manera que además pude filmar algunas intervenciones de los temas del cantaor. Sin embargo más tarde la fiesta flamenca continuó. Flamenco, boleros, tangos, son, bulerías. Todo lo que Diego canta, lo canta desde adentro, por eso le creo. Una vez acabado el largo repertorio, nos fuimos a todos, incluyendo su esposa Amparo y sus amigos cercanos, a una tabernita pequeña para seguir cantando, bebiendo, improvisando, hablando de Lorca, de José Alfredo Jiménez, de Goyeneche, de Piazzola. Ole. Las mujeres bailaban y todos seguíamos con las palmas. Las guitarras se multiplicaban. Luego todos a casa de Nina, una de las organizadoras, para seguir desafiando al Tiempo. Luego vino la nostalgia y las historias sobre el gran Camarón de la Isla. Muchas anécdotas e historias recopiladas en mi diario. Es medio día en San Francisco, sí, pero es la luna la que nos ilumina.