jueves, marzo 25, 2010

De agendas encontradas

photo by cbc
Café Trieste SF 2010
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Ya hubiese querido que fuese mi diario rojo. Pero no. Esta mañana Mark encontró una pequeña libreta negra tirada en la calle. Fue lo primero que me enseñó cuando llegué al Café de la esquina. En la tapa decía West Coast Industries. San Francisco-Los Ángeles y en la contratapa Kaer67 Hades. Mark dijo que ya había buscado entre las páginas algún dato que lo pusiera en contacto con el dueño, pero nada. Inclusive escribió un pequeño aviso en una página electrónica de cosas pérdidas en SF (también aprovechamos para ver si alguien registró mi diario rojo, pero no encontramos nada).
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Pensé que el suyo también era un diario, pero no. Se trata de una agenda llena de citas, y aunque incluye uno que otro dibujillo de ballenas bebiendo vino y cerveza, el 98% lo ocupan frases sueltas. Las leí y la mayoría son de humor-, me dijo M. mientras seguía buscando alguna pista. En efecto, leí cosas como:"Even Edgar Allan Poe had good days" (Hasta Edgar Allan Poe tuvo buenos días). "Todos cometemos errores, por eso los lápices tienen borradores. Darnel" "Desearía que Suzie fuese mi mamá. Mike Cadiena." "... cuando bebes en el desayuno como si fuese en la cena" Amina. 8.16.09. Al parecer todas las citas eran pequeños extractos de conversaciones con sus amigos, ya que aparte de una que otra personalidad, principalmente comediantes, era evidente que ni Mike ni Darnel ni Amina eran escritores, pero contaban con la sabiduría popular con la que el dueño o dueña de la agenda se iba alimentando a diario.
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Lamento la pérdida de esta agenda a quien corresponda. Pero debo confesar que gracias a ello fue una tarde llena de ideas, sobretodo dos historias que Mark imaginó a partir de este hecho. Me encanta como su mente trabaja (es realmente muy bueno para construir historias, aunque nunca las escriba). He decidido quedarme con la agenda mientras sigo buscando alguna pista que de con su dueño, el mismo que tendrá que disculparme por haber hurgado su territorio y haber tenido el descaro y el atrevimiento de llenar un par de hojas con varios espasmos que he tenido durante el trayecto a casa. Al inicio, a Mark no le pareció que debía irrumpir en hojas ajenas, pero yo sé que para los que tenemos este tipo de diarios o agendas, todo nueva mancha sobre la piel del tigre le da mayor encanto. O será que para mí sencillamente todo puede generar una historia.