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jueves, diciembre 22, 2011

Howard Schrager


Con Howard en Caffe Trieste. 
photo by Mark Alvarez. Monterrey, Ca. oct. 2011

(fragmentos de mi diario)
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Volvimos a Monterrey, entre otras cosas, porque dejamos pendiente nuestra reunión con Howard Shrager, el buen amigo del poeta Harold Norse y el hombre enigmático de la famosa fotografía en Caffe Trieste de San Francisco que conocimos la otra noche. Desde luego, no hubo mejor lugar para nuestro reencuentro que en Caffe Trieste de esta ciudad.



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Mientras esperábamos decidimos desayunar, yo me decanté por un plato de yogurt con granola y fruta, y Mark por un capuccino con begel (aunque cada vez -dice- es mas difícil encontrar un begel real). Howard llegó con dos libros bajo el brazo, uno para Mark y otro para mí, ambos escritos por él, se trataba de dos libros infantiles: cuentos y adivinanzas respectivamente, de una habilidad e inteligencia que despertó en mí el interés por aventurarme, más adelante, en dicho género. Sus enseñanzas al respecto me resultaron útiles, sencillas y a la vez llenas de tanta sabiduría para desarrollar una historia para niños. Hubo un momento  en el que Mark y yo estábamos respondiendo entre risas los acertijos y juegos de palabras, algo que en lo personal me gustó mucho, puesto que aún necesito mejorar mi inglés, sobre todo mi pronunciación especialmente entre ciertas letras que guturalmente me cuestan. 

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Howard conoció a Neeli la noche en Charles Bukowski conoció a Harold Norse en Venice, Los Ángeles, California, en el apartamento  de Norse. Era un encuentro esperado porque hasta entonces los respectivos poetas habían mantenido únicamente correspondencia. Neeli era el intermediario de Bukowski, y Howard el de Norse. 

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¿Pero cómo conoció Howard al poeta Harold Norse? Ambos vivían en Venice, un día Howard (23) estaba en la playa con su novia y reconoció a Norse (52), de quien ya había leído algunos poemas. Howard se dio cuenta de que Norse le echó un ojo, pero una vez que quedó claro que Howard no era gay, pero que sí estaba sumamente interesado en la poesía, comenzaron a conversar y terminaron siendo grandes amigos hasta la muerte de Norse hace un par de años.

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"Muchos años atrás - dice Howard- estuve viendo la película Cinema Paradiso, cuando cortó la escena de una gallina posándose en un coche abandonado. Inmediatamente las palabras de una rima callejera de los años 20 que mi padre me había enseñado brilló en mi mente: "Chicken in the Car, and the Car Can't Go… that's how you spell Chicago."  Recordé fácilmente otra que por años estuvo "olvidada": "A Knife and a Fork and a Bottle and a Cork…that's how you spell New York.” Así es como decidí, ese mismo día, escribir un libro  para niños con rimas que dieran cuenta de los 50 estados de mi país, un libro en el que pudiese combinar  elementos inteligentes y sencillos, motivados sobre todo por la memoria y el amor a las palabras y el ritmo.  


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Howard nació en Brooklyn, creció en Jersey, cerca de Woodbridge (donde yo pasé una temporada, durante el verano de 2006). Fue a la universidad en Wisconsin, estudió Historia, y luego se mudó a California, para especializarse, también en Historia, pero en UCLA, aunque confiesa que la razón principal era que le gustaba todo lo que en ese momento ocurría en la costa Oeste, California, en 1967, era el centro de la nueva cultura.

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Howard  luce muy bien para su edad, Mark y yo lo reconocemos, y viendo la foto de aquellos tiempos en la foto junto varios escritores de la generación beat, Howard resalta con su cabello espeso y su barba negrísima. Howard nos cuenta que en determinado momento la Historia no le daba para más, y, parafraseando a Rilke: "Todo lo que es visible se aferra a lo invisible". Y desde luego, sentía que todo lo "pensable" está contenido en todo lo no pensable. "Eso sentía, siempre hay MÁS a nuestro alrededor que la resonancia. El poeta trata de penetrar el mundo invisible, y yo tenía imágenes que iban y venía a mi mente, y no me dejaban en paz hasta que las ponía sobre el papel."

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El poeta que en verdad me metió en la poesía, dice Howard, fue Dylan Thomas... y bueno, también me influyeron mucho, en el college, los románticos. Más adelante: Shelley y Keats, así como William Blake, Ezra Pound y T. S Eliot. El eje de mi vida ahora lo conforma la enseñanza primaria, dentro de la Waldorf School, mi familia y mi escritura. Rudolf Steiner ha sido, en ese sentido, muy significativo para mí. Tengo una novia a la que amo y amo lo que hace, dibuja con una vieja máquina de coser. Y vive la mitad del año al otro lado del mundo, pero nos amamos y cuando regresa vivimos juntos. Mark y yo nos regresamos a ver, y sonreímos. 

domingo, julio 24, 2011

Heinz & Elias

 Heinz, Carla, Elias
photo by Mark Alvarez. SF. 2011


Esta noche finalmente pude escuchar en acción a los poetas y escritores austriacos: Heinz D. Heisles y Elias Schneitter, quienes estuvieron maravillosos con sus textos y su forma de leer. El otro día escribí algo sobre ellos, decía que lamentablemente, debido a mi despiste y olvido, me perdí su lectura en City Lights Bookstore, pero al final todo resultó mejor  porque al siguiente día mi amigo y traductor Jack Hirschman nos presentó a los autores en Specs, a Mark y a mí, y tuvimos todos una excelente química. Hoy estaba previsto que vendría sola al recital, pero Mark me llamó y dijo que le gustaría acompañarme. Desde luego me puse muy contenta, y que quedamos en vernos directamente en Kaleidoscope. Evitaré alargarme en el trayecto que para mí resultó un desastre, llegué tarde y totalmente mojada ya que fui caminando de North Beach a Market Street y en la ruta me agarró un aguacero que me agarró sin paraguas y con botas agujereadas. Lo bueno es que al llegar Mark me esperaba en una de las sillas con té caliente y uno de esos dulces griegos que me encantan. Al llegar vi a algunos amigos como Neeli Cherkovski, Maketa G., Shery, George Long, entre otros. Cuando el traductor empezó a dar algunas explicaciones Mark y yo comenzamos a susurrar cosas y a besarnos, por lo que en dos ocasiones Maketa nos llamó la atención como niños pequeños. Reímos. Luego Mark me sacó las botas y calentó mis pies con sus manos.  En seguida empezó la lectura y nuestros nuevos amigos austriacos estuvieron geniales. El humor y el ingenio es pieza clave en muchos de sus textos. Me encantó porque saben jugar con palabras. Ironizar. E incluso a nivel perfomático, de rato en rato emitían sonidos o cantaban. Me encantaría algún día hacer algo en conjunto. 

"moment!" Riendo con Heinz 
photo by Mark Alvarez. SF. 2011

Al final, cuando ya la mayoría de gente se había ido, Mark y yo nos acercamos a conversar con ellos. Heinz como alzó su dedo índice y diciendo su particular: "moment!" fue en busca de algún trago barato en la licorería de la esquina y luego me brindó un poco. Ambos estaban agradecidos por el buen momento que pasamos la otra noche en Tosca. Heinz acabó regalándonos a Mark y a mí su libro autografiado, y a mí varios de sus poemas y el primer capítulo de su novela traducida al inglés. Apenas empecé a leerla me enganché, y se lo dije. Al parecer ellos se irían más tarde a una cantina en North Beach, así que les dije que a lo mejor me paso un rato para encontrarles un par de ejemplares de Amerarcana Review, la publicación donde aparecen un par de poemas míos. Han sido tan generoso que no quisiera que se fueran de San Francisco con las manos vacías. Estrechamos abrazo, y Mark y yo salimos a la esquina, agarramos un taxi y nos difuminamos entre la niebla. 

jueves, junio 30, 2011

Mi recital de poesía junto a Neeli Cherkovski en Readers Cafe & Bookstore

photo by Mark. SF. 2011

Escribo estas líneas a la mañana siguiente de la lectura, y al ver las fotografías que Mark sacó sonrío,   porque sólo los dos sabemos todo el caos mental que tuve que pasar ese día. Nadie imaginaría, sobre todo al verme sonriendo en algunas fotos, que antes de ir a la librería quería literalmente mandarlo todo al carajo. Es decir no quería ir al recital ni saludar con gente, me agarró un bajón muy fuerte y para colmo,  y como casi siempre, se me vino el tiempo encima, ya que como Jack viajó a Europa, no alcancé a entregarle mis nuevos poemas para que los tradujera al inglés. Jack me había dicho antes de irse que se los enviara por email, y que él los traduciría a la distancia, aunque consideraba que yo sí estaba en capacidad de hacer una buena traducción de mis propios textos, al fin y al cabo yo era su traductora para el manuscrito del documental sobre su vida. Pero el problema, nuevamente, fue dejarlo todo al último.

Byron Spooner, Neeli Cherkovski, Jessica Loos, Carla Badillo Coronado
by Mark Alvarez. SF, 2011

Al final, nunca le mandé mis poemas, y faltando apenas horas me puse a traducir. Una locura. Además estaba de un genio que nadie tenía por qué aguantarme, por lo que la mañana decidí quedarme en trabajando en el cuarto. Y bueno, al único que quería ver era a Mark, que una vez más supo como estabilizarme y darme fuerza para que al final todo saliera bien. Él mismo se sentó a mi lado a ayudarme con la traducción. Madre mía, tuvimos unos debates que parecíamos un par de filólogos neuróticos, pero al final llegábamos al acuerdo de qué palabra era la apropiada. Para colmo a mí se me ocurrió leer un poema inédito más complejo para traducir que los otros, se titula Funambulismo, y le tengo muchísimo cariño, digamos que ahí esta gran parte de mi poética, y mi relación de amor- odio con la palabra. Al final lo hicimos, aunque el último verso literalmente lo hayamos acabado 5 minutos antes del recital. 

foto capturada desde el video. 

Ya lo dije hace un tiempo, desde que llegué hace un par de meses sucedieron cosas que me llevaron a reflexionar sobre varios aspectos de mi vida, de manera que opté por pasar, como decimos, con un perfil bajo aquí en la ciudad (por eso muchos se han sorprendido de saber que ya regresé). Aquí, a diferencia de Quito, en North Beach se me conoce muy bien, y ya he recibido varias invitaciones para entrevistas, lecturas de poesía y presentaciones de danza. Pero rechacé la mayoría, decidí que quiero tener más tiempo para mí sola, y desde luego con mi círculo más cercano. En todo este tiempo apenas he ido tres veces a los bares que antes solía frecuentar  diario, y cuando he ido esta vez, claro que la he pasado muy bien, pero mejor aún la he pasado recorriendo en mis huecas, mis callejones, mis cafés, mis librerías, mis callecitas a las que desembocó tomando el metro o a pie. Además, mi habitación es muy acogedora, ambos hemos hecho de este cuarto de hotel nuestro hogar. Y, desde esta ventana, la Avenida Columbus adquiere otra forma. Siento que es mía, me pertenece de alguna forma. Y yo soy esa vouyerista inofensiva que sin embargo tiene el poder de crear o destruir sobre el papel. 

en acción (foto capturada desde el video) 

Neeli nos recogió de Caffe Trieste a Jessica, a Mark y a mí. Me temblaban las manos, estaba muy ansiosa. En el camino los dos seguimos traduciendo. Al llegar a la librería, que además es Café, en Fort Mason me habría tranquilizado mucho encontrar apenas dos pelagatos, pero lo cierto es que aún faltaba un tiempillo para dar inicio y la sala ya estaba llena. Me puse nerviosa porque todo se estaba dando bajo presión. Quería algo que me asentara la sangre, de manera que Mark ordenó un vino para mí. Byron, uno de los organizadores, se acercó y me pidió una pequeña biografía mía, y yo a duras penas podía recordar mi nombre con tanto poema y traducción en mi cabeza. Así que nunca se la entregué y lo hice directamente con el público.

asistentes


Lo más interesante es que -a Mark le consta- yo no avisé a nadie sobre el recital, y le dije que Neeli se encargara de convocar, pero fue muy bonito y grato -debo admitirlo-, encontrar a gente de North Beach, precisamente porque por más poetas o pintores ellos no suelen salir del barrio, y gente como Lani u otros conocidos de Caffe Trieste fueron a vernos a Neeli y a mí. Y una vez allí me dieron mucho ánimo, y me sentí más relajada. Poco a poco volví a la calma. 

Con el poeta y amigo John Landry & su pareja Robbie

el traductor griego y amigo Dimitri Charalambous


Al final todo salió bien. Cada uno tuvo su tiempo para leer, pero Neeli y yo decidimos dividirnos por turnos. Yo empecé de la forma más honesta posible, les dije que había tenido un día de mierda, y que tuve una pesadilla la noche anterior y que a lo mejor eso fue lo que alteró mis nervios. Rieron. Pero era cierto. Agradecí la presencia de los amigos, y sobre todo a Mark, y entonces me lancé al ruedo. Luego Neeli me sorprendió porque leyó dos poemas dedicados a mí, eso fue my bonito; el uno es el que me escribió hace tres años titulado CARLA, y otro más reciente que no conocía. Todo un honor. Sólo con Jessica hubo un momento en el que me molesté mientras leí porque se salto una línea que era importante dentro de uno de los poemas. Ella se dio cuenta de que la quise corregir in situ, y al final de la lectura me reclamó -con todo el derecho del mundo- que para empezar yo dejé todo a último momento y que si nos hubiésemos reunido más temprano a lo mejor eso no pasaba. Ya que ella también estaba nerviosa. Era cierto, pero como nos llevamos bien y nos decimos las cosas de frente, lo hablamos y lo solucionamos en seguida. Además lo rematamos  con un vino tinto y un abrazo, porque ella sabe que de verdad la considero, y siempre me ha ayudado en mis lecturas. 

(foto capturada desde el video)

Neeli, Jessica y yo una vez terminado el recital

ya cuando la gente estuvo dispersa, me sorprendió escuchar a uno de los asistentes que no conocía decir que sin duda este había sido uno de los mejores recitales de poesía a los que había asistido. De hecho el mejor en el último tiempo, dijo. Yo me sorprendí. Fue muy bonito saber que a pesar de que anímicamente no estaba tan bien, la gente se conectó con mi poesía. Eso sí lo sentí, lo sentí mucho mientras leía la tensión, los gestos, ese lenguaje cómplice entre ellos y yo. Se acercó también la poeta Sarah Meneffe a decir que Funambulismo le había como abofeteado por dentro, había una voz que era como un eco y que le resultaba inspirador mi poema. Y así por el estilo. Se los agradecí. Y de corazón valoro que hayan ido a escucharme. Luego me di vueltas sola entre las secciones de la librería, y Mark a lo lejos me hizo ojos, con cara de cuidado. Yo sonreí, creo que temía que me llevara algún libro robado, pero francamente no lo iba a hacer, además lo bueno en esta ocasión fue que Byron, como es parte de Friends of the Public library, nos dio a Neeli y a mí un bono para canjearlo por libros. Y eso ya me puso bastante de mejor ánimo. Mark compró como 5 libros de filosofía e historia para él, nos despedimos de todos, y juntos partimos directo a North Beach, para comer en Tuk Tuk, y luego cruzarnos a tomar café y escuchar blues  en nuestra mesita de siempre en Mario's Caffe. 

jueves, junio 16, 2011

Recital de Jessica Loos y apuntes varios

Jessica Loos. Readers Bookstore. SF, 2011

Esta vez no he sentido ningún interés por asistir a recitales  de poesía, incluyendo los que me ha invitado a mí, y que en su mayoría he rechazado. Tampoco he salido a cantinas ni fiestas, pero sí he disfrutado más de mi tiempo a solas, con Mark o sólo con los amigos más cercanos. Este recital, el de Jessica, sí me motivó, porque ella casi nunca lee y además me gusta lo que he visto que hace, sus perfomances muy histriónicas y originales, además de ser quien en todo este tiempo me ha ayudado en mis lecturas de poesía, leyendo en inglés mis poemas tras mi lectura en español. Así que quise acompañarla y valió mucho la pena. 

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Jessica lee y me encanta. Lo hace de papeles arrugados y algunos de memoria. Dos de sus poemas fueron dedicados al poeta Gregory Corso. Lo hace muy bien. Ella me dijo antes del recital estar nerviosa, que hasta las piernas le temblaban, pero lo cierto es que una vez en escena Jessica saca una voz interior tremendamente fuerte que mantiene atento a todo el salón. Me gusta como se toma su tiempo con calma. Por momento hace pausas más extensas, medita, arquea el brazo, y continúa.

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Desde mi asiento observo a Neeli Cherkovski, mi querido Neeli, quizá la persona más dedicada con un diario que he conocido. Desde la primera vez que lo vi hace 3 años afuera de Caffe Trieste, el mantiene su libreta con apuntes minuciosos de todo lo que observa, le llama la atención, o le conmueve, material con el que imagino acabará haciendo poemas. 

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En el auto, mientras veníamos a la librería, Neeli mencionó que ayer no fue a Specs porque estaba muy cansado. No comenté nada, pero veo como mis amigos van envejeciendo, especialmente porque todos me pasan con décadas de edad. Antes ninguno se perdía un miércoles de "table" en specs, anque a decir verdad yo tampoco ya he ido con frecuencia a estas cantinas. 

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Luego de la lectura de Jessica, sigue otro poeta, pero me aburro así que sigo recorriendo la librería, investigando libros. 

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Me pareció gracioso que mientras daba vueltas en la librería, pensé en robar un libro con los mejores ensayos del siglo pasado, pero en ello apareció un libro titulado "La ladrona de libros", y no lo hice. 

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Encuentro una edición vieja y gruesa de las "Memorias de Pancho Villa".

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Una vez más, ninguno de los que están presentes en la sala y que me conocen saben los remolinos que ahora mismo pasan por mi cabeza y mi corazón. Ninguno. Todos se quedan en la cáscara de mi día a día, pero ninguno me conoce a fondo. Mark me llama y me emociono, él sí, él es el testigo más profundo de mi mente. 

viernes, abril 09, 2010

Lanzamiento Amerarcana Literary Review 2010

Este domingo, 11 de abril, leeré varios de mis poemas publicados en AMERARCANA Literary Review 2010 en la librería Bird & Beckett Boostore (653 Chenery Street, San Francisco), de 1 a 4 pm, junto a autores como: Barry Gifford, Micha Ballard, Neeli Cherkovski, Ammiel Alcalay, Jhon Landry, etc. Habrá vinillo y un pequeño concierto de música persa al final, a cargo de Rachid Halial. Los esperamos.
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Come on down to Bird & Beckett Books this weekend to celebrate the publication of the first of what's to be an annual literary review, AMERARCANA 2010, with a reading that will feature, in person, Ammiel Alcalay, Carla Badillo Coronado, Micah Ballard, Walker Brents III, Neeli Cherkovski, Maggie Cleveland, Barry Gifford, Jack Hirschman, John Landry & Marina Lazzara. It all goes down Sunday, April 11th from 1 to 4 pm, at the bookshop, 653 Chenery Street, San Francisco.

jueves, febrero 18, 2010

Dedicatorias cruzadas o el karma de una vouyerista literaria


La edición de mi primer poemario Belongings/Pertenencias (Caza de Poesía, Los Ángeles, 2009) tuvo un tiraje pequeño ya que fue publicado para el Festival Internacional de Poesía en San Francisco el verano pasado, por lo que se agotó en pocos días. Me hubiese encantado tener al menos el triple de copias para entregársela a más amigos, que también en su momento me enviaron alguna copia de sus creaciones. Sin embargo, me entregaron tan poquitas que las repartí entre mis más cercanos. Mark adquirió otros tantos para que los enviara a otros buenos amigos míos que están al otro lado del mundo (el libro era caro y paradójicamente yo no podía comprar mis propios libros). No me quejo, al fin y al cabo yo no tuve que poner un solo centavo para la publicación (que en realidad es una selección de algunos de mis poemas del que será mi poemario completo Va por cuenta del destino), el mismo que contó con la traducción al inglés de Jack Hirschman, la portada de Aggie Falk y las palabras en contraportada de los poetas Alejandro Murguía y Neeli Cherkovski.
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Ya en Ecuador esperé juntar algo de plata para enviar los libros a España, pero por una u otra razón tuve que esperar hasta un día antes de regresar a San Francisco para mandarlos. Pasó lo que imaginé: no calculé bien el tiempo y tuve que venir a los States dejando a mis pequeños en manos de la abuela con las pertinentes indicaciones de direcciones y nombres. Lo gracioso del tema (río por no llorar) es que antes de partir le pedí a mi madre que sea muy cuidadosa para que no confunda destinatarios, incluso recuerdo que hasta se molestó un poco argumentando que yo no confiaba en ella. Le dije que a cualquiera le puede pasar, y más a ella que está a cargo del grupo de danza. Me dijo que no me preocupara que yo soy la que suelo andar con la cabeza en las nubes, que vaya tranquila. Estuve muy agradecida ya que además de la tarea de colocar nombres y direcciones, me hizo el favor de aumentar una página que faltó a la hora de la publicación (por error de imprenta), la página de los epígrafes.
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Dos semanas después, ya en North Beach, empecé a recibir varios mensajes de mis amigos desde España. Algunos me agradecían por el ejemplar, pero también me decían que lamentablemente han tenido que leer la dedicatoria dirigida a otra persona. En seguida recordé las palabras de mi madre, y más que iras me dio pena por los cambios y el trajín que les tocará a mis amigos en el viejo continente. Pues ya está, dije, inevitablemente tengo a quien parecerme. Se lo conté a mi mamá y lo lamentó mucho. Me dijo todo la odisea que tuvo que pasar ese día y le dije que está bien, que yo lo solucionaríamos.
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Pero el problema siguió en España. Pablo tuvo que leer un "Para mi querida amiga Alicia, etc etc....". Y Alfonso unas palabras de afecto para un tal hombre- árbol. A Pepe seguramente hasta el día de hoy no le llega el poemario porque descubrí que el ejemplar destinado para él me lo traje a SF... en fin. Parecería que ese gusto mío por leer cartas de escritores o personajes históricos se revirtió contra mí. Y ahora los escucho a todos ellos reirse de mi vouyerismo literario. Menos mal no son amantes míos, le dije a Mark explicándole lo sucedido, sino imagínate el problemón que se hubiese armado.
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Lamento la confusión, amigos. Si leen este mensaje, prometo enviarles las direcciones correspondientes lo más antes posible. Al menos los poemas son los mismos.

lunes, febrero 08, 2010

Mis poemas en AMERARCANA 2010. A Bird and Beckett Review

El editor Nicholas James Whittington me acaba de dar la noticia de que ya están listas las copias de AMERARCANA 2010 A Bird & Beckett Review, un monográfico que incluye poemas míos junto a los de destacados poetas como Diane di Prima, Micha Ballard, Barry Gifford (de quien pude conocer su poesía gracias a un libro que Mark me regaló), Maggie Cleveland, John Landry, Jack Hirschman, Maryam Monalisa, Joj Kastra, Neeli Cherkovski, Marina Lazzara, Nataniel Mackey, Benjamin Morris y Bárbara Jane Reyes. Otras secciones incluyen ficción con nombres como Walker Brents III y Barry Gifford, y en ensayo una colaboración de Ammiel Alcalay.
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Pronto iré a Bird & Becketts Bookstore a retirar mi copia y a programar con Nick el recital de lanzamiento. ¡Salud!

sábado, febrero 06, 2010

BEATITUDE Golden Anniversary: 50 años de la escritura beat

Jack Hirschman me regaló hace poco el libro BEATITUDE "Golden Anniversary 1959-2009", una antología de casi 500 páginas que celebra los 50 años de la escritura beat. La edición estuvo a cargo de los poetas Latif Harris y Neeli Cherkovski, quienes han estado en la escena literaria de San Francisco por mucho tiempo y han escrito varios libros relacionados con los escritores de la generación beat. Harris y Cherkovski se dieron la tarea de compilar en este libro los cincuenta años de la legendaria revista Beatitude fundada en 1959 por Bob Kaufman, Allen Ginsberg, Gregory Corso, John Kelley y William Margolis.
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BEATITUDE Golden Antology 1959- 2009 incluye el trabajo poético de escritores íconos de la beat generation, así como el de poetas posteriores que supieron destacar por su calidad y estilo como Charles Bukoswki, Geral Nicosia, A.D. Winans, y el mismo Jack Hirschman, etc. y finalmente la inclusión de poetas de generaciones mucho más recientes como Patrick Carrington, Alejandro Murguía, W. J. Ray, etc.
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El recital de lanzamiento se dio en la legendaria City Lights Bookstore y en la Librería Pública de San Francisco. Muchos de los poetas incluídos en la antología estuvieron presentes. Varios captaron mi atención. Espero encontrar sus nombres pronto en el libro y dar más pistas sobre ellos.

sábado, enero 23, 2010

Lanzamiento del nuevo libro de Neeli Cherkovski

Fue al siguiente día de mi llegada. Neeli no sabía que yo aparecería en su lectura, pero todo estaba friamente calculado. Neeli me invitó hace dos meses al lanzamiento de su nuevo libro From the Canyon Outward en el que incluyó el poema CARLA que Neeli me escribió y dedicó hace dos años. Para mí fue un honor, aunque no estaba segura de poder regresar a tiempo a San Francisco. Sin embargo lo hice. Llovía mucho. Agarré el regalo que traje para Neeli y tomé un taxi con Jessica hasta Bird & Bekett Bookstore. Ya desde la entrada vi a mi amigo dispuesto a empezar su lectura. Aparecí como un fantasma. Jamás olvidaré su cara de sorpresa: su ceño fruncido, sus pupilas dilatas, Lo abracé muy fuerte. El regalo no pude entregarlo estaba totalmente trizado (fue mi error ponerlo en la maleta grande, como si no supiera cuántas cosas se rompen con los viajes). Varios poetas como Sarah Menefee y Sharon Dubiago leyeron textos de Cherkovski. Y luego él me invitó a pasar al frente. Un par de anécdotas y a seguir husmeando entre los libros. Me emocioné mucho al escuchar el poema CARLA en un excelente perfomance a cargo de Jack y Adelle Foley quienes lo intercalaron con otro poema, línea por línea, y el resultado fue fascinante. Encontré a otros poetas y amigos. Además de los dueños de la librería ,Nick y su padre ,quienes hace poco me dieron la grata noticia de que varios de mis poemas estarán incluídos en la edición de AMERARCANA Review 2010, un monográfico muy interesante sobre literatura, poesía, etc., y del que muy pronto daré más detalles. Por lo pronto sé que mis textos estarán en inglés y español. Y que yo estaré aquí para el lanzamiento. ¡Salud!
Jessica Loos leyendo un poema de Neeli

Dave and Claudia
Con Neeli, Jack Foley y Adelle Foley
Linda King

Con los dueños de Bird & Beckett Bookstore y la que será la potada de AMERARCANA 2010 Review en el que poemas míos estarán incluídos

martes, enero 12, 2010

Elegy for Bob Kaufman - by Neeli Cherkovski

Bob Kaufman
(New Orleans, abril 18, 1925 – San Francisco, enero 12, 1986)
photo by Winans Caffe Trieste, SF 1976
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Un día como hoy murió el poeta Bob Kaufman, miembro de la generación beat y co-fundador de la revista Beatitude. Kaufman fue antetodo un poeta oral (muchas veces su esposa era quien rescataba sus poemas al instante para luego transcribirlos), con una profunda influencia del jazz y la improvisación de versos. Kaufman solía decir "Soy negro, judío, blanco, verde y amarillo, con un hombre azul dentro de mí, que lucha por salir".
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Hoy escojo para ese blue man un poema escrito por mi amigo el poeta Neeli Cherkovski (lo tengo solo en inglés) quien le dedicó a Kaufman un libro entero titulado Elegy for Bob Kaufman, una elegía que tuve el honor de que Neeli me regalara hace poco más de un año. Neeli me contaba que Bob y él fueron muy buenos amigos, incluso fueron compañeros de apartamento una larga temporada y desde luego fieles colegas dentro de la comunidad artística de ese entonces. Me gusta además porque los poemas se desarrollan en escenarios que me resultan familiares: Vesuvio, Caffe Trieste, Grant Avenue, etc. todos ellos ubicados en el barrio de North Beach, San Francisco.
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¡A tu memoria, Bob!
A GRANT AVENUE ELEGY
.
I
we were a sight
in the Caffe Trieste
back in 1975 and the years
that followed, time
never guillotined us
and we remained
sure of
our beat
attitude
right up
until the doors
shut
for the night
.
hand to
hand, eye
to finger, luck
and ambition
conspiring
into a single
song.
.
Elegy for Bob Kaufman, by Neeli Cherkovski, Sun Dog Press, Michigan, 1996

lunes, octubre 19, 2009

Lectura en Jack Kerouac Alley

De todo el Festival, el último día fue mi favorito. Todas mis actividades en barrio propio. North Beach acogiendo la voz de su nómada sedentaria, guardándola entre sus muros. Por la mañana recital individual en Jack Kerouac Alley y por la noche mi danza en la fiesta de clausura en Washington Square. Día soleado y las sonrisas de mis locos brillando en cada esquina. Desde temprano fui a Live Worms Gallery para los últimos minutos de ensayo. Luego a Casa Melissa: ducha, vestido, libro. Nuevamente a la galería a recoger mis instrumentos. John Perino por el ventanal curioseando mis movimientos, capturándome con su cámara, diciéndome que le parezco una especie de Frida andina, llena de fajas, huipiles y fachalinas, que colores no me faltan.
Me dirijo al callejón entre City Lights y Vesuvio. La ruta de cada día. Y entre cuadra y cuadra encuentro a un par de conocidos "ni creas que nos perderemos tu lectura", dicen. Y yo sonrío de gusto y de sorpresa porque la mayoría de amigos suele aparecer ya tarde, animalitos nocturnos (en North Beach, la mañana es casi una exclusividad para turistas). Acelero el paso y curvo por Vallejo, paso por Cafe Trieste y desde afuera veo a Mark tomando un capuccino. No esperaba verlo tan puntual, él es otro de los que jamás madruga. Pero está ahí. Ahí ahí ahí. Y me alegro aún más. Me ofrece un café pero le digo que llevo prisa, me dice que espere a que termine el suyo para bajar juntos, pero le digo que necesito estar un poco antes para acordar con Jessica sus dudas de pronunciación de algunas palabras que no tienen traducción. De todas maneras acabo quedándome un rato (debilidad de jaguara enamorada) y saludando con los chicos detrás del mostrador. Pregunto la hora. Agarro mis cosas. Abrazo a M. y salgo flechada. El sol es intenso, más intenso que de costumbre.
Llego al callejón. Veo caras conocidas y ajenas. Andrew, el chileno y Justine en una esquina. Neeli sentado en el piso, cubriéndose del sol con su diario. Antonieta conversando con Jack frente a la tarima. Sylvio, Mel, y David abriéndose camino entre la gente. Byron dándome un esfero plateado para que firme una especie de cartelera donde consta mi nombre. Sensación extraña. Como si fuera una especie de Marylin teniendo que agacharse para colocar su huella en la estrella que encierra su nombre. Pero aquí no hay estrella ni boulevar hollywoodense, apenas una mujer con sombras y brillos particulares, inclinada en un callejón que lleva el nombre de otro que robó historias en el camino.
Aquí vivió, leyó, sufrió, rió, amó, murió y resucitó:
Carla Badillo Coronado.
David
Neeli Cherkovski
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Me doy cuenta que mi nombre completo es uno de los más largos. Empiezo a jugar con letras en mi mente. John reaparece al mismo tiempo que Mark. John se ofrece a tomar fotos, pero cuando me di cuenta Mark ya estaba disparando con el obturador. Quise pedirle la cámara para que disfrutara tranquilamente la lectura, pero él insistió. Así que John se ocupó de la filmadora como adivinando que lo que quedaría allí registrado valdría mucho para mí: the old cop asistiendo por primera vez a un recital de su joven poeta.
Jessica Loos y Carla Badillo Coronado
John Perino
La poeta Jessica Loos leerá mis poemas en inglés luego de que yo lo haga en español. Me gusta que la hayan designado como mi compañera en el recital. Jessi y yo nos hemos vuelto muy cercanas. Ella es muy cariñosa conmigo. Jessica es otro de los personajes de North Beach, y aunque ahora vive en La Misión, no hay día que no se la vea hasta altas horas de la madrugada (absolutamente siempre termina borracha), especialmente por Trieste, Vesuvio y Specs. La primera vez que llegué a San Francisco la conocí como parte del grupo de Jack, Aggie, Shery y los demás. Neeli fue su profesor durante un tiempo y luego llegaron a ser muy buenos amigos. Él siempre está pendiente de ella. Mi primera impresión el año pasado fue la de una neurótica y hermética artista, más aún cuando Jack me dijo que Jessi era muy buena amiga de algunos de la generación beat como Gregory Corso, Jack Micheline y Ira Cohen. Pero cuando la conocí mejor nos llegamos a enetender muy bien. Incluso intercambiamos un par de poemas y ella se me acercó mucho más. Esta vez ha sido muy cercana la relación entre Jessi y yo. Siempre nos damos tiempo para conversar de muchas cosas, de su natal Nueva York, de sus raíces irlandesas (de ahí su cultura etílica), de su amigos muertos, de los que sobreviven, de sus diarios.
Sin haberlo planeado, Jessi apareció con vestido negro y yo con vestido blanco, equilibrio de las desequilibradas. Un Ying Yang muy particular. Me gusta la imagen de Jessi junto a mí en el callejón Jack Kerouac, entre City Lights y Vesuvio, frente al mural de resistencia de Chiapas. Ella con su pandereta y yo con mis chagchas. Jessi me dice que la mujer pintada en la pared parece alguna de mis ancianas. Quizá soy yo profetizada, respondo. Vestido blanco, piel canela, flores en el pecho, y tantos combates como canas.

Bobby hizo la presentación, y en seguida Jessi y yo entramos a escena. Había gente sentada sobre el suelo y unos asientos improvisados con cuadernos y chaquetas; y aunque el audio por momentos fue un tanto opaco debido al ruido de los autos que transitaban por Columbus, todos estaban muy atentos. Me sentí muy cómoda porque ésta vez yo decidí el orden de mis poemas. Jessi me sorprendió con una voz muy fuerte (si hay nuevos recitales me gustaría que ella siga siendo quien lea mis poemas en inglés). Como aquí la cosa era más informal y cercana con el público (lo cual prefiero mil veces más) tuve tiempo de interactuar con la gente y contarles un par de historias. Cuando leí 7 jugadas en blanco y negro y Midnight Blues mencioné a Mark. Y desde luego la mayoría de los asistentes lo conocen a él muy bien, y han sido testigos de nuestra historia; y los que no, estaban curiosos de saber cuál de esos hombres de entre el público era el solitario que cruzó en mi camino, generando tanto remolino y tanta calma al mismo tiempo. También mencioné el hecho de que jamás pensé enamorarme de un policía, pero que si hay una muestra de ecepción esa es Mark, un hombre del que todos en ese barrio pueden dar fe, incluyendo Jack Hirschman quien dijo que a partir de que conoció a Mark por mi intermedio cambió su criterio frente a muchas cosas, y muchos de los del público me dieron la razón. Mark estaba ahí, tan sencillo como siempre, escuchando atento a cada uno de mis versos, como secretos develados, pájaros saliendo de mi boca.

Jack escuchando a su shunguita

Jack Hirschman, Carla Badillo Coronado, Mark Álvarez, Neeli Cherkovski, M. y Antonieta Villamil

Acabo mi úlitmo poema. Bajo de la tarima. Mark me abraza fuerte. Muy fuerte. Cierro los ojos y soy únicamente este momento. Me siento feliz y satisfecha. Hoy no hay cabida para la melancolía. Al menos los que me rodean este momento no me lo permiten. Algunos se acercan con mi libro para firmarlo (Mark me comenta al oído que un par de personas lloraron. Y me parece casi irreal. Neeli me dice lo mismo. Me sigue pareciendo irreal). Todos se alejan de a poco y quedamos los de siempre. John nos toma una foto que cierra el cuadro. Necesito una cerveza helada y algo de comida para recargar fuerzas, pues bailaré en un par de horas. Finalmente nos quedamos solos Mark y yo, lejos de toda parafernalia, y ese sin duda es mi mejor momento, caminando de la mano con mi compañero. Levanto mi vista y observo como el sol baila en el cielo con los pájaros que expulsé de mi boca. Cuervos, quindes, cuvivíes y colibris juegan con los rayos como niños huérfanos recién adoptados. Hoy es de esos días que no deberían terminar nunca.

fotos by Mark Álvarez (excepto la última tomada por John Perino)

viernes, octubre 16, 2009

Main reading Palacio de Finas Artes (2do día) - Festival Internacional de Poesía en San Francisco

photos de las lecturas by Oscar Bermeo
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El grupo de hoy es el que más me interesaba. Lo integraron poetas como Ámbar Past, Sasha Pimentel Chacón, Taslima Nasrim, Tarek Eltayeb, entre otros. Me gustó el hecho de que nos hayan colocado juntos. Sin embargo, la única desventaja fue que -como debíamos esperar detrás del escenario- cada vez que pasaba un poeta a leer en su lengua, yo no podía hacer otra cosa que limitarme a la musicalidad de sus versos, sin entender nada, ya que las traducciones en inglés eran proyectadas en una pantalla gigante mientras cada uno de nosotros leíamos en nuestros respectivos idiomas. De manera que tuvimos que esperar a que el recital concluya para poder leer las versiones en inglés. Aún así, el hecho de compartir con ellos más tiempo fue una grata experiencia.
Con Donna Bero (Librería Puública de SF)
En cartelera para esta noche

Taslima Nasreen

Tarek Eltayeb
Agneta Falk
Sasha Pimentel-Chacón
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Poco antes de empezar el recital me agarró una especie de vacío, y no era debido a nervios ni nada de eso, pero muchas ideas cruzaron por mi cabeza, y sentí una ausencia interior casi indescriptible. Quería salir del lugar. Además cargaba con algunas cosas que había acumulado durante el día (incluyendo que casi me atropella un bus en Columbus por ir corriendo de North Beach hasta el Hotel REX en downtown con todas mis artesanías al hombro). Vi que todos tenían sus libros, y sólo entonces caí en cuenta que debía pedir a Antonieta el mío. Salí corriendo a buscarla entre los stands y la gente. Luego, colocando el orden de los poemas que leería, pedí a Jack y a la muchacha de la organización que revisaramos el orden de las diapositivas, pero cuando lo hicieron no aparecían algunos poemas que yo daba por sentado que leería. Me descontrolé, puesto que esos poemas eran muy importantes para mí. Jack dijo que no me preocupara, que todos esos irían en mi recital indivudual en Jack Kerouac Alley, pero que aquí ya no había nada que hacer. Me desequilibré, quizá no era para tanto, pero tenía cosas acumuladas dentro. Quería desahogarme pero no había nadie, no quería molestar a nadie, llamé a Mark, y me contestó y entonces pude desahogarme (aunque también me daba rabia -aunque diga que no- que él no estuviera ahí. Yo entendía, pero igual me molestaba)Temblaba, y creo que los organizadores estaban preocupados por mi rostro, porque más de uno me dijo que si necesitaba agua o una pastilla. Pero sólo negaba con la cabeza. Mark me dio mucha fuerza, sobretodo me dijo algo que fue como una bofetada chamánica. Dijo: Dónde está la guerrera. Dónde la mujer jaguar. Todo va a salir bien, sólo entra con fuerza y siente lo que haces, como siempre. Estoy contigo. Volví a mi centro. Sus palabras eran tan claras, directas y precisas y tenían tanto poder que casi parecían los consejos de un taita. Pude ver el fuego. Entré al cuartito donde estaba mi mochila y saqué el tambor que Memo decoró con la cabuya que salió del penco, las chagchas y las ocarinas. Sentí una fuerza muy fuerte de conexión con mi gente. Vi el rostro de todos ellos en las sombras proyectadas desde el escenario. Vi a mi madre sentada en la esquina del estrado, la vi hermosa y luminosa, con las piernas recogidas, sonriendo. Y sus dientes eran blanquísimos. Entonces no pensé en nada. Sólo escuché que me nombraron y empecé a caminar al ritmo que yo marcaba. Las reglas eran claras: 10 minutos para cada poeta. No más. Entrar y directamente leer. Entrar y directamente leer. ¿Pero desde cuándo las reglas las he seguido al pie de la letra? Además se me hace imposible no entrar a una casa ajena y no saludar. Así que entré tocando mi tambor y las chagchas; y una vez que llegué al estrado, saqué mi ocarina y empecé a emitir sonidos de pájaros. Sentí mucha fuerza, abrí mi boca y las palabras salieron como dardos. Saludé en español y en quichua, y luego dediqué el recital a mi gente en la mitad del mundo. Y, desde luego, agradecí a tres personas que han creído en esta niña-vieja desde el principio: Jack Hirschman (shungo, carajo), Aggie Falk y Neeli Cherkovski. Luego volteé hacia la pantalla y vi que el primer poema era Sarah Kane, así que moví las chagchas y empecé: De qué soga te sujetas ahora, Sarah Kane / cuando los nudos son cada vez más frágiles/ y la distancia entre el techo y el piso / no es lo que solía ser (...)
El silencio atento del público fue tambien una caricia indescriptible. Cientos de espectadores concentrados en mis versos. Palabras de dolor, de placer, de ironía, de rabia, de impotencia, desencanto, y esperanza. Acabé el poema y la gente aplaudió tanto tiempo que hasta regresé a mirar a los lados del escenario. Para ver si continuaba inmediatamente. Ellos aplaudían y yo ahí, tan expuesta, tan desnuda, revelándome a través de mis poemas. Siguió Cuviví, Progreso, El suicidio de Dorothy, y cuando debía leer Unos cuántos piquetitos no encontraba la jodida página, así que les dije que disculparan, qu se aguantaran un ratito, que era mi primera vez en esto, ríeron. A ese le siguió Pertenencias y finalmente Poema para un muerto sin tumba.
Cuando acabé, la música que emitía el público era como un suspiro orgásmico, como si estuviesen en verdad satisfechos, renovados, deseosos de más. Y eso me llenó de fuerza. Me retiré y al salir Ámbar me abrazó. Y me dijo algo así como que yo era una de las mujeres de su tribu (cosa que yo en su momento también había dicho de ella), y que se sentía muy honrada de escuchar su nombre en uno de mis poemas. Luego sacó una botellita de tequila y pa' dentro, ese José Cuervo asentó hasta lo que no necesitaba. Ya con la sangre templada, entró Duc, desde el público, y me dijo que definitivamente quiere traducir mi poesía a su lengua, y que cuando quiera puedo ir a recitar a Vietnam. Luego, de entre la oscuridad de donde se proyectaban las diapositivas con las traducciones en inglés... apareció Jack, y lo vi muy conmovido, nos abrazmos muy fuerte y le dije al oído que nunca le fallaría. Y él me respondió, Carla, shunguita, esta noche será inolvidable. Estuviste tremenda. Dulce y fuerte como siempre, pero más. Estoy muy orgulloso. Luego vino el traductor del poeta palestino y me dijo ¡Salud, por el gusto de brindar con la poeta! y me ofreció un trago de coñac. Pa´ dentro también. De pronto entró un tipo alto y me entregó una hoja, dijo que era un poema que escribió inmediatamente luego de que terminé de leer. Luego se fue como un fantasma, desapareciendo entre las tablas de la entrada. Esos pequeños instantes son los que más guardo.

Con la muchacha que fue a verme tras el escenario y con el tipo que me entregó un poema enrolladito
Inmediatamente le siguió el turno a Ámbar Past. Me pasó lo mismo que a ella: de todos los que estábamos tras el escenario yo era la única que pude entenderla pues las dos leímos en español. Ella sólo leyó un poema, pero uno largo que ocupó casi los 10 minutos (y de hecho por el cual yo la conocí): Dedicatorias. Ámbar ya entró con algún tequilita encima, pero no le afectó en absoluto (ella dice que sintió que no pronunció muy bien, pero la verdad es que estuvo muy bien)

Ya escribiré en un próximo post su poema completo. Pero aquí unos cuantos versos.
"Dedico este poema a los hombres que nunca se acostaron conmigo
a los hijos que nunca tuve
a los poemas que nadie escribió
(...) Al que engaña a su muerte en las camas de los moribundos
Al que baja de los cerros para no quemarse con las estrellas
Al que agarra la mano de la muerte y baila con ella
(...) Dedico ete poema al amasador de adobes que muere en la
casa que construyó para otro.
Al poeta en su velorio con la boca cerrada para siempre
(...) A los que han adoptado otro nombre
y llevan años sin saludar a la familia
A los que nunca durmieron en la misma cama
y comparten la fosa común
Dedico este poema a la madre que busca a su hijo
en el anfiteatro
entre otros poemas decapitados
A la que no puede decir cuál cadáver es el suyo
y se despide de cada uno con un abrazo."

Feruccio Brugnaro

Jack remató la noche y la cerró como se debe. Enotnces recordé que mis artesanías las dejé junto a los libros, así que salí flechada y las conversaciones con la gente que asistió se prolongaron. Entre el público vi algunas personas de North Beach. Me sentí mucho mejor.

firma de librosSasha Pimentel y Neeli Cherkovski (me dicen que le salió un par de lágrimas cuando lo nombré, pues estamos pagados... él también me ha llegado hondo)
Mi Pertenencias se va a México con esta pareja
más asistentes
artista californiana que alguna vez estuvo en Ecuador artista del West
Con Tarek Eltayeb
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Mark me llama para saber cómo fue todo. Le cuento. Ya viste, mija, todo pasa por algo, sabía que te iría bien. I love you.Salimos del Teatro y nos llevan a comer. Ámbar y yo seguimos conversando, le cuento de mi historia con Mark, de mis temores, de mi grupo de danza, de los poemas de Doña Marina en la quebrada seca, de mis viajes, y ella saca su libro "huracana" y me lo regala. Casi 250 hojas de poesía, una compilación desde sus inicios. Me pongo contenta. Brindamos. Luego me dice: tú vas a tener que pasar cosas muy chingonas, te van a querer sacar la madre por las cosas que piensas y sientes, pero tú tienes que seguir bien parada por el camino que veo que lo tienes claro. Sigue así, no tengas miedo, lánzate. Me recuerdas a mí, sabes que yo tenía 23 años cuando dejé todo y me fui a México, y llegué a Chiapas. Tú también tenías 23 cuando decidiste armar maletas y abrirte camino, pero tú fuiste a tantas tierras siendo la misma y siendo todas las que llevas por dentro como dices. Las dos nos entendemos porque venimos de tierras, de gentes donde el valor de las grandes cosas radica en un sentido más simple y a la vez más profundo, tienes que ir un día a visitarme en Chiapas, a las mujeres tzotziles, ahí nunca falta nada, la tierra es generosa y siempre da.
Yo la entiendo, carajo, cómo la entiendo, como me llegan sus palabras y consejos. Esta noche está pagada con esas palabras, bendiciones de una animala santa.
Amén.