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martes, enero 01, 2013

Cartas dislocadas (año viejo)


Brassaï, At Suzy\'s, fille de joie in mirror, 1932

Aquí, en la prueba más difícil de todo el año. El 31 de diciembre más bizarro de mi vida. Intenso porque intenso fue este año, y despedirlo es como despedir 48 meses. Bien vividos, bien gozados, bien cogidos, bien llorados, bien escritos que es como decir bien cantados. Ya perdí la cuenta de cuantas camas han sido las que he dormido en este viaje por el mundo. Han sido más de cien ciudades y pueblos y tierras que no constan en el mapa los que he visitado. Gratitud es lo que siento en este momento, y nombro algunas de las ciudades y pueblos que supieron darme abrigo: Quito, San Francisco, Toledo, París, Roma, Madrid, Barcelona, Silla, Valencia, Huelva, Punta Umbría, Sevilla, Cuenca, Lezo, San Sebastián, Irún, Bilbao, Pamplona, Logroño, Amsterdam, Otavalo, Ibarra, El Juncal, Puyo, Sarayaku, Santiago de Chile, Valparaíso, Con Con, Mantagua, Pasto, La Cocha, El Encano, Puerto España, Surinam….. sin su gente no son nada…. Como yo sin la gente que me ha formado en el camino, mi familia que es el único altar al que sigo rezando, esa vela que nunca se apaga, y desde luego Mark, compañero, guía y faro, siempre, siempre, siempre, y un séquito precioso de ángeles de gasolina, puta que brindo por todos mis locos, mis viejos y mis muertos. Y la gente de otro tiempo y otro espacio que sigue apareciendo, Mijail y Danny que están cantando seguramente en el salar de uyuni, Memito que prende un fuego en huayrapungo, Doña Corina, Don Sabino y Supay que me limpiaron en medio de la profunda selva, Dez tocando la flauta invisible y domando a las culebras, y Angela, mi querida Angela, rompiendo muros, bailando sobre esteras en un lago que siempre se extenderá, como alfombra voladora, porque si no es con alas entonces cómo. Tantos nombres en mi corazón que empiezo a macerarme. Veritas inlustrat. Pájaros sin pico, por ustedes escribo. Estoy sola, en un cuartucho del Caribe, acabo de salir de una escena de Lynch y Tarantino, soy la transformación de mis benditos errores, tocad mis llagas, bebed de ellas, son reales, son humanas. Hay una plaga de juegos pirotécnicos en toda la ciudad, y yo sigo aquí, encerrada en cuerpo, pero desplazada y libre por todo el planeta, cómo extraño la radio tarqui en la voz de mi padre, la bendición de mi madre y la quema del año viejo, pero al menos conseguí el último paquete de uvas en un supermercado en la zona roja. Ya hablé con mi abuelo muerto, ya le abracé a mi abuela Rebeca, y luego seguí caminando por un lugar en el que nunca me sentí más extranjera, hasta que tropecé con la tumba del poeta, y brinde con vodka y con whisky sobre su lápida, en donde estaba inscrito un poema en holandés, del cual un vagabundo tradujo para mí uno de los versos “penetrar la piel del tiempo”, entonces me senté a observar el fin del mundo, entre olor a pólvora y una luna preñada en la parte más vieja de Paramaribó. Y declamé unos versos por todos mis amores y mis amigos que de verdad están de a de veras de veritas, puta que la vida es linda y por eso me hace llorar. Este año se va y vendrá uno mejor. Aquí estoy, parada, como una guerrera frente el fuego, con la frente en alto y la mirada limpia... en el primer día de la historia.

lunes, diciembre 31, 2012

Cartas dislocadas (encierro)


(Vilhelm Hammershøi)

Tras veinte horas de encierro en ese cuartucho de Paramaribo, decidí acercarme a la ventana y retirar la cortina. Lo que me movió a hacerlo fue el sonido perturbador de unas cadenas. Cuando vi lo que había del otro lado, supe que en realidad se trataba de unos pájaros cuyo aleteo producía ese peculiar sonido. Me sorprendió muchísimo pues nunca había escuchado un aleteo similar. Sin embargo, como ya era de noche, y por el movimiento constante de los supuestos pájaros, no los pude ver con precisión. Me tomó varios minutos darme cuenta que en realidad eran murciélagos, y que se disputaban los mangos frescos que colgaban como bombillos de un árbol navideño que alguien olvidó desarmar. Cuando por fin los murciélagos se vieron satisfechos, aparecieron en escena varios pájaros que también producían el mismo ruido en su aleteo. Ya no sabía qué pensar, en ese punto dudaba de todo, y no era tan descabellado que, después de todo lo que había pasado los tres últimos días, el sonido perturbador de las cadenas estuviese dentro mí.


domingo, diciembre 30, 2012

sábado, diciembre 29, 2012

A-islada



¿Me creerían si les digo que estoy en Trinidad y Tobago? 
Yo no. Y sin embargo es cierto, estoy.

jueves, diciembre 27, 2012

El Encano (Colombia) y su pequeña Venecia


Diciembre. 2012









maravilla de comida

con mi madre y 4 sacos por dentro para contrarestar el frío

mi padre sirviéndome un aguardientico paisa para el frío


mi hermana y yo brindando con el tradicional vino de mora, hecho por artesanos del lugar

martes, diciembre 25, 2012

Diario (fragmentos del Encano)


El Encano, Colombia
dic. 2012

Estoy aquí, en un rinconcito de Colombia. Estoy al pie de la laguna de La Cocha, en Nariño. Llegamos hace un par de días con mis padres y mi hermana. Así, como cuando era chiquita y todo me parecía enorme, lejano, y sin embargo, tan alcanzable. Aquí estoy, y sigo jugando, jugándome, manchándome las manos, cayendo, aprendiendo.

Mientras haya en el mundo superficies, escribiré, seguiré siendo.

*
Hace días viví momentos intensos en el Encuentro de Poesía en mi país. Fui un instrumento de mi poesía, porque siempre el poema estará sobre mí. Canté, gocé, bebí, lloré, muté. Conocí seres luminosos que me llegaron como un respiro, pasadizo a otras realidades. De esas vivencias sigo alimentándome, digiriéndolo todo en la inmensidad de este bosque.

*
Mi padre y sus historias de hace 41 años. Hace 41 años él estuvo aquí, caminando por este mismo sendero, exiliado político en tiempos de Velasco Ibarra. Yo también quiero regresar a esta Isla y decir "hace 41 años estuve aquí, con mi padre, escuchando sus historias cuando el sol se ponía, lento y cadencioso, una lejana tarde de navidad."

*
Mi madre y su bendición en un beso infinito sobre mi frente. Mi madre, su sonrisa y su inagotable ternura frente al fuego, una chimenea llena de carbón y recuerdos en reversa. Porque el fuego también me remite a ella, siempre. Mi madre y su mano extendida entregándome una agenda en cuya portada yacen muchas mariposas pintadas, como entendiendo que el verdadero sentido de mi vida es la búsqueda de la libertad, porque sí, porque que me doy el lujo de buscarla y sobre todo, por momentos, de encontrarla. Siempre hay retorno, madre, siempre, porque aunque lejos, de ti nunca me voy. Pero ahora gocemos, porque estamos, porque somos. Sin tiempo. SOMOS.

*
Mi hermana y nuestro código común. El aprendizaje y el hombro, para cuantas veces sea necesario. Mi hermana y la risa de Marylin Monroe desde algún templo que sigue incendiándose. Suena un blues desde el altarcito de nuestras pequeñas muertas. El miedo es un grillo que puede tomar dimensiones monstruosas, lo sé, pero si lo enfrentas con la luz de tu pincel, se irá achicando hasta dejarte dormir, plácidamente. Hay en todos los colores una espada.

*
Brindo por Mark, con este trago casero. Brindo por Mark que me canta en la distancia 'Blue Christmas' de Elvis. Y luego ríe. Y luego río. Protector de mis viejos y mis locos que siguen deambulando por la calles de North Beach, reinventando noche a noche la ciudad de la Niebla. Mark, como una luna permanente. Guardián de mis palabras. Amándome, una vez más, como sólo él sabe hacerlo, renovándolo todo, como siempre, como siempre.

*
Hoy crucé hacia el santuario de la isla Corota, en lancha, y hundí mis manos en el oleaje que Angela no pudo tocar en mi país. Hoy lo toqué por ella. Me limpié y la limpié en la distancia. Los símbolos sólo existen cuando se materializan en otras metáforas. En el agua hay un espejo que no se rompe, únicamente se deforma. Y entonces su voz también es oleaje. "Somos pedazos de vidrios sosteniéndose". Hay en el silencio un lugar del cual siempre querré acordarme. Aquí estoy yo. Travestida. Iluminada. Y todas las aves del páramo se levantan para saludarme. Hay leña, mucha leña. Y la noche reclama su espacio.

Creo en la alquimia que produce el lenguaje de la ausencia.

Pero aquí estoy,

mientras haya superficie.

miércoles, diciembre 19, 2012

Lectura, viaje, lectura, baile



Este Festival empezó de maravilla. En la mañana las lecturas fueron en Quito, con transmisión en vivo a través de Radio Pública, más tarde en el auditorio de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central, en ambas lecturas estuvieron mi madre, mi hermana y mi abuela, fue muy bello verlas entre el público. Luego de almuerzo viajamos a la provincia de Imbabura con la mayoría de poetas, y por la noche  anduvimos en el Juncal, con esa gente maravillosa del Valle del Chota con la que siempre me ha gustado compartir. Lo más bello fue que nos recibieron los niños; y aunque alguien en la entrada de la recepción -donde tendríamos un pequeño acto de bienvenida- no quiso que entraran con nosotras  (porque según ellos podían hacer mucha bulla), la maravillosa poeta chilena Ángela Barraza (con quien ya en el trayecto fuimos haciendo migas) y yo, nos opusimos rotundamente a ingresar si no era con los pequeños. "Este lugar es más de ellos que nuestro", les dijimos, y luego le dije a la señora de la puerta que en todo caso seríamos nosotros quienes debemos pedirle a ellos permiso.  Se quedaron fríos, y sin decir una sola palabra más, ingresamos. Adentro todo fue una verdadera fiesta, en primera fila estaban las mujeres negras y hermosas del valle, poetas orales y, entre ellas, la genial Mama Zoila, que a su edad sigue siendo la reina de la bomba. Luego de un brindis con bebidas espirituosas propias del lugar, terminamos intercalando sobre la tarima, a cielo abierto, lecturas y bailes bajo la lluvia. Tanta era la energía que hasta un poste de luz explotó, pero ni ese percance nos detuvo. ;)

recital Radio Pública

poetas on the road

la mesa dispuesta con las bebidas espirituosas del Valle del Chota

poetas orales 

A ritmo de bomba con Ángela Barraza (izq.) y Amparo Osorio (der.) 

Bailando con Mama Zoila

Agarrando el paso, con Ángela Barraza y Natalia Henández

Con las poetas Natalia Hernández, Lucero Llanos, Gaby Ponce y los niños del Juncal 

martes, diciembre 18, 2012

III Coloquio Internacional 'La Palabra Visible'. Mujeres poetas de América



Gente querida, he sido invitada a participar del III Coloquio Internacional. "La Palabra Visible. Encuentro de Mujeres Poetas de América", cuyo acto de inauguración será hoy, a las 18h30, en el Auditorio de CIESPAL, y al cual quedan todos cordialmente invitados. Mañana martes, 19 de diciembre, estaré leyendo las 10h00 en el Auditorio de medios públicos y a las 11h30 en el de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central.

Ya saben que para mí la poesía no es cuestión de género (sobretodo cuando dentro de mí llevo un andrógino al que alimento cada noche), simplemente es poesía o no lo es, es un buen poema o no lo es. O como diría Don Nicanor Parra: 'poesía es llamar a las cosas por su nombre', claro que el lenguaje que conocemos muchas veces no nos basta, y he ahí la posibilidad de desarmar, de conjugar, de crear, crear, crear, fuera de lo establecido, fuera de lo ya dado. La armonía del caos.

Lo que me encanta de este Encuentro es, sobre todo, la movilidad. Mañana mismo, pasado el medio día, viajaremos hacia el norte para seguir el Encuentro en una de las provincias que más quiero: Imbabura. Estaremos leyendo en el Juncal, Cotacachi, Antonio Ante, Ibarra, Otavalo ... y así, ricura sabrosura hasta el día viernes. Poesía y música. ¡Salú!

Si se se acaba el mundo, que me encuentre danzando.

lunes, diciembre 17, 2012

De fugas y sorpresas del camino



(Mantagua. nov, 2012)

Siiiiiiiií!!! las fuerzas del cielo me escucharon, pero no las fuerzas divinas si no las del mundo aéreo. Resulta que ya me tocó la hora de regresar a Quito, con muchísimas ganas de quedarme un tiempo más, en el camino le decía a Mijaíl que ojalá se cancelara el vuelo, aunque era casi imposible. Pero una vez llegada al aeropuerto, dicho y hecho: el vuelo se canceló por una leve fuga de gas. Entonces nos dieron 2 opciones: los más apurados podían pasar la madrugada en Lima y luego avanzar hasta Ecuador, o la segunda -que yo tomé-: postergar el viaje y quedarse en Chile un tiempo más, y, por si fuera poco, como compensación me dieron 400 dólares en millas para regresar cuando yo quisiera, más cena y transporte. Luego de las peripecias para contactar nuevamente a mis amigos, logramos regresar a Viña, y luego Mantagua, a casi dos horas de Santiago, donde nuevamente me esperaba vino, música y fogata, pero sobre todo la tranquilidad de dormir en el campo bajo un cielo repleto de estrellas, esa, la mejor compensación.

jueves, diciembre 13, 2012

Reencuentros


Polly, Valparaíso, oct. 2012

Salí ya tarde de Mantagua, regresaba a Santiago en autobús, pero al pasar por Valparaíso decidí bajarme. Caminé  sin rumbo hasta que reconocí la Plaza de la Victoria, quise avanzar al Cerro Alegre cuando escuché que alguien gritó ¡poeta! El grito iba dirigido a mí. Era la Polly, una artesana del puerto a quien conocí unas  noches atrás en el Liberty, la cantina más vieja de Valpo, y donde Mijaíl, Danny y yo compartimos con los viejos bohemios. Las dos habíamos hecho buenas migas de inmediato. Ella me había contado muchas historias de su vida y yo le acabé entregando un poema de mis Partituras Incompletas, en una de las hojas que había impreso para regalarlas en el Feria del libro, en la Estación Mapocho. Agradecida, Polly me regaló una de sus pequeñas libretas hechas con papel reciclado y madera tallada. Ese tipo de trueques son invaluables, más aún cuando las páginas se llenan de frases escritas por los mismos viejos del bar, frases sencillas y sabias nacidas entre la emoción, los boleros y el vino. 




La reconocí de inmediato. Me acerqué y nos dimos un abrazo. Me preguntó si llevaba prisa. Le dije que no, que iba a Cerro Alegre pero primero visitaría la librería del frente. -Ah! la del Victor Hugo, es muy buena gente, es amigo mío. Te preguntaba porque me gustaría que conversamos un rato, pero antes debo retirar algo a la vuelta ¿te molesta si te dejo unos minutos en el puesto? -Claro que no, respondí. Vuelve tranquila, yo te lo cuido.

Así que me senté un rato y mientras la esperaba pensaba en que Polly era muy confiada o en realidad era yo quien provocaba eso en ella. De cualquier manera me reconcilia con el mundo encontrar gente como ella, sencilla y con garra, sin máscaras desde el inicio. 

Cuando regresó yo había escogido un par de aretes para mi madre. Eran verdes y venía en un trocito de madera, una corteza rústica. Me los quiso regalar, pero yo insistí en pagárselos. Luego me acompañó a la librería, la misma que sería nuestro punto de encuentro más tarde, cuando partiríamos nuevamente al Liberty, a la música que hace posible viajar en reversa. 

sábado, diciembre 08, 2012

De cachivaches por Valparaíso



Si bien el dinero no me alcanzó para comprarme mi deseada máquina de escribir (una underwood bellísima de los años 40), lo que sí pude llevarme conmigo fueron algunos vejestorios preciosos a los que llegué gracias a mi pérdida. Así es, mi despiste una vez más me trajo buenas recompensas, y sin pensarlo una vez más terminé en el barrio del Puerto, en esta tienda de cachivaches cuya dueña, una mujer amable que me contó su historia completa de cómo empezó en esto (y con la que podía pasarme conversando el día entero si no era porque yo debía regresar a Santiago), me dio buenos descuentos en un par de libros, dos acetatos, una radio Philips, una rasuradora remington de hombre, un par de instrumentos de barbero, una máscara, dos llaves y un apagador de velas. No comí el resto del día, pero fui muy feliz ;)








martes, diciembre 04, 2012

Virajes


Con Andrés Neuman en el barrio Lastarria
(Santiago de Chile, 2012)

Entonces volví a Santiago tras una semana de viajes por las ciudades y pueblitos del litoral. Regresé básicamente por un seminario cuyo tema era El tango y la ciudad, impartido por Andrés Neuman, pero para variar calculé mal los tiempos y llegué muy tarde, con 50 centavos en el bolsillo y con una mochila llena de pequeños tesoros que había encontrado en una tienda de cachivaches y antigüedades de Valparaíso. Al llegar el salón estaba lleno, opté por sentarme al final, en una esquina. Mi llegada coincidió con el análisis de 'Balada para un loco', cantada por Goyeneche. Recordé mis amigos con quien habíamos cantando más de un tango en las cantinas y los microbuses de sur a norte - de norte a sur. Sentí nostalgia. Quise regresar. Me chocó encontrarme en una aula de estudios, pero la lucidez de Neuman salvó el viaje. Escuché la canción y salí a fumar. A mi regreso el seminario había terminado. La gente estaba en la firma de libros. Yo no tenía los libros de Andrés, pero había leído casi todo lo que hasta el momento había publicado. Entonces esperé hasta el final, me acerqué y le dije: Yo no tengo libro, pero te extiendo mi mano porque he pasado buenos momentos leyéndote. Y en ese momento, y para mí sorpresa, Neuman contestó: "Carla, querida poeta." ¿De dónde carajo, me conocía? No lo sé. Nunca antes habíamos tenido ningún tipo de contacto, y no creí que Andrés me hubiese leído, pero resultó que sí. O quizá por el programa de la Feria del Libro a la que ambos estábamos invitados. Luego de ello -quién lo diría- Andrés me ayudó a resolver un pequeño problema sobre la localización de mi estadía y otros pequeños malentendidos que había tenido con la organización de la FILSA, su amabilidad y sencillez me sorprendieron muchísimo. Le dije que era un día muy extraño, todo me había salido al revés. Andrés me contestó que a lo mejor no era un mal día, que quizá sólo me había equivocado de pañuelo. En adelante, decidimos dar vueltas por los paréntesis de la ciudad, caminatas giratorias por el barrio de Bellas Artes, conversaciones en espiral, risas, vino blanco, blues de fondo. Saltos a nuestras respectivas infancias. Apuntes de letra ilegible, neologismos, pequeñas irreverencias. Es bueno habernos re-encontrado, habernos reconocido desde la sonrisa y la palabra. Mi vida está llena de equívocos, pero todos desembocan, de una u otra forma, en gratas co-incidencias. El lenguaje se reinventa, una y otra vez, como este tango en mi oído. Goyeneche sigue cantando. Vení, volá... 
¿Hacia dónde?

domingo, diciembre 02, 2012

Chile. 3:00 am



Danny, Mijaíl, Carla
(Mantagua, Chile, oct.  2012)

Días de total intensidad. Hace poco regresé a Santiago luego de haber estado en un torbellino de experiencias maravillosas, reconfortantes, un respiro necesario en mi vida. Tantos rostros, tantas canciones, el océano a las ocho de la noche, el tren más lento del mundo, la cantina más vieja de Valpo, la Canela, que es la perra más humana, la que mejor conoce la ciudad, las putas y borrachos del Liberty en el barrio del Puerto cantando a viva voz Julio Jaramillo. Tantas anécdotas que he terminado un diario entero escrito a mano. Un diario que perdí, y que afortunadamente lo encontró un librero, Víctor Hugo, que resultó haber sido amigo de un poeta muerto tras el que yo andaba buscando pistas: Juan Luis Martínez, quien siempre hablaba del pajarístico, el lenguaje de los pájaros, y que al igual que yo, robaba libros, o mejor dicho los rescataba. Puertas que conducen a más puertas. He conocido Valparaíso, Viña del mar, Con Con y Reñaca de la mano de dos locos extraordinarios: Danny y Mijaíl, músicos de corazón con quienes fuimos cantando de pueblo en pueblo, subidos en los microbuses, en los restaurantes y en las cantinas. Hemos bebido como si fuesen a clausurar todas las 'botillerías', hemos hecho buenas migas con los perros vagabundos que nos escoltaron cada madrugada, hemos visto la luna desde ángulos que nunca creí posibles desde mi hamaca en Mantagua. Benditos sean los hogares improvisados, la madera encendida por la que no pasamos frío, bendita sea la música y el virtuosismo de corazón, benditos sean los seres decadentes que no han perdido la ternura, bendito el tequila Rancho Alegre del que todos dudamos pero todos compartimos al final, benditos los decibeles del cielo y los pentagramas hechos de cables de luz, bendita la microdesafinación de todos los instrumentos vivos, ¡Bendito sea el Silencio! y benditas mis manos que han aprendido a tocar lo más sencillo, donde se halla el corazón del mundo, su verdadero latido.

viernes, noviembre 30, 2012

Entre buenas mujeres


Entre Amanda Kroeger y Violeta Campodónico
(Mantagua, Chile. 2012)

... o de sonrisas que limpian como vientos de montaña.


jueves, noviembre 29, 2012

Confluencias



Antú, Paloma y Lautaro, tres nuevos amigos que me da el camino. Me los presentó Mijaíl en Viña del Mar. Los tres son hermanos (aunque falta Inti que es un artista urbano que pinta en murales enormes y que actualmente vive en Francia). Los tres, músicos talentosos. Y el corazón es lo que prima, por eso les creo.