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martes, noviembre 10, 2015

Abierta sigue la noche



Amigos, acabo de recibir una llamada anunciándome que gané una Mención de Honor en el Premio Nacional de Novela Breve 'La Linares' 2015, por mi novela inédita 'Abierta sigue la noche'. Como saben, este año renuncié a muchas cosas por este sueño que fue escribir esta historia que —ahora lo confieso— ni siquiera sé si es una novela, al menos no en estricto rigor. Nunca me importó, pues es ante todo un experimento libre, totalmente fragmentario, y en el que me di el lujo de no regirme a ninguna regla más que a lo que mi mente y las circustancias me dictaban. Sepan ustedes que este libro lo escribí en el mismísimo infierno, lo gocé y lo padecí hasta los huesos, me puso a prueba en muchos sentidos, incluso desde los mecanismos (a mitad del camino se dañó mi máquina y tuve que escribir buena parte a mano y con una salud que no me daba tregua) pero sobre todo fue un proceso en el que conocí rincones de mi mente que no sabía que existían. Y, desde luego, muchísimo rigor, disciplina y obsesión.

Por otro lado, estoy muy contenta porque el primer lugar se lo lleva mi querida amiga, a quien respeto mucho, la escritora y editora de Doblerostro, Sandra Araya, y hago un salú por ella en la distancia. A ella le sigue esta poeta que por primera vez se lanza al ring de la ficción, con la desfachatez de quien nunca había ni siquiera coqueteado con el género. Y hay dos menciones más que confirman la buena compañía de esta tropa: Ernesto Carrión y Fernando Tinajero. Así que bueno, hoy, a las 18:00, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana se hará el anuncio oficial del veredicto.

Estoy viviendo días de profunda transformación, hace poco tomé un par de decisiones radicales, nada fáciles, que cambian por completo panoramas que me había trazado con amor y convicción. Pero siento que estoy haciendo lo correcto, y, como todo cambio, no me resulta fácil, así que este guiño en el camino, no es nada más que una palmadita que alienta a seguir y a saber que en mis letras hay un animal vivo, que respira y se mueve, y, sobre todo, que puede llegar a trastocar, a transformar algo en la mente de quien lo lea.

¡Salú!


domingo, noviembre 08, 2015

Luca Prodan - Lament




It's strange the way that past seems always fine
while the present wears me down and time and time
and time lies heavy over me as it does over you
and the distance and what you said I know it wasn't true.

Every hour every minute is like a hundred years
and the pain I feel is measured not in inches but in tears,
so woman, friend or foe,
just hold me close and please don't let me go.

Well, my life now is ok in the morning in the day
but the night is long the night is sad
and that’s when I have dreams I know you never had,
I know that I was wrong, I know that I was bad
so baby, baby, baby, baby, baby, baby, baby,
won't you come this way?

I'm walking down the street,
I see the people that meet each other
they kiss and talk and talk and kiss and talk
but I feel so alone.

And the world is made of stone
and everybody’s freezing to the bones
even known it might be warm,
even known it isn't cold.

It's strange the way that past seems always fine
while the present wears me down and time and time
and time lies heavy over me as it does over you
and the distance and what you said I know it wasn't true.



martes, noviembre 03, 2015

Shomei Tomatsu


'Prostituta' 
(Nagoya, 1958)

Shomei Tomatsu (Japón, 1930 - 2012) fue un fotógrafo que destacó por sus reportajes sociales, siendo considerado en Japón como uno de los autores que más ha influido en la fotografía de la segunda mitad del siglo XX. En 1959 fundó la agencia Vivo junto a Ikkō Narahara y Eikoh Hosoe. Uno de sus tópicos fue la crítica de la pérdida de los valores de la sociedad japonesa frente a la influencia estadounidense. En el plano formal realizó una innovación en la fotografía documental al emplear imágenes simbólicas en sus series. Ha publicado numerosos libros y su obra se exhibe en un sinnúmero de museos alrededor del mundo.





viernes, octubre 30, 2015

Patti Smith


Pura luz en sus palabras.




(no lo encontré con subtítulos, lo siento. Pero por escuchar este tipo de cosas valdría la pena aprender inglés)

miércoles, octubre 21, 2015

Josefina Vicens, o las ganas insaciables de corregir (a propósito de El libro vacío)


(México, 1911 -1988)



Fragmento de la entrevista realizada a mediados de 1986 e incluida en el libro 'Josefina Vicens: la inminencia de la primera palabra', de Daniel González Dueñas y Alejandro Toledo, México, Ediciones sin Nombre/ El Clasutro de Sor Juana, 2009. 


En un primer momento, El libro vacío se presenta como una reflexión sobre la escritura en la escritura misma.

Ese problema de escribir y el no escribir, por los motivos que José García (el personaje) expresa, es completamente autobiográfico; no es una invención, es una cosa sentida por mí y que he padecido y sigo padeciendo. Mi producción es escueta y creo que se debe precisamente a eso. Entre El libro vacío y Los años falsos escribí otro libro que rompí porque no me gustó en lo absoluto. Era la historia de un hombre desahuciado, y el texto intentaba ser algo así como un término de vida. Soy muy inconforme, nunca tengo la seguridad de que lo que escriba vaya a valer (y no estoy usando falsa modestia, por favor, creánmelo, es una sensación absolutamente personal y verídica; muy dolorosa, además). A veces me da el apetito del calificativo, del adorno —que por otro lado no aplico, soy muy parca en mi manera de escribir—, y de inmediato me digo: “pero qué adorno si lo que escribo no es de adornarse sino de sentirse”. Por eso tardo mucho en decidir si estoy satisfecha con lo escrito.

Me pasó una cosa que me hizo pensar y rectificar sobre esto. Cuando se publicó El libro vacío me dieron las galeras y yo estaba asustadísima, lo confieso. Encontré un cúmulo de errores e hice correcciones. Pedí a Giménez Siles que me diera nuevas galeras. Otra vez correcciones y rectificaciones. Le pedí otras y me dijo: “¿Usted cree que el plomo no cuesta?” Entonces me puse de acuerdo con el corrector de pruebas, un anciano español, y le dije: “Por favor, mire, usted me da unas pruebas y yo vengo a las cinco de la mañana y se las entrego, para que no se entere el señor Giménez Siles”. Cumplí exactamente, a las cinco de la mañana estaba yo con todas mis correcciones. Y después le dije: “¿Me da usted otras?” Él me contestó: “Mire, niña, su libro me gusta; no lo siga corrigiendo porque se le va a secar”.

Fue como un golpe; tenía toda la razón. Desde luego, la corrección es una forma indispensable de ir escribiendo y ajustando el texto, pero cuando ya se ha terminado y se empeña uno en corregir y corregir sin cesar, se corre el peligro de que se seque lo espontáneo. Así que me dije: “bueno, así se queda, y que salga como salga”.


Para leer la entrevista completa pisar firme aquí

viernes, junio 19, 2015

Pina Bausch


Abro una de las tantas puertas al interior de mi cerebro y encuentro a la bella Pina, mi Pina, hablando sobre su futuro. La escucho y la abrazo y la beso porque también es eso lo que deseo para el mío.


sábado, junio 13, 2015

Joan Brossa



Me tengo por poco práctico, pero en cambio, soy un espíritu curioso. El verdadero poeta de nuestro tiempo (no el constructor de versos estériles y paralizadores) dispone hoy de una amplia paleta con muchos colores, que puede utilizar según sus necesidades y la sutileza de su antena. Yo no llamaría desviaciones a esta diversidad, sino registros. A cada época le corresponde su clasicismo. La imagen tiene gran importancia en nuestra sociedad. ¿Qué impide al poeta utilizar códigos nuevos y darles un contenido ético que no les da la sociedad de consumo? El reto está lanzado. No sé qué serían la literatura y el arte si faltara ese sentido de aventura. Me parece algo así como imaginar una forma sin espacio. 

(Joan Brossa. Añafil2. Ed. Huerga y fierro. Madrid 1995)

sábado, mayo 30, 2015

Felipe Polleri - Hay que dejar todo en la cancha



¿Y ese tal Polleri está presente en las tres novelas cortas?

Sí, en la primera me reconozco en toda mi adolescencia un poco loquita. En la segunda, ese personaje grandote y tartamudo también soy yo con mis inhibiciones. En la tercera, lo que más noto es el sentimiento de orfandad. Por más que mi madre, que fue muy cariñosa, y mi padre, un tipo totalmente muy ido, me dieron mucho amor, desarrollé “capacidades diferentes”, como dicen mis hijos para joderme. Digamos, hubo muchas cosas que las aprendí a las patadas. Y yo creo mucho en aprender a las patadas. Pienso que, al fin y al cabo, todo en la vida es una cosa de huevos, de si tuviste huevos o no para hacer esto o lo otro. Es la filosofía según Polleri. Esa es mi máxima para hoy. Tenés huevo o no tenés huevo. Me gustaría estar nombrando a Heidegger, pero mi filosofía se basa en que hay que dejar todo en la cancha. En la calle, no hay bibliotecas, nadie te habla del ser y la nada antes de clavarte un puñal…

La entrevista completa aquí

lunes, mayo 25, 2015

Angélica Liddell



¿Crees que para el hombre de hoy sigue teniendo algún atractivo esa condición efímera de lo escénico? 



El teatro hace patente un amor por la muerte, un culto por lo efímero, como una especie de impulso de aniquilación, la sensación de que algo muere. Como actriz yo lo he sentido así, hay una atracción por lo fatal, da igual el género dramático, es algo que está sucediendo y que puede fallar. Algo que está ocurriendo sobre la cuerda floja y en cualquier momento se puede caer la trapecista (y todo el mundo empieza a aplaudir). El actor se puede equivocar, puede incluso abandonar la escena. Eso no existe en la literatura, ni en el cine, por ejemplo. Tal vez es esa especie de tanatofilia lo que hace que siga existiendo público para el teatro. Y eso debemos tenerlo muy en cuenta también los autores, quiero decir, responder a la expectativa de riesgo con la que el público se enfrenta al escenario, volver a poner la escena sobre esa cuerda floja, sobre la caída y muerte del trapecista. 

Además está la cuestión de lo compartido, eso es importantísimo. Los gestos de los que están a tu alrededor como espectadores construyen la obra contigo. Si escuchas un comentario negativo durante la función, esto también está construyendo la obra contigo. La congregación no es solo entre el espectador y la obra, sino entre los espectadores. El público entre sí construye ese rito, lo construyen entre todos. 



(Entrevista completa aquí)

domingo, mayo 17, 2015

Alan Moore - Sobre la escritura y los escritores


Todos los perros son azules - Rodrigo de Souza Leão



(fragmento)

Detesto el espejo. El espejo sólo sirve para mostrar cómo empeoramos con el tiempo. La primera cosa que quebré allá en casa fue el espejo. Ni siquiera me importó lo de los siete años de mala suerte. Después fui a las bebidas y, poseído por una locura irrefutable, fui tirando, una a una, la botellas de whisky en el suelo. Quedó un lugar muy peligroso. Un mar de trozos de vidrio. Algunas cosas no se quebraron, como el vidrio de la mesa grande de la sala, que se mostró indestructible. Un adorno de la mesa también era irrompible. Había cosas que se derretían con sólo tocarla, que se autodestruían con una caricia, y otras que se mantenían impávidas. Mi papá vino y me pidió que parara. Yo no paraba. mi sobrina pequeña gritaba. Mi hermano gritaba. Mi mamá gritaba. Mi hermana gritaba. 
¡No eso, no!
Eso lo rompo y voy a romper más. Lo rompo. Lo rompo. lo rompo. 
Llegó la policía y me esposó.
Me llevaron a urgencias al Pinel.
¿Por qué lo rompiste?
Lo rompí porque estoy hecho de trozos de vidrio, y cuando los trozos de vidrio me invitan, desordeno todo. 
  
(Ed. Sexto Piso. México DF, 2013)

martes, mayo 12, 2015

Neil Gaiman




Cuando comienzas tienes que lidiar con los problemas del fracaso. Necesitas entereza, presencia de ánimo, para aprender que no todos los proyectos sobreviven. La vida freelance, la vida en el arte, es a veces la del náufrago que arroja al mar mensajes embotellados con la esperanza de que alguien encuentre uno, lo lea y meta en la botella algo que navegue hasta la orilla de su isla desierta: comprensión, un encargo, dinero o amor. Y deberás resignarte a la molestia de que quizás mandes cien mensajes antes de que te llegue la respuesta.


(Gaiman, Neil. Errores infalibles para (y por) el arte)

miércoles, abril 22, 2015

Sobre el arte - William Faulkner



"El arte es más simple de lo que cree la gente, pues hay muy pocas cosas sobre las que escribir. Todas las cosas conmovedoras son eternas en la historia humana y ya han sido tratadas anteriormente, y si alguien escribe con la suficiente energía, sinceridad y humildad, y con la inalterable determinación de no darse por satisfecho nunca, nunca jamás, ese alguien volverá a tratar esas mismas cosas, pues el arte, como la pobreza, cuida a los suyos y comparte su pan."

(Cartas Escogidas, William Faulkner)


lunes, abril 13, 2015

Galeano / Grass


Hoy murieron dos buenos escritores: Eduardo Galeano y Günter Grass. Seres enormes a quienes despido con respeto y gratitud desde este rincón. 

Iba a colocar únicamente un par de fragmentos de ambos, pero dada la inmensurable información que sobre ellos se reproduce en la red (y que observo de reojo, mientras escribo este post) uno se encuentra con textos muy interesantes, valiosos (algunas entrevistas inéditas que me alegraron el día); y otros, francamente, deplorables; escritos desde el cliché y de la necesidad de resaltar la efemérides, algunos de ellos descalificándolos sin mayor argumento. 

Es por esos últimos que he querido compartir estas lúcidas líneas que el poeta argentino Mario Arteca escribió en su muro de facebook. Para ello me tomo el atrevimiento de copiarlo aquí, aunque dado el tema —que es de carácter público—, y lo generoso que suele ser Mario, seguro que lo acepta gustoso y hasta puede que llegue —al igual que yo— a empuñar la copa por estos dos monstruos. 


***

No pensaba escribir nada sobre las muertes de Galeano y Grass, pero como leo cada pseudo intelectual conservador acreditando referirse a estos dos autores sin haberlos leído y sin tener referencias reales sobre su obra (mucho Fernández Díaz, mucho Aguinis, etc.) quiero decir un par de cosas. Eduardo Galeano fue un importante escritor que supo darnos, como Cortázar, la idea de cómo ser escritor, y sin embargo rescato "Violencia y enajenación", editado por Nuestro Tiempo, que es una colección de crónicas y reportajes, cuando él se hacía llamar Hughes (o bien Gius), y del cual él mismo no reconoce su autoría. Esa cosa sentimental puesta en escritura fue fabulosa en nuestra época, un Haroldo Conti sin literatura. A "Días y noches de amor y de guerra", editado por Catálogo, lo rescato por la emoción de relatar sus momentos en Crisis y dar testimonio de violencia política del momento. Sobre Grass, rescato "El tambor de hojalata", "El juego del gato y el ratón", "Encuentro en Telgte" y "A pasos de cangrejo", del que escribí una reseña en Bazaramericano, hace unos años, y que funciona como una autobiografía sobre su época adolescente manejada por el hitlerismo. Siempre digo lo mismo: puedo no coincidir con Galeano en lo formal (no en lo ideológico, que quede claro) o con Grass, pero si alguno de los que escribimos llegamos a que nuestra muerte se recuerde, es porque alguna instancia de nuestra escritura arribó a un sitio donde nunca se pensaba llegar. Menos mal: el arte del artificio es resolver lo concreto como si fuera una realidad por inventar. Discutible, no siempre creíble. Gracias Edu, Günter, lo hicieron, y hace rato.

Mario Arteca.

Eduardo Galeano

Buen viaje, señor Galeano. Y gracias.

(1940 - 2015)



- En tus libros siempre se toca el tema político, pero tú no eres un político


E.G.: “El tema político está presente y está ausente. Está y no está. Depende de lo que se entienda por tema político. Mis libros se ocupan de todo. De todos los temas imaginables. Nada de lo humano me es ajeno, pero me interesa también la vida de los bichos, los fenómenos de la naturaleza. Por lo tanto la etiqueta de escritor político es algo que rechazo, porque me limita y me amenaza con convertirme en un autor panfletario, a las órdenes de algún partido o alguna religión, y eso no tiene nada que ver conmigo. Soy un hombre muy libre y escribo muy libremente. En realidad escribo cuando me pica la mano. Y quiero contar porqué. Esto se lo escuché una vez a un negro tamborero de Santiago de Cuba, hace muchos años. Eran como las tres de la mañana y llevaba tocando muchas horas, entonces le pregunté cómo lo hacía. Al tambor le arrancaba voces, llantos, risas, era impresionante, el tipo era un mago. Él me respondió: Yo toco cuando me pica la mano. Me pasa lo mismo, escribo cuando me pica la mano, no obedezco ninguna orden, ni las de afuera ni las de adentro. No escribo por cumplir, sino cuando me pica la mano”.


sábado, abril 11, 2015

Adrienne Rich



“Pensar como un hombre” ha sido un halago o una limitación para las mujeres que han querido escapar a la trampa del cuerpo. No es extraño que muchas mujeres inteligentes y creativas hayan insistido en que eran “seres humanos” primero y mujeres sólo accidentalmente, que hayan minimizado su biología o sus vínculos con otras mujeres. El cuerpo ha terminado siendo tan problemático para las mujeres que a menudo han preferido prescindir de él y viajar como un espíritu incorpóreo.


(Nacimos de mujer, 1996: 81, trad. Ana Becciu).