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miércoles, febrero 09, 2011

Porque somos insensatos (o del cumpleaños de Mr. Coin)

Jorge Andrés Gómez Valdez
by CBC. Quito, Dic. 2010

El 4 de marzo de 1977, a los 25 años de edad, Andrés Caicedo se mató. El joven escritor colombiano -y cinéfilo empedernido- ingirió intencionalmente 60 pastillas de secobarbital, el mismo día en que le llegó un ejemplar de su libro editado ¡Que viva la música!. Caicedo, al fin y al cabo, fue consecuente con su idea de que "vivir más de 25 años era una insensatez". 

"Se mató porque vio demasiado", diría más tarde Alberto Fuguet. 

Hoy, 8 de febrero de 2011, el poeta, dibujante y compañero de visiones: Jorge Andrés Gómez cumple 26, brincando sobre la cifra de la que hablaba Caicedo como quien atraviesa literalmente una frontera, haciéndole un guiño a la vida. Hoy JA cumple 26 años y yo lo celebro. Y a pesar de no poderle dar mi abrazo fuerte (porque ahora mismo estoy en medio de la carretera en plena amazonía y casi sin un centavo en el bolsillo), puedo decir firmemente que él es una de las personas más importantes en mi vida, y una de las pocas personas jóvenes con las que realmente he disfrutado compartir y aprender. 

A continuación cuelgo a manera de homenaje una especie de diálogo que tuvimos hace algún tiempo y que, que sin pretender serlo, parece haber tomado la forma de un cadáver exquisito, de un grito al compás de un piano cualquiera, o de un pequeño guión del absurdo. Recuerdo que aquella noche hicimos un experimento a partir de las cuatro canciones de A Love Supreme del músico de jazz John Coltrane. Nuestra idea era experimentar un diálogo -o lo que fuere- a partir de lo que la música nos provocara. Cuatro temas a manera de cuatro actos (por nombrarlo en términos de teatro). El ejercicio fue más que interesante, y hoy comparto 2 de los 4 actos. El 2 y el 3: Resolution y Persuance. Resolución y Ejecución (al inicio de cada desvarío consta la inicial de quien lo escribió). Cuelgo también los videos correspondientes, como encabezado, porque Coltrane siempre será una buena compañía.

Así que desde el temblor, la risa y la furia, acompaño sus pasos, Mr. Coin. Hemos visto mucho, pero nunca demasiado. Empuño la copa y celebro su vida. ¡Salú! 


2. RESOLUTION


C: Re-solución. Así como hay cosas que nunca debieron crearse, hay cosas que no deberían tener solución.
J: "El acto de analizar una noción compleja y convertirla en algo simple".
C: La ilusión de no caer en un circulo vicioso.
J: Otro silogismo disyuntivo.
C: (mentira, sé que me angustio) / (mentira, sé que lo disfruto)
J: Disfruto mi angustia. Disfruto dañarme. Disfruto oler sangre. Disfruto sollozar. Otro precepto de vida. Disfruto haber sido nada.
J: Lo complejo se simplifica de una forma aparente.
C: Todo es aparente. Todo es simple (y eso me mata)
J: ‎"El acto de responder"
C: Necesito complejizarlo todo (y eso también me mata)
J: Necesito responder.
C: Necesito contar al revés (y eso también me mata)
J: Odio preguntar (me mata esperar)
J: La respuesta es un acto reflejo, se ha vuelto impulsivo.
C: Debe existir algún número antes del 0 que no haya sido nombrado.
J: No conozco el límite hasta que escribo.
C: Debe haber una fórmula que haga temblar el universo entero.
C: Se supone que el amor
(eso también me asusta)
J: ¿entonces la guerra?
C: El amor es una forma romántica de guerrear.
J: El amor es el abismo.
J: Es la jaula, es la sombra, es el miembro castrado.
C: Colecciono miembros castrados.
C: Colecciono mis dedos de cuando tuve 5 años
10 años
15 años
20 años
ahora tengo 25 y los dedos se me multiplican como aves desquiciadas.
J: La guerra no plantea preguntas.
C: La Guerra es la pregunta.
J: Ni requiere soluciones. Es una respuesta.
C: Toda respuesta encierra una nueva pregunta, y otra y otra y otra ad infinitum....
J: La Guerra es un reflejo
J: 25 y todo me sabe a desierto
C: Me alimento de polvo y dunas.
J: Hay que inventar una nueva forma de Guerra.
C: Andy Caicedo decía que vivir más de los 25 era una insensatez, pero me gusta ser insensata, sobre todo en noches como ésta.
J: La imaginación para destruirnos el uno al otro es la seducción: fuente inagotable de crueldad.
C: Seducción es una palabra bella y siniestra.
J: La seducción es un credo.
C: Y la belleza es cruel, pero es la única a la que se puede mancillar, ya lo dijo Bataille.
J: En noches como esta, estoy siendo derrotado por mi olvido.
C: Yo trato de sostener su memoria.
J: Sostiene sangre y nervios, sostiene un cúmulo de cruces, sostiene mi aliento en la madrugada.
C: La belleza es cruel y nos devora.
J: Hombres descarnizados comiéndose a dentelladas, es la seducción.
C: Caníbales. Caníbales. Caníbales. Dios los guarde en su gloria.


PERSUANCE 3


J: ¡Cumplimiento, ejecución!
C: Se me adelantó.. lo estaba escribiendo.
(adelantarse es una forma de ejecutar.)
J: Me gusta la palabra ejecución.
C: A mí quienes que me han ejecutado.
J:  Bellos verdugos. El piano es bendito, el sonido de los disparos y los dedos.
C: El piano es la promesa de alguna ciudad ficticia donde no tengan que perseguir nuestros nombres.
J: Fusilamiento 
C: Siempre quedará pianos por incendiar.
J: Teclas por violar -o besar-, sin que nadie observe.
C: A veces parece imposible, mi paranoia es mi público más fiel.
C: Me seducen los que hace miles de años ya contaron lo que todos debíamos saber.
J:  El demiurgo en la fogata, mientras cuenta historias, estaba ejecutándonos aun antes de que naciéramos, uno a uno conforme nos continuamos multiplicando, continúa asesinando a nuestros dobles, al nombrarnos.
C: Y los abuelos de nuestros abuelos de nuestros abuelos, voces sin rostros, ejecutados a su vez por el tiempo. Somos prolongaciones de un cuento sin fin.
J: Es el doble, el error seguro, el fracaso inminente, mientras más fabriquemos menos nos equivocaremos.
J: leer es una forma de multiplicarse, una forma de ser inseminado.
J: Es la "ejecución" de la palabra profética del demiurgo, del primer creador de dobles, del hacedor de personajes.
J: Hay que fabricar errores, muchos más.
C: Dios es experto en ello.
J: Sí. nuestra divinidad es heredada.
C: Yo soy un animalito errático y errante.
J: Usted invita al error.
C: Bienaventurados los que entren en mi casa de yerro.
J: Cuyas paredes ejecutan y cuya prosecución se ignora.
C: Yo ejecuté a Dios Pan y a su sequito de sátiros, y luego preparé un banquete con los cantos que se quedaron incrustados en cada esquina de la casa.
J: He ejecutado todo cuanto mis errores me han dictado. ¡He sido feliz!
C: Una casa como un bosque.
J: Una horca como un diván.
C: Mi felicidad es una felicidad castrada.
J: La mía le pertenece al olvido, por eso la persigo, por el asomo de la sorpresa.
C: Me da miedo esa imagen.
J: La sorpresa que conviene olvidar y enterrar.
J: Y que luego renace como el fénix.
C: Me asusta un día levantarme y no reconocerme para siempre.
J: Porque total no se olvida. Sólo se convierte en un Nuevo monstruo. Mucho más fuerte que el anterior.
C: ¿Cuántas muertes he de poblar antes de habitar la definitiva?
J: Será inmortal. Una leyenda. parte del error primario, la vuelta al lecho del río.
C: Una leyenda que sólo recordarán los amnésicos.
J: Porque ellos son los que fabrican la sorpresa a diario.
C: Una probabilidad coja entre tanta letra entre tanto número entre tanta música.
J: Son la vitalidad del olvido.
C: Si llego a ser música, seré inmortal.
J: Entre tanta vida
(que no es tanta si no la olvidamos)
C: La velocidad del tiempo es lo que me mata.
J: Será un espiral que se extiende y cuyo ligero cambio en cada segmento, es parte de la infinitud.
C: El destiempo.
J: Contribuirá a la eternidad.
J: El tiempo es el ejecutor
C: No me deje cantando sola en la última noche.
J: Nosotros somos como las notas que deben encontrarse en el discurso.
J Sólo se puede funcionar en contra o a favor. Como en el lenguaje, como en el ajedrez.
C: De la sinfonía al caos y viceversa.
J: I’ ll never let you down
C: Las ninfas me sonríen. Cae el telón. 

domingo, marzo 14, 2010

Sobre la posesión de las ninfas - Roberto Calasso

Ninfas y Sátiro
William Adolphe Bouguereau (1876)

(fragmento)
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Pero ¿quiénes eran, después de todo, las ninfas? A estos seres de vida larguísima, aunque no eterna, la humanidad les debe mucho. Atraídos por ellas, más que por los humanos, los dioses empezaron a hacer incursiones en la tierra. Y primero los dioses, luego los hombres, que imitan a los dioses, reconocieron que el cuerpo de las ninfas era lugar mismo de un conocimiento terrible, porque era a la vez salvador y funesto: el conocimiento a través de la posesión. Un conocimiento que otorga clarividencia, pero puede también llevar a quien lo practica a una locura peculiar. La paradoja de la ninfa es ésta: poseerla significa ser poseídos. Y por una fuerza arrolladora. Escribe Porfirio que Apolo recibió de las ninfas el don de las "aguas mentales". Ninfa sería entonces el nombre cifrado de la materia mental que hace actuar y que sufre el encantamiento. Quien se sumerge en esas aguas es llamado nymphóleptos. Entre ellos el más célebre fue Sócrates, que así se define en el Fedro, y al final del diálogo dirige una plegaria purificadora a las ninfas.
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Calasso, Roberto. La locura que viene de las ninfas. Sexto Piso, España 2008.
(traducción Teresa Ramírez Vadillo)

miércoles, diciembre 02, 2009

La soledad de la ninfa Calipso - Roberto Calasso

Jamás alguien fue tan solitaria como Calipso. Desde la entrada de su caverna, contemplaba las olas violetas, sabiendo que los demás dioses no la buscaban. A su espalda, escuchaba hervir en las profundidades el manantial que eruptaba agua a la superficie en cuatro direcciones. Anfitriona divina, el tiempo le negaba los huéspedes. ¿Por qué el mar que la rodeaba estaba desierto y de las tierras no subía el humo de los sacrificios? La distancia de Calipso con respecto al mundo no se medía únicamente sobre el dorso inmenso de las aguas, sino fundamentalmente en el tiempo. Al igual que su padre Atlante, "que conoce las profundidades de todo el mar" y vela sobre las grandes columnas que separan la tierra y el cielo, Calipso vivía en un punto de juntura cósmica: Ogigia era un aisla originaria no confundible con ninguna otra isla, de igual manera que el agua del Estige, que disuelve cualquier otra materia y aterroriza incluso a los Olímpicos, no es confundible con ninguna otra agua. Pero nadie se preocupaba de ellos. Eran huérfanos de una era, del reino derrocado de Crono. Ahora los dioses residían en una montaña y resplandecían a la luz.

Calipso significa Ocultadora. Su pasión era cubrir, envolver algo en un velo, como los que a veces le ceñían la cabeza. Pero nada se le daba para cubrir, a excepción de la perenne mezcla de las aguas celestiales y terrestres debajo de su caverna con un zumbido sordo que sabía distinguir perfectamente de aquel otro del mar delante de ella.
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Roberto Calasso, Las bodas de Cadmo y Harmonía. Ed. Anagrama, Barcelona, 1994.