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jueves, noviembre 08, 2012

Pisco, libros, carrusel, soledad


El biógrafo. Santiago, 2012

Primer pisco souer en Chile, me lo tomo sola. Bueno, sola no, sobre la mesa: Vaslav Nijinsky, J.M. Coetzee y John Millington Synge. Me escolta "El almuerzo desnudo" de David Cronenberg, basada en la novela de William Burroughs. Soy la última que queda en este bar. Hay una televisión encendida, sin volumen. Todo lo que leo es 345 veces mas grande, mi mirada es una hipérbole. Todo lo que escucho, todo lo que huelo, todo lo que veo se conecta una y otra vez con todos mis recuerdos. Veo en los subtítulos de una película: "Champs Elysees" y me acuerdo de esa tarde en París, de ese  glorioso carrusel en los Campos Elíseos, del corcel negro en el que me subí, y de la canción "I will survive" que sonaba en francés mientras Mark me filmaba  con mi pequeña cámara... mientras yo escribía, pidiendo que esa vuelta no terminara, que no terminara jamás…. Pero siempre pido lo que termina, inevitablemente. Así es la Vida. Recuerdo que esa tarde también pedí no crecer, sabiendo que detrás de mi piel firme ya habita otra piel rugosa, huesos frágiles. Y ahora aquí, bebiendo este pisco, abriendo páginas al azar, garabateando versos con una letra que mañana me costará entender. La soledad quizá sea esto, esto que pretendo combatir, inútilmente, y una vez más, a punte de letras.


sábado, noviembre 03, 2012

Álvaro, Bartleby del Sur


Básicamente eso: el graffiti y Álvaro, que es otra forma de fragmento, porque él también se mueve a través de fracciones, recolector de citas a lo Walter Benjamin o hacedor de fragmentos al estilo  Blanchot. Pero Álvaro se define a sí mismo como otro vagabundo del Dharma, una especie de outsider,  un beat perdido en Pudahuel, su barrio, al que el llama el Bronx de Santiago, un observador sin mayores pretensiones: "yo sólo quiero ser un barterbly", dice, y en gran medida lo es. Un barterbly del sur, pienso, pero del sur de la noche. Fue él quien me dio la posibilidad de quedarme en un mini depar que estaba prácticamente desocupado y, según él, sin mucho amor, ya que nadie vive en él, y sin embargo hay una cama, una refri y una biblioteca. ¿Para qué más?.  Cuando se lo agradecí me dijo que se trata de literatura y amistad, como cuando Hume hospedo a Rousseau o Paul Bowles a  William Burroughs. Álvaro me recibió con un resfrío y una fiebre que no se hizo esperar, sin embargo y pese al malestar, las ideas le seguían brotando, y pude conocer mejor su mapa mental. Me habló de su faceta como profesor de historia y de cuando estudió filosofía en Viña (o era al revés), lo cierto es que ambas están presentes, de alguna forma, en sus conversaciones. Su tesis de grado tenía que ver con Hannah Arendt. “Arendt me sirvió para entender el mundo. Y con eso me basta.” Sus palabras me hacen recordar a los tiempos en que Héctor me la descubrió en la universidad, y como le llegué a tener mucho cariño a esa gran pensadora. Por momentos Álvaro  también brinca de un tema a otro, pero sin perder el hilo, todo es una concatenación. "Me gustan los milagros que nadie pueda ver, los milagros invisibles." Lo observo, mueve libros, analiza gente en el metro, va construyendo desde lo más cotidiano su propio pensamiento. "Todo se reduce a la necesidad de ser amado, dice, a la carencia. Me sorprende sus desprendimiento con los libros, me regala uno escrito por su amigo Gustavo Bernal, titulado "La puta gana", en el que Álvaro es uno de los protagonistas, pero con otro nombre.  Me regala también otros libros: "La idea de decadencia en la historia occidental" de Arthur Herman, "Antología de la poesía norteamericana" (con traducción de Ernesto Cardenal) y "La Praga de Kafka" de Klaus Wagenbach. - ¿Y éste por qué me regalas?, pregunto. ¿Estás seguro? -Te lo regalo porque sé que un día viajarás a Praga, responde, yo no


lunes, diciembre 26, 2011

Carla Blue

photo by Mark Alvarez. SF. dic. 2011


Y bien, luego de haber llorado desconsoladamente viene la calma, lo cuento: perdí mi laptop, es decir perdí todos mis manuscritos, fotografías, crónicas de viaje, etc, etc.etc. PERO, por suerte, aunque la máquina no recuperé, sí logré recuperar el 85 % de todo que contenía, que es lo más importante. Es cierto que en los momentos límite es que uno conoce a la gente que en verdad nos ama, y Mark no se despegó de mí, desde que caí en shock y me puse muy loca, literalmente, hasta cruzar la ciudad a la velocidad de un rayo, haciendo mil y un cosas como en un operativo de rescate. Es larga la historia, pero diré que toda pasa por algo, ¿quién diría que ahora estoy agradecida de haber roto la pantalla de mi máquina viejita hace un par de meses, ya que justamente fue esa la que sirvió de respaldo. Estaba deshecha, y sigo bajoneada, pero mis amigos cercanos acá me han dado mucho ánimo, y de rato en rato se acercan a mi mesita en Caffe Trieste a contarme historias de pérdidas de manuscritos, desde Hemingway, Burroughs, hasta la pérdida de Ultramarino, de Malcolm Lowry, que fue robado del interior del auto del que iba a editar la obra, también la de una reconocida escritora que vive en el barrio, que tras dos años de trabajar en su novela, y ya a punto de terminarla, su departamento se incendió, y lo perdió todo, así mismo mi amiga la poeta y pintora Aggie, esposa de Jack, después de perder su compu en el aeropuerto de Tokio, la recuperó, y sin embargo, la noche luego de contarme la anécdota, quemó su computadora derramando café sobre el teclado... y así por el estilo... lo increíble es que a pesar de que yo no memorizo mis poemas, tal fue el dolor de la pérdida que me senté en medio de la calle, llorando, a transcribir lo que recordaba en mi diario. Al siguiente día lo abrí: había escrito lo últimos 25 poemas en seguido. 

miércoles, noviembre 30, 2011

Santa Cruz, y una bienvenida llena de libros


CBC, downtown. Santa Cruz, 29 oct. 2011
photo by Mark

12:00 pm. Salimos de Half Moon Bay a Santa Cruz. El sol aquí es líquido, de manera que lo baña todo. Veo el mar a mi derecha. La carretera es larga y muy plana. Velocidad máxima: 55 Kms, anuncia un letrero. Pero Mark se adelanta un poco porque no hay un sólo auto a la vista. Coloco un cd de salsa, es extraño pero placentero escuchar a Joe Arroyo por estas tierras. Aparece un letrero anunciando la distancia a Monterrey. No es tan lejos como pensaba, le digo a Mark, o sea que sí podemos avanzar más al sur. Mark sonríe y dice: I know, I know what I'm doing. y me guiña el ojo. En adelante, pasamos por San Gregorio Bach, Historic Pescadero Road (1856), Cabrillo Hway. Año Nuevo State Park y Bean Hollow. 12: 48. Un letrero nos da la bienvenida a Santa Cruz. Pienso que estos nuevos aires me hacen sentir más tranquila, luego de lo que rompí, accidentalmente, la pantalla de mi computador, al menos estoy escribiendo mucho más en papel, y ayer por la noche seguí leyendo el libro que Mark me regaló hace unas noches en City Lights Book: "The ink dark moon. Women of the Ancient Court of Japan." incluso traduje oralmente algunos poemitas correspondientes a la poeta japonesa de Waka: Ono no Komachi (小野 小町 aprox. 825–900 d.C. La fecha da vértigo.) Mark sigue con el libro que me interesó mucho "Colour terms in greek poetry", de Eleanor Irwin, un muy muy interesante estudio sobre los colores en la poesía griega, lo que a su vez fue el pretexto para hablar de los sentidos y las percepciones en general. 


Acá también, lo primero que hacemos, bueno, después de tomar café, es visitar una librería de segunda mano llamada Logos Books & Records. Pensé que se trataba de una librería pequeñita, pero nos llevamos una grata sorpresa, ya que encontramos algunos libros que nos acompañarían en el camino. Logos existe desde 1969 y según reza un cartelito en uno de los pilares: "somos el principal comprador y el vendedor de libros usados, coleccionables y ediciones raras y de  música en la costa central. Con los años hemos crecido de una pequeña tienda de una sola habitación a un local de dos pisos." Yo me llevé:
- "Los ensayos de Arnold sobre poesía. 
- "El desayuno en Tifanny's" de Truman Capote
- Una biografía de William Burroughs, en una edición inglesa que me gusto mucho.
- "República busca rey" de John Steinbeck (en español)

Mark encontró:
- "Fausto" de Robert Nye.
- Una biografía de Gérard de Nerval.
- El segundo volumen de las obras completas de Paul Valéry. (que me lo regaló luego de que vio mi cara de deseo ante tal libro)
-y uno de historia (porque no entiendo mi propia letra)

yo soy esa cabeza en medio de tanto libro. 
photo by Mark

Mira esto, me dice Mark, se trata de un libro sólo de fobias. Texto -ilustración. Pero entre todas, no constaba la fobia del Tiempo, que sería la mía. Sin embargo, inicialmente, la confundí con la fobia de la maquinaria, ya que el dibujo estaba primero y se trataba de unos engranajes gigantes y un hombrecito atrapado en ellos, por lo que pensé se trataba del interior de un reloj. Le pregunto a Mark cómo se llama la fobia del tiempo y él me dice que cronofobia. Es cierto, cronofobia, me gusta la palabra, a lo mejor en el futuro un poemario mío lleve ese nombre. En fin, hay muchos discos LPs que quiero revisar, y que apenas cuestan 1 dólar, pero no nos dimos cuenta precisamente del tiempo y ya nos hemos comido un par de horas, Mark se muere del hambre (y creo que en el fondo yo también) así que decidimos agarrar nuestros libros y continuar nuestro camino.