Últimamente, si leo algo de los griegos antes de dormir, sueño que amanezco en Japón; y si leo algo relacionado a África, sueño que camino por las calles de Hanoi. En cualquier caso, en varias ocasiones —en los distintos sitios (que son algunos más)— reconozco calles por las que nunca he andado, siempre con la misma luz plateada hasta subir, con mucha seguridad, al segundo piso de un edificio donde una vieja asiática me sirve, en diminutas tazas, el té.
CASA DE LA VIDA
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hacer de mi casa tu casa
y que la habites
de mi dolor tu dolor
y que lo sientas
de mi ilusión tu ilusión
y que te alegres
de mi desesperación la tuya
y ...
Hace 9 horas

