En un antiguo taller, los juguetes cobran vida cuando su creador abandona el lugar. No le hacen falta trucos ni efectos especiales para conferir vida a esa naturaleza muerta. Es la cámara quien extrae el movimiento y la emoción de unas muñecas rotas o de un contador de luz. Siniestro film que anticipa, sin duda, los bodegones fúnebres de otros ilustres cortometrajistas: Los hermanos Quay.
NUNCA VOLVERÁ A SER AHORA: EL NUEVO LIBRO DEL LEONÉS VICENTE MUÑOZ
-
El autor, galardonado este año con el Premio de la Crítica de Aragón, suma
un nuevo título a su 'Trilogía de la lluvia'
El leonés Vicente Muñoz Álvarez d...
Hace 19 horas

