En un antiguo taller, los juguetes cobran vida cuando su creador abandona el lugar. No le hacen falta trucos ni efectos especiales para conferir vida a esa naturaleza muerta. Es la cámara quien extrae el movimiento y la emoción de unas muñecas rotas o de un contador de luz. Siniestro film que anticipa, sin duda, los bodegones fúnebres de otros ilustres cortometrajistas: Los hermanos Quay.
Jorge Luis Borges - Los espejos
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[image: Jorge Luis Borges - Los espejos]
Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
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Hace 45 minutos

