Es posible que escribir signifique rellenar los espacios blancos de la existencia, esa nada que se abre de repente en las horas y en los días, entre los objetos de la habitación, y los absorbe dejando una desolación y una insignificancia infinitas. El miedo, ha escrito Canetti, inventa nombres para distraerse; el viajero lee y anota nombre en las estaciones que deja atrás con su tren, en las esquinas de las calles adonde le llevan sus pasos, y avanza un poco aliviado, satisfecho por ese orden y ese ritmo de la nada.
(El Danubio. Ed. Anagrama. Barcelona. 1997)



1 dijeron lo que tenían que decir...:
carla, lo primero decirte que éste libro maravilloso de magris me acompaña desde hace tiempo.
libro-río, inagotable.
después, que mi sueño coincide con el tuyo. pero aquí. todavía sueño a veces con ser cantante de boleros. y también lo más probable es que, como tú, lo haya sido antes de aquí en alguna vida.
abrazo,
pepe
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