jueves, enero 27, 2011

Mordeduras de tiempo


Se sabe de un viajero de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó sangre: la herida mostraba huellas de unos dientes muy finos.

Julio Cortázar
Historias de Cronopios y de Famas, 1962