martes, septiembre 15, 2015

Cambio de página


Amigos, empiezo esta semana con dos noticias que quiero compartir; la primera, que luego de varios meses metida de lleno en la escritura, y pese a todas las tormentas mentales y circunstanciales, puedo decir que he terminado mi novela, un proceso por momentos muy duro, por momentos muy placentero, pero sobre todo un proceso en el que he conocido rincones de mi mente que ni yo misma sabía que existían. Un reto que comencé un buen día y que me ha exigido otro tipo de responsabilidad y disciplina, uno que me da pie a seguir con nuevas ideas y proyectos. Ahora me encuentro en la fase de revisión y siento que con ella concluye una etapa de mi vida. Y la segunda, que me tiene entusiasmada, es que tengo nuevo trabajo. Soy la nueva periodista de la Unidad de Televisión de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, así que estaré compartiendo noticias internas y aportando a la difusión del arte y la cultura. Siento que estoy recargada de nuevas energías, rodeada de gente valiosa, constatando cosas, replanteándome otras, pero sobretodo con la convicción de seguir cumpliendo mis sueños. 

Los abrazo fuerte y comparto con ustedes mi alegría. 

Salú!

sábado, agosto 01, 2015

Mi vida y mi tiempo - Henry Miller


(1974)

Cuando escribo a mano soy más sincero. Es porque me separo de mi yo “literario”. En cuanto me siento ante la máquina de escribir, los dedos ya empiezan a activarse, a alterarse, a ponerme en el encajonamiento del escritor. Cuando tomo la pluma, todo resulta más incómodo, más embarazoso, poco natural, y, por lo tanto, no existe la misma facilidad. Te pondré un ejemplo. Picasso, hablando de su obra, dice a menudo que, cuando ha acabado de pintar una tela, si hubiese en ella algo bonito o encantador, lo cortaría, porque eso serían expresiones de su facilidad. Quiere algo que le salga de las entrañas, con lo cual tenga que luchar, algo que no sea precisamente agradable. Resulto, naturalmente, más literario cuando escribo a máquina. Todo sale con mayor locuacidad, y también más atildado. En cambio, con la pluma hay más esfuerzo, y el material parece que proceda de otra fuente.

lunes, julio 20, 2015

Nan Goldin



La gente que aparece en mis fotos dice que estar con mi cámara es como estar conmigo. Es como si mi mano fuera una cámara. En la medida de lo posible, no quiero que haya ningún mecanismo entre el momento de fotografiar y yo. La cámara es parte de mi vida cotidiana, como hablar, comer o tener sexo. Para mí, el instante de fotografiar, en vez de crear distancia, es un momento de claridad y de conexión emocional. Existe la idea popular de que el fotógrafo es por naturaleza un voyeur, el último invitado a la fiesta. Pero yo no soy una colada; ésta es mi fiesta. Ésta es mi familia, mi historia. 






(The ballad of sexual dependency. Aperture Books, New York, 1986)

Sunrise - Tom Roberts


(1929)

domingo, julio 19, 2015

Un poema de Déborah Vukusic



cuento cuentos
me cuento cuentos a mí misma
cada noche
para recordarme la ilusión que perdí
los niños quieren que les lean el mismo cuento
una y otra vez
se lo apreden de memoria
y cuando los padres se equivocan
o se saltan algún párrafo
para agilizarles el sueño
los recriminan y piden que vuelvan atrás
así se cambian los roles
y son los niños
quienes dicen a los padres
lo que deben hacer o decir

cuento cuentos
me cuento el mismo cuento cada noche
para decirle al futuro
cómo tiene que ser



(Guerra de identidad. Ed. Baile del sol. Tenereife, 2008)

sábado, julio 18, 2015

Mortal y rosa - Francisco Umbral



El tiempo es un caballo que llora como una máquina sentimental. Escribo en la copa del árbol de los días poemas en prosa y libros de colores. Mi hijo se ha dormido en lo más profundo de sus zapatos y hay un reloj de pulsera fornicando en algún sitio de la eternidad. Espero que una mujer desnuda me llame por teléfono para invitarme a la vernisage de sus pechos. Octubre es lúcido como un matemático y extenso como la actualidad. No sé que voy a hacer esta tarde, pero me gustaría amar a una muchacha que no tuviera un empleo fijo, o sentarme a leer en el parque, bajo la luz de los eclipses. Sea como fuere, enjabono mi cuerpo y me siento a esperar que la teoría de la relatividad llame a mi puerta. 

(Mortal y Rosa. Ed. Planeta. Barcelona, 2008)

miércoles, julio 15, 2015

Nick Cave



El hombre que sale al escenario en el Sony Centre de Toronto no se da cuenta de que no es un hombre en absoluto.

Es el sueño de un niño que está de pie, con lágrimas en los ojos, paralizado en una trepidante vía de tren.

El hombre y el niño se sueñan el uno al otro.
Se recuerdan el uno al otro.

El hombre se acerca al niño y extiende su brazo hacia él.

Tomados de la mano, se vuelven y salen bajo estruendosos focos.

El sonido del tren sin rostro, que no deja de chillar, es ensordecedor.

Caminan lentamente hasta el borde del mundo.

La tierra tiembla y se estremece bajo sus pies.

Los dos entienden que el otro puede ser olvidado.

Los dos entienden que el otro puede morir.

El universo contiene la respiración.

*
Juntos y solos, saltan.

(La canción de la bola para el mareo. Ed. Sexto Piso. Madrid, 2015)

lunes, julio 13, 2015

El autor y la escritura - Ernst Jünger



Tiempo. En la juventud, exceso de fuerza vital, no organizada aún. Dispersión, afán de viajar, fines cambiantes, trabajos a medio concluir, no porque el tiempo apremie, sino porque el exceso lo congestiona. También puede estancarse, y entonces vienen los tedios, distracción, melancolía. El número de las novelas comenzadas pero no terminadas es enorme. Son posibles las catástrofes cuando la elección de fines elevados no va a la par con la conciencia de ser insuficiente o incapaz.
En la vejez, menor fuerza, pero organizada, planificadora. El viejo Fausto. Los trabajos quedan inconclusos, no porque el tiempo se atasca, sino porque se vuelve escaso, porque falta. (…)

(Ed. Gedisa. Barcelona, 2014)

sábado, julio 11, 2015

Diarios - Lord Byron



Abril 10, 1814


No sé si soy más feliz cuando estoy solo; pero de lo que sí estoy seguro, es de que nunca paso mucho tiempo ni en compañía de aquella a la que amo (Dios lo sabe muy bien, y el Diablo probablemente también), sin ansiar la cercanía de mi lámpara y mi baqueteada biblioteca, que está patas arribas. Incluso por el día, despido mi carruaje más a menudo de lo que uso o abuso. Per sempio,— no me he movido de estas habitaciones durante los últimos cuatro días: pero he hecho ejercicio pugilístico (las ventanas abiertas) con Jackson una hora al día, para tonificar y reafirmar la parte etérea que hay en mí. Cuanto más violenta es la fatiga, mejor humor tengo para el resto del día; y luego, las tardes tienen esa serena y vacua languidez que tanto me deleita. Hoy he boxeado durante una hora —he escrito una oda a Napoleón Bonaparte—la he copiado—he comido seis bizcochos —he bebido cuatro botellas de soda—he leído el resto del tiempo— además de darle al pobre ** una miríada de consejos sobre esa amiguita suya, que a fuerza de tormentos le está llevando a un atrofiador e insoportable hastío. Menudo tipo soy yo para sermonear sobre la «secta». No importa, todos mis consejos son desatendidos. 

(Ed. Alamut. Madrid, 2008)

jueves, julio 09, 2015

Libro de las poéticas - Juan Calzadilla



Si considerara en demasía lo real no sería poeta. Pues éste lo es gracias a los sueños. Aunque sea en los sueños donde se hace, para el poeta, consistente lo real. 
Es decir, la ilusión de lo real, sin la cual una rosa no sería una rosa.  

(Libro de las poéticas. Fondo Editorial Fundarte. Caracas, 2010)

En un lugar paralelo...



martes, julio 07, 2015

La vejez - Simone de Beauvior



Es frecuente que haya mucha distancia entre los mitos creados por una colectividad y sus costumbres reales. Este hecho es sobre todo evidente en lo que concierne al papel de los viejos en las sociedades primitivas. Entre las más desheredadas, muchas exaltan míticamente la vejez. Entre los esquimales son numerosas las leyendas que relatan el salvamento milagroso de un anciano; un castigo terrible cae sobre los que habían conjurado para desembarazarse de él. En otros relatos se describe a las gentes de edad como magos, poderosos, inventores, curanderos. Los primitivos suelen representar a los dioses como grandes ancianos llenos de vigor y sabiduría. Entre los esquimales, la diosa Nerwik es una mujer muy vieja que vive debajo del agua, con os espíritus de los muertos: a veces se niega a proteger a los cazadores de focas, hasta que un chamán viene a peinar su cabellera. En otros casos, una vieja es la que dirige los vientos. Entre los hopis, una vieja mujer-araña es la inventora del artesanado. Los ejemplos abundan. Pero veremos que en la práctica nada influyen esas fábulas. 

(La vejez. Simone de Beauvior. Ed. Debolsillo. Bogotá, 2013)