domingo, junio 12, 2011

sábado, junio 11, 2011

De remolinos o espasmos en mi diario

Lupe Vélez

1. Maya Deren sigue revelándome secretos en blanco y negro con los cuales comulgo. 2. Conocí al viejo Alirio, ex comandante de guerrilla de El Salvador que, luego de 30 años, pronto se reunirá con el amor de su vida. 3. Me propusieron interpretar a la enigmática Lupe Vélez, la potente actriz y bailarina mexicana que triunfó en Hollywood en los años 40, de carácter temperamental y vida amorosa intensa,  que murió trágicamente. 4. Mis pesadillas se vuelven cada vez más terribles como fascinantes. 5. En SF no hay insomnios, sólo alucinantes desvelos. ‎6. El rabino se mudará a NY y me dará uno de sus tesoros escritos en hebreo si acabo su libro sobre cábala hasta la próxima semana. 7. Mark me regaló -entre otros- varios libros del gran ensayista William Gass. 8. Escribo cartas sin respuestas, como si el destino me diera de beber mi propio Karma. 9. Esta noche quiero largarme con Mark a la década de los 30, para bailar swing de la mano de Fletcher Henderson al ritmo de un piano desquiciado.

jueves, junio 09, 2011

Olga Campofreda

Carla Badillo Coronado y Olga Campofreda
Caffe Trieste, SF. 2011

Olga es una muchacha italiana que vino a San Francisco por un par de semanas. La conocí por mi amigo y traductor, Jack Hirschman, quien me la presentó hace unos días en este mismo Café. Olga está llena de una energía propia de su juventud y sus ganas de absorberlo todo. En Roma lleva a cabo Il Sofá, un espacio que da cabida a poetas y músicos del márgen, precisamente en la sala de su casa. Hace poco se graduó de periodista en Roma, y decidió hacer este viaje a la costa Oeste para llenarse de las historias que aquí se encuentran. Amante de la literatura y del rock n' roll, Olga ya ha publicado tres libros (La confraternitá de Elvis, Dove sei, Charli?, y Sporche storie di rock'n'roll) y desea publicar un libro a partir de las experiencias que aquí recoja. Entre esas experiencias y personas que según ella le han aportado algo estoy yo. Por lo que me pidió nos citáramos en Caffe Trieste para una entrevista. Acepté por ella, porque me cae bien, porque me gustan sus ideas y es cero pretensiosa. Fuera de ello me rehuso a salir de mi tranquilidad, de las cosas sencillas y grandiosas que vivo a diario, incendiando máscaras y danzando sobre cenizas. 

Carla Badillo Coronado. Brainstorm
photo by Olga Campofreda. SF, 2011

Sin duda este viaje ha sido una experiencia brutal en la vida de Olga, y pronto se irá llena de ideas, proyectos, algunas certezas y muchas preguntas, lo cual es bueno. De alguna manera me identifico con ella, o mejor dicho: me recuerdo en ella. El modo en cómo se expresa, sus inquietudes y descubrimientos me dan mirar tres años atrás cuando llegué como una viajera anónima a esta ciudad. Claro que mi decisión fue recorrer no sólo SF sino decenas y decenas de pueblos y ciudades de éste y del viejo   continente, por mi cuenta. Escucharla ahora y recordarme a mí hace tres años me deja la sensación de que el tiempo ha hecho lo suyo, porque sin dejar de sorprenderme por la gente y por la vida, y sin dejar de ser viceral-emocional-hipersensible, siento que me hecho más fuerte. Y sigo reinventándome,  llenándome de preguntas, y eso -supongo- también es bueno.

Simultánea

Washington Square, SF. 2011

Sé que no parece, pero 2011 es un número que da vértigo. Soy yo la que habla en este día que no es primavera ni verano ni otoño ni invierno. Soy yo la que está sentada en esta banca de un parque que bien podría ser todos los parques del mundo. Y esas palomas posadas podrían ser las mismas palomas que vuelan aquí o en las plazas de Quito. Me ha dado por querer saber la hora de otras ciudades, simultáneamente, excepto de ésta, porque en San Francisco, incluso cuando amanece con un sol que pretende incendiarlo todo, siempre es de noche.

miércoles, junio 08, 2011

Caffe Trieste: mis viejos y mis locos

Jessi, Alan, Leon, Mark, Stephen
by CBC. Caffe Trieste, SF 2011

Esta es una de las cosas que más extrañaba de mi barrio. Mis cafés junto a Mark y los demás personajes de North Beach. Es cierto que con frecuencia me agarran mis ataques de misantropía o paranoia y prefiero quedarme en mi habitación, leyendo o escribiendo, o recorrer con Mark nuestras rutas de cafés y librerías de la ciudad. Pero hay noches como esta en la que me fascina verlos a todos juntos en acción. Hoy están muchos de ellos conversando y encontrándole como siempre la quinta pata al gato a cualquier tema. Yo también participo en esas conversaciones, pero de rato en rato brinco a mi mesita del fondo y me pongo a escribir. Mark siempre está pendiente de reservarla para mí, esperando que alguien se levante y entonces me llama para que yo la ocupe tranquilamente. Esta vez quiso acompañarme, pero le dije que sería bueno que conversara un rato con ellos. Lo cierto es que a veces disfruto mucho con sólo mirarlo, me encanta verlo debatir, exponer sus ideas, revertir opiniones, desarmar teorías. Los otros llegan cargados con argumentos, pero Mark les hace jaque con ejemplos y anécdotas, además lanza autores que en ese momento recuerda, y también se pone a investigar in situ para citar con más precisión de ser necesario. Veo que Stuart y el rabino abren la puerta, así que seguro la conversación se extenderá un buen rato. Mark se levanta y pide otro café, para él y para mí. Yo sonrío, y me da gusto saber que la noche apenas empieza.

martes, junio 07, 2011

Envíos - Jorge Boccanera


Todo lo que se da llega a destiempo.
No existe otra manera.
Entre el ojo y la mano hay un abismo.
Entre el quiero y el puedo hay un ahogado.
Un país que asoma su cabeza deforme en una
carta,
y va a darse a destiempo,
nada es lo que
esperabas.
Y lo que llega envuelto en papel de regalo se irá
sucio de odio.
Bailamos entre los escombros de una cita.
Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
Al final nos entregan los huesos de un perfume.
Aún así persistimos.
En alguna montaña vive un pez resbaloso.
Entre números rotos se desliza una estrella.

lunes, junio 06, 2011

Victims of the future

photo by CBC
SF, 2011

Caminando de North Beach a Market Street, para tomar el metro que me llevaría a la librería Bird & Beckett, encontré esto en el camino con lo cual me identifiqué, como buena víctima del Tiempo. 

Whiskey blues - Muddy Waters

domingo, junio 05, 2011

Necronomicón


Bebo café con Mark y con la reencarnación del poeta árabe Abdul Alhazred, hablando sobre el Necronomicón (El libro de los nombres muertos). Lovecraft nos mira desde la puerta y grita "¡Neti! ¡Neti! La verdad no es esto ni aquello". Luego cierra los ojos y se mata de la risa.

viernes, junio 03, 2011

Apuntes de una masoquista

Una vez reconocido el tipo de sufrimiento es necesario saber si en verdad se desea acabar con él, y, aun sabiendo que no se logrará ese objetivo del todo, se sigue luchando incesantemente. Sin embargo existe el otro tipo de sufrimiento, contra el cual también se lucha, pero que en el fondo se sabe necesario, y que aún tratando de bloquearlo o superarlo, no se puede sin él, pues a fin de cuentas actúa como un motor de creación. 

jueves, junio 02, 2011

Jinetes en la tormenta

Llueve en San Francisco y yo escribo desaforadamente desde la habitación 104 del Hotel Boheme, asimilando todas las tremendas historias que ayer me fueron contadas sobre la barra de Tosca, junto a mis personajes revueltos en un cocktail mental. Podría jurar que Jim Morrison me canta esta canción al oído. La lluvia es una bella forma de revivir a nuestros muertos.



miércoles, junio 01, 2011



Paul Valéry


‎"Vuestras ideas son terribles y vuestros corazones medrosos. Vuestra piedad vuestra crueldad son absurdas, desprovistas de calma, por no decir irresistibles. Y al final os da miedo la sangre, cada vez más. La sangre y el tiempo."

martes, mayo 31, 2011

Memoria o corazón

Memory or the heart, by Frida Kalho. 1937


Me niego a toda negación, empezando por su cuerpo
 
derretido entre mis manos como un tótem líquido. 
Me niego a burlarme de mi incapacidad de olvidar
, 
y al peso que traen consigo los falsos recuerdos.
 
Me niego a caer sobre el fango del silencio
, 
y a escupir sangre cada vez que su nombre 
deje de ser.
Carla Badillo Coronado (inédito)

lunes, mayo 30, 2011

De entregar el corazón a los seres salvajes

Carla Badillo Coronado
Mario's Bohemian Cafe. SF 2011
photo by Mark Alvarez


"No hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo."

Truman Capote

domingo, mayo 29, 2011

Poseída

Esta no es la calle Maxwell 
en Chicago. 
Ni es Carrie Robinson 
la que se mueve en la esquina. 
Es North Beach 
en un tiempo si nombre.
Y soy yo la que canta y baila
adentro del poema. 
Poseída, 
jugando por un momento 
a ser inmortal.

Goethe, la locura y el tiempo

Goethe en la campiña romana.
J. H. W. Tischbein, 1787

"He vivido en tiempos de demencia, y no he dejado de ser tan loco como el tiempo me lo ordenaba." 


Epigramas. Johann Wolfgang Goethe
Traducción: Juan B. Bergua

sábado, mayo 28, 2011

Vistiéndome de sepia con un poema de Juana Bignozzi

Carla Badillo Coronado
Caffe Trieste. SF. 2011.  (photo by Mark Alvarez)

En medio de mi furia y mi tristeza

En medio de mi furia y mi tristeza
vuelven para decirme
hasta cuándo resistirás
con esta poesía dura y guerrera
que mantiene el desconcierto aún en la vejez
ya nadie sabe de qué hablás
todo es una historia ignorada e indescifrable
y ya sólo enamora para siempre a ese fantasma

siempre se escribe para un fantasma
para una cuenta pendiente y oculta
para un fantasma íntimo y secreto
su presencia hace a los poetas

sola con él cruzaré esa última plaza vacía.

viernes, mayo 27, 2011

Pasajes Oníricos (de trajes antiguos, guerreros asiáticos, pinturas extrañas e instrumentos que no existen)


Sueño 1


Secuencia 1: Mark y yo aparecemos en un lugar  de trajes orientales antiguos. Creí por un momento que se trataba de un museo, pero de repente aparece una mujer asiática a la cual Mark le pide uno de los trajes para mí. Ella me trae en seguida un vestido de color vino que al probármelo me queda ceñido al cuerpo y que además incluye un moño para el cabello y unos  guantes largos. Avanzamos y vemos que se abre ante nosotros otro cuarto lleno de trajes para hombres, trajes de guerreros cuyos diseños había visto sólo en libros de historia. Además había un silencio solemne que lo inundaba todo. 

Secuencia 2: Luego entramos en un cuarto lleno de pinturas y de telas con inscrpciones y olores muy antiguos y particulares. Mark los va enrollando de a poco porque tienen un palito de madera en el borde superior. Luego Mark agarra dos papeles calca de enorme dimensiones y los junta para dibujar una manzana grande que es uno de los motivos inscritos en las telas. El original es de color verde botella, es decir un verde oscuro o militar, y  el segundo es un verde muy claro e intenso. Una vez terminado, Mark me lo entrega y me dice: es para ti. Cuando lo veo es realmente un diseño hermoso, cinco veces mejor  que el original. La manzana está terminada y sobre ella hay unos mecheros o velas, en todo caso veo las llamas que son muy vividas y muy reales.  Me fascinan tanto que no dejo de mirarlas. 

Secuencia 3: Hay otro cuarto repleto de instrumentos, igualmente asiáticos, antiguos y extraños. Otra muchacha asiática comienza a tocar uno de ellos como demostración. Se trata de una hoja, es como de formato 4A, transparente, apenas con una inscripción de una cítara en el medio, de un blanco muy pronunciado. Ella sólo con mover ligeramente la hoja consigue sacar una hermosa melodía, casi del sonido de una guitarra. La melodía se repite una y otra vez en mi sueños, es adictiva, incluso al despertar la recuerdo, quisiera describirla aquí pero no se cómo… el compás… el ritmo.... los silencios... poco a pocos se evapora conforme pasa el día.

Murakami y el jazz

 Green apple bookstore. SF, 2011

No quiero que entiendan mis metáforas ni el simbolismo de la obra, quiero que se sientan como en los buenos conciertos de jazz, cuando los pies no pueden parar de moverse bajo las butacas marcando el ritmo.