miércoles, diciembre 24, 2008

Vísperas de navidad y un poema de Lawrence Ferlingetthi


Este año he tenido la suerte de no sentir todo el ajetreo y embotellamiento en las calles a causa de la fecha más comercial que existe. He pasado en mi casa escribiendo, leyendo, cocinando. Y me he limitado a salir excluisvamente a mis ensayos y presentaciones con el grupo de danza.

Lo que realmente me motiva este día es que en unas horas más iremos con mi madre al orfanato en el que nos presentamos varias veces con el grupo de danza. Recogeremos a Jessica, una niña de 8 años que hace dos fue abandonada por su madre. Jessica pasará este día con mi familia. Me dedicaré a ella a tiempo completo, y en adelante la sacaremos y visitaremos a menudo.

Por otro lado, hoy hablaba con Mark por el teléfono y me recomendó una canción que mañana colgaré. No será puñalera como la del anterior año: Amarga Navidad de José Alfredito Jiménez, aunque la de mañana también tendrá su toquesito blue. Pero eso será mañana. Hoy quiero compartir un poema. En una de las conversaciones con el poeta Lawrence Ferlingetthi tocamos el tema de la navidad. Jack acababa de traducir un poema mío que había escrito hace mucho tiempo: Paradoja Navideña. Al final se lo entregué a Lawrence y éste a su vez me entregó uno suyo: Cristo se bajó, poema que copio a continuación. Que lo disfruten.

Cristo se bajó

Cristo se bajó
de Su Árbol desnudo
este año
y huyó a donde
no hubiera árboles de navidad arrancados

Cristo se bajó
De su árbol desnudo
Y huyó a donde
No hubiera árboles de navidad dorados
ni árboles de Navidad plateados
ni árboles de Navidad de papel de estaño
ni árboles de Navidad de plástico rosado
ni árboles de Navidad de oro
ni árboles de Navidad negros
ni árboles de Navidad celestes
adornados con velitas eléctricas de lata
y tipos pesados y creídos

Cristo se bajó
de su Árbol desnudo
este año
y huyó a donde
ningún intrépido vendedor ambulante de Biblias
recorriera el país
en un cadillac de dos tonos
y donde ningún nacimiento de Sears Roebuck
completo con niño de plástico y pesebre
llegara por correo certificado
el niño con entrega inmediata
y donde los Magos de televisión
no cantaran alabanzas al Whisky Lord Calvert

Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y huyó a donde
ningún gordo desconocido y bonachón
vestido de franela roja
con barba de mentira
caminara haciéndose pasar
por una especie de santo del Polo Norte
a través del desierto de Belen Pennsylvania
en un trineo Volkswagen
arrastrando por renos retozones de Adirondack
con nombres alemanes
y cargado de sacos de Humildes Regalos
de Sacks de la Quinta Avenida
para el Niño Dios que cada uno se imagina

Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y huyó a donde
los cantadores de villancicos de Bing Crosby
no lloriquearan que la Nochebuena es fría
y los ángeles del radio City
no patinaran sin alas
en un país de las maravillas todo nevado
entrando a un cielo de alegres cascabeles
diariamente a los 8:30
con matinés de la Misa del Gallo

Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y se fue a refugiar silenciosamente en
el vientre de una anónima María otra vez
donde en la noche oscura
del alma anónima de cada uno
él espera otra vez
una inimaginable
e imposible
inmaculada Reconcepción
la más loca
de las Segundas Venidas