Atlanta nos recibió muy bien. Aunque a mi llegada al aeropuerto la policía de migración por primera vez me llevó al cuarto de 'sospechosos', por así decirlo, para un interrogatorio. Nada malo, según ellos, simplemente estadística: 'la ley de la probabilidad', dijeron. Lo interesante es que entre sus 'probabilidades' había gente de raza árabe, hindú y negra. También un par de rusos y gringos con maletines. Desde luego eso retrasó nuestros planes, y lo que realmente me jodía era que no quería hacer esperar a mis padres y mi hermana, quienes aguardaban por mí detrás del vidrio sin saber a ciencia cierta qué pasaba. Lo bueno es que aproveché aproveché mi tiempo en la sala para hablar con esas personas (aunque después me prohibieron). Luego me llamaron a uno de los cuartos y uno de los policía (me asignaron uno latino) me saturó con su interrogatorio/intimidatorio hasta que en un momento dado fui yo la que le pregunté a él: ¿Y usted... es periodista? -No. Según su pasaporte la periodista es usted ¿Por qué? - Porque usted es muy bueno para no dejar de hacer preguntas, contesté. Luego le pregunté de inmediato: "Cree que soy mula (muchachas que transportan droga en su interior)". El policía de migración me quedó viendo y dijo -¿Por qué? ¿transportas droga?. A lo que respondí: Depende a qué tipo de droga se refiere: la mía son los viajes y los libros. Finalmente sonrió y me dejó ir.
En preventa: Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González
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Entre Manolo Tarancón y yo preparamos, meses atrás, este libro que reúne
los relatos del gran David González (coincidiendo con la fecha en la que se
c...
Hace 6 horas

