lunes, noviembre 01, 2010

Los búhos de Ga' Hoole

Soren y el maestro

"El hecho de que la cantes, no significa que sea una canción"

(excelente frase tomada de uno de los diálogos de la película Ga' Hoole: La leyenda de los guardianes (Zack Snyder, 2010) que disfruté hace poco en 3D. Amo los búhos, y esta película no tiene desperdicio. Enjoy the trip!)

2 dijeron lo que tenían que decir...:

Jorge Luis Narváez dijo...

He visto dos buhos en mi vida, el uno a dos metros de distancia sorpresivamente aparecido, blanco e intimidante parado en una cerca de adobe en la obscuridad del atardecer, esto fue en La Esperanza con Susto y el otro lo vi a la medianoche en un lugar sagrado del oriente ecuatoriano llamado Rukukausay, a unos 30 metros de distancia , el, sobre un arbol totem gigantezco, blanco nuevamente , me miraba careviejo,ceñudo impavido,...no sabia que les estaba filmando jeje con night shut...!!!

ZEUXIS dijo...

Desde la infancia me han conmovido estas criaturas de agüero y brujería. de fantasía y tiniebla. Mis primeros encuentros se remiten a la parque principal de mi pueblo donde una Gran lechuza solía posarse sobre la coronilla del gran caucho que se erigía en todo el centro, para verle mejor, solíamos subir hasta el balcón del atrio de la iglesia y desde allí suspendidos casi en el aire nos regodeabamos con amigas observando el misterio de esa ave que silueteaba su figura contra la luna. las madres y el cura nos espantaban con cuentos chinos de brujas y espantos, pero para nosotros era la presencia mágica de algo que pertenecía a otra dimensión.
La más reciente presencia que tuve de este animalito fue durante un viaje en mi moto. Iba algo cansado, eran las 11 de la noche, el tramo de la carretera que conducía era una línea recta que se extendía sobre la llanura oscurecida, mi destino, Puerto Gaitán, un puerto sobre el río Meta en el llano adentro, una frontera entre el último resquicio de civilización moderna y la salvaje sábana de los llanos orientales de mi país. Estaba extenuado y decidí rezagarme a un costado de la vía. me bajé de la moto, me quité el casco y alcé la mirada hacia las estrellas, el cielo estaba completamente estrellado y sentí un regocijo inaudito, de pronto sentí algo a mi espalda, me di la vuelta y sobre mi cabeza una gran lechuza blanca aleteaba como si se tratara de un águila que se sostiene en el aíre mientras reconoce su presa, exactamente eso hacía la lechuza, me llevé un susto de madre, salté hacia atrás, pensé que me atacaría pero siguió aleteando suspendida en el aire mirándome curiosa, luego perdió todo interés en mí y desapareció hacia la inmensidad. yo quedé con la mirada rasgando manotazos de oscuridad con la sensación de sentir y creer una inmensa ave como ángel guardián a mis espaldas.