Llueve en San Francisco y yo escribo desaforadamente desde la habitación 104 del Hotel Boheme, asimilando todas las tremendas historias que ayer me fueron contadas sobre la barra de Tosca, junto a mis personajes revueltos en un cocktail mental. Podría jurar que Jim Morrison me canta esta canción al oído. La lluvia es una bella forma de revivir a nuestros muertos.
NUNCA VOLVERÁ A SER AHORA: Prólogo por José Ángel Barrueco.
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EL HORROR, LA PENUMBRA, EL DESASOSIEGO
No me equivoco si afirmo que la compilación de estos tres libros de relatos
del escritor Vicente Muñoz Álvarez en...
Hace 11 horas

