Llueve en San Francisco y yo escribo desaforadamente desde la habitación 104 del Hotel Boheme, asimilando todas las tremendas historias que ayer me fueron contadas sobre la barra de Tosca, junto a mis personajes revueltos en un cocktail mental. Podría jurar que Jim Morrison me canta esta canción al oído. La lluvia es una bella forma de revivir a nuestros muertos.
En preventa: Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González
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Entre Manolo Tarancón y yo preparamos, meses atrás, este libro que reúne
los relatos del gran David González (coincidiendo con la fecha en la que se
c...
Hace 11 horas

