martes, marzo 17, 2009

Luchino Visconti

(Milán, 2 de noviembre de 1906 - Roma, 17 de marzo de 1976)

Un día como hoy murió uno de los grandes del cine italiano: Luchino Visconti, autor de películas de corte neorrealista, como Obsesión (1942), Bocaccio 70 (1962), El Gatopardo (1963), El extranjero (1967), Muerte en Venecia (1971), entre otras.

Cuando apenas empezaba en el medio cinematográfico, allá por 1941, Luchino Visconti declaró en una ocasión: “Lo que me ha llevado al cine es, sobre todo, el deseo de contar historias de seres reales, que viven en medio de las cosas y no las cosas entre ellos. El cine que me interesa es un cine antropomórfico. De todas las tareas de un realizador, lo que más me apasiona es el trabajo con los actores; material humano con el cual se construyen hombres nuevos, que engendran la nueva realidad en la que son llamados a vivir, la realidad del arte”. A estos comentarios, tiempo después agregaría lo siguiente: “La experiencia realizada me ha enseñado sobre todo que el peso del ser humano, su presencia, es la única cosa que llena verdaderamente el fotograma, que el ambiente es creado por él, por su presencia viva, y que de las pasiones que lo agitan obtiene verosimilitud y relieve; mientras que su ausencia, aun momentánea, del rectángulo luminoso volverá cada cosa a un aspecto de naturaleza inanimada”.

.... Y por último, ayer mencionaba en mi post algo sobre "ser luminosos aun en nuestra decadencia", y hoy me he encontrado con este fragmento de Visconti que de alguna manera explica mi sentir, el cineasta dijo alguna vez: “He sido frecuentemente acusado de decadente. Tengo de la decadencia una opinión muy favorable, como la tenía también, por ejemplo. Thomas Mann. Estoy embebido de dicha decadencia Mann es un decadente de la cultura germana, yo de la cultura italiana. Lo que siempre me ha interesado es el examen de una sociedad enferma”.

... él sí que lo entendió.

¡Alla tua memoria caro Visconti!