lunes, mayo 05, 2008

El texto que escribí para la presentación de mi documental, en la voz de Uberto Stabile

No sé que hora es en Punta Umbría ni quienes o cuantos escucharán atentos estas palabras. Nunca he pisado el Teatro del Mar ni he recorrido Huelva a paso lento como me gusta, o mejor aún, jamás he puesto un pie en España o en cualquier país de Europa, pero es lo de menos, porque hoy estoy aquí y puedo hablarles con esta voz, una voz fuerte –un tanto masculina, claro- pero al fin y al cabo la misma voz. Hoy me siento en confianza. Siento que desde Quitu, desde la mitad del mundo, puedo presentarles mi documental y a su personaje principal como si de un viejo amigo se tratara. Siento que estoy entre compañeros: poetas, músicos, cineastas, todos unidos por un mismo lenguaje: el de la locura. Estamos locos, unos más que otros desde luego, pero todos los que estamos presentes en este encuentro lo estamos, locos de verdad y no de mentirijillas, como diría Unamuno, locos, y no tontos. O cómo creen que muchos tildaron al hombre que ahora lee este texto por mí, cuando hace más de 15 años tuvo la idea de organizar un encuentro de editores y producciones independientes de todas partes del mundo sin mayores recursos y con la única intensión de compartir, de difundir, de crear lazos, de aprender. LOCO. O cómo creen que me llamaron a mí cuando tuve la idea de hacer un documental sobre temas “oscuros” como el anarquismo, el rock, la represión, la impunidad, la guerra -sobre la cual escupo a diario- y la lucha diaria de un pueblo digno y trabajador como el mío, contados desde la óptica de un tipo de voz ronca que ha estado en la cárcel incontables veces por desacato a la autoridad y otras “barbaries”, y para colmo querer producirlo con el monto total de dos dólares en mi bolsillo. LOCA. Así es, locos, locas, locos, locas, por creer en cosas que muchos consideran absurdas, imposibles e incluso pretenciosas. Estoy segura que locuras como estas se repiten en la gente que hoy participa en este encuentro, gente que se las juega todas, que lucha por sus convicciones, y que no depende de unos pocos infelices que se mueven al son de sus ambiciones, por eso me da gusto que mi documental se proyecte en este lugar.

Amigos, amigas, el documental que verán a continuación trata sobre el anarquista Jaime Guevara, autodenominado cantor de contrabando. La radicalidad de su pensamiento y la convicción de sus actos lo han convertido en un vivo ejemplo de ese anarquismo pasivo pero latente. Esa ‘picazón’ constante en la conciencia de políticos y militares. Con su arma: la guitarra y sus balas: el humor, este personaje popular nos demuestra que la voz puede volverse protesta, dejando de ser cómplice con el silencio indiferente. Este trabajo muestra otra forma de luchar: desde la música y la ironía, desde lo urbano y lo cotidiano; y pretende a la vez, romper el tabú del anarquismo para así respetar una ideología que busca una sociedad más justa, libre e igualitaria. Una ideología que, sobretodo, debe ser vivencial.

Quiero aprovechar para agradecer de corazón, una vez más, a todos y todas quienes hicieron posible este humilde pero sincero documental, a los que me dieron la mano sin esperar nada a cambio, y a los que seguirán difundiéndolo. Ya habrá tiempo de estrechar abrazos para sentirnos infinitos, mientras tanto los acompaño desde el otro lado -que es el mismo- donde el sol cae recto y se convierte en raza. Deseo que al ver este documental algo en ustedes se mueva, golpee, martille. En él va gran parte de mi pensamiento, de mi corazón, de mi coraje y por supuesto, del peligro que implica soñar, porque como bien lo escribió Uberto: “soñar es peligroso, pero más peligroso es vivir sin sueños”. Que lo disfruten.

¡Salud y libertad!
Carla Badillo Coronado.