sábado, enero 03, 2009

Bienvenida al 2009

Esa fue la primera imagen que vi la mañana del primero de enero de 2009. ¿Hay mejor manera de empezar el año que abrir los ojos y tener al frente un volcán y un lago? A pesar de que el cielo estaba nublado, el Taita Imababura (volcán que escolta el Lago San Pablo), supo darme a su manera los buenos días. Alli punlla, alli punlla, podía escuchar desde el balcón. Entonces salí de mi cabaña, y la primera caricia que recibí este año me la regaló el viento.
Es increíble como este tipo de escenarios te pueden llenar de tanta vitalidad. Yo por mi parte disfruté y rematé bien el año. Momentos en familia y buenos amigos, y de algunas voces que pude escuchar a media noche, a la distancia (Jack, Neeli, Aggie, Mark). Cumplí todos los rituales advertidos, uvas, monigotes, quemados, panty rojo. Además algo que pude disfrutar en grande: una party boat, una fiesta en un botecito. Duró cuarenta minutos. Adentro todos nos pusimos disfraces y al azar nos tocó pitos y maracas, yo fui la única que obtuvo una armónica (ya saben que adoro las armónicas!!), aunque era de juguete, jaja. En adelante no paré de tocar Baby, please don´t go. Bueno, tocar es un decir. Según yo el blues no sonaba tan mal, aunque la armónica fuese de plástico.

Carla, Jorge (papino) y Andrea (nanina)

A continuación entró un músico, tocaba el acordeón a la perfección. Disfrutamos de ese viajecito nocturno en el Lago cantando música nacional, rusa, cumbias, boleros y hasta rancheras. Qué rico!! Aunque bailamos queríamos más. Especialmente mi mamá y yo que somos las que azotamos la baldosa en casa. Dicho y hecho, ya en la cabaña grande, con orquesta en vivo, se relizó un concurso de baile. ¿Y adivinen quién participo?

A la pista pasaron parejas, entiéndase hombre y mujer, pero como mi papá -aunque sí baila-, no estaba como para concurso-, y yo estaba sola, solita, sola... nos lanzamos al ruedo my mom y yo. Nos dieron cartelito y todo. Pareja número tres. Ella no puede desmandarse pues tiene un problema en su rodilla y debe tener cuidado, pero creo que se nos olvidó todo pues nos pusieron como 7 ritmos: rock n`roll, vals, tango (ha sido de las veces que más me he reído), salsa, polka, nacional (como era lógico, en esta podíamos hacer nuestros pasos tullpucuna) y cumbia (en esta última nos lucimos con nuestro sabor latino, y compensamos la catástrofe en el tango). Poco a poco veíamos como descalificaban a las parejas que estaban a nuestro alrededor. Finalmente quedamos tres parejas finalistas, y luego de una última ronda (agua!!!), ¡¡ganamos!!.
Ayayay, valió la pena. La cara de felicidad no nos la quita nadie. Además, las barras que hacía nuestra familia y amigos era la mejor. Gracias a ellos!! Ahora sí, a volver a la ciudad....y a seguir. Salud!