Escribo para mí. Para mi placer. Para mi vicio. Para mi dulce condenación. No me siento un escritor. Sí, en todo caso, un lector apasionado, capaz de conversar horas y horas sobre un libro. Pero ajeno. Y cuando uno escribe tampoco se siente un escritor, porque se está trabajando en la inconsciencia y lo único que importa es escribir. Porque hay tres cosas que a mí me han sucedido, me suceden que tienen similitud: una dulce borrachera bien graduada, hacer el amor, ponerme a escribir.
LEYENDA FEROZ
-
qué hace malo
al lobo para el hombre
su leyenda feroz
y qué hace malo
al hombre para el lobo
su piel de cordero
los mismos colmillos
distintos disfrac...
Hace 19 horas


