Sólo hay una verdadera felicidad:
hacerse más consciente de su propio destino.
En el infierno existe esa felicidad que irradia
un atónito resplandor en torno a los condenados.
Mi nombre es Carla. Afilo mis dedos sin esperar a que la noche hiera. Aquí encontrarás fragmentos de los seres que me habitan. Nada más.
3 dijeron lo que tenían que decir...:
no conocía a este autor.
gracias, Carla.
un placer compartirlo, Vik. beset.
la verdadera lucidez parte de la pira
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