Domingo gris y bello. Los Panchos cantan desde el tocadiscos. Mi familia arma el árbol de navidad en la sala. Yo apenas veo su reflejo desde mi banca. Los disfruto. Doy un sorbo al whisky, y luego sonrío. Recuerdo y sonrío. Escribo de rato en rato, no poemas sino espasmos (versosmásfuertesypuros). Enciendo un incienso y lo incrusto en mi calavera de coyote que me mira de frente, sin reprocharme nada.
Fernando Aramburu. El vigilante del fiordo.
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Tusquets, 2011. 186 páginas. Probablemente lo vi recomendado aquí: Fernando
Aramburu: El vigilante del fiordo. Cuando compro cualquier libro de saldo
porqu...
Hace 2 horas


8 dijeron lo que tenían que decir...:
tienes razón... http://www.youtube.com/watch?v=Ggtt6D56xv0
pero tiene Vd. whisky hasta por los cogotes!!!
jaja, se lo robé a mi padre.
(en realidad fue un sorbo consentido)
con- mucho -sentido.
bonitas imagenes para un domingo ceniciento muchacha!!!saludos desde las margenes del poblado!!!
gracias, Gus. ;) Me imagino que allá, en la Patagonia, también están buscando la forma de abrigarse. Saludos huracanados. :)
perdon por mi comentario tardio, pero me tento la escena. la eternidad seca de la calavera vencida por la ciclica eternidad de los rituales de fiesta navideña. te vi alli tomandote ese wiskicito detenida en el medio entre la eternidad y el tiempo. eso es lo que veo cuando estas prendiendo un cigarrillo. salud a ti..mujer en tierra firme! ( a veces pones un poco de firmeza bajo mis pies tambien)
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