lunes, julio 13, 2015

El autor y la escritura - Ernst Jünger



Tiempo. En la juventud, exceso de fuerza vital, no organizada aún. Dispersión, afán de viajar, fines cambiantes, trabajos a medio concluir, no porque el tiempo apremie, sino porque el exceso lo congestiona. También puede estancarse, y entonces vienen los tedios, distracción, melancolía. El número de las novelas comenzadas pero no terminadas es enorme. Son posibles las catástrofes cuando la elección de fines elevados no va a la par con la conciencia de ser insuficiente o incapaz.
En la vejez, menor fuerza, pero organizada, planificadora. El viejo Fausto. Los trabajos quedan inconclusos, no porque el tiempo se atasca, sino porque se vuelve escaso, porque falta. (…)

(Ed. Gedisa. Barcelona, 2014)