sábado, agosto 11, 2012

El arte del damasquinado en Toledo



El arte del damasquinado es en un trabajo artesanal que consiste en la realización de figuras y dibujos mediante la introducción, ataujía o embutido de finos hilos de oro y plata, en acero o hierro normalmente pavonado. Su origen se remonta a épocas muy antiguas, pero su nombre hace referencia a  la ciudad de Damasco, Siria. En Toledo ese arte llegó a ser tan popular que pasó de ser, en gran parte, de una actividad artesanal a una consolidada industria. Sin embargo, hasta la actualidad pueden encontrarse talleres como el que Mark y yo visitamos al interior de un convento de monjas de claustro, y cuyos amables artesanos nos permitieron verlos trabajar.




Al primero que observé en la preparación de los materiales y la elaboración de las piezas con sus respectivos moldes fue a Mariano González, toledano de 45 años, quien al preguntarle si el damasquinado era la única actividad a la que se dedicaba, me respondió que también era policía. Me sorprendió su respuesta, pues para ser honesta no me esperé encontrar a un policía en el humilde taller, trabajando minuciosamente, una a una, las piezas que más tarde serían exhibidas en la sala contigua. Pero también es cierto que me cayó bien de entrada, únicamente por su actitud, sencilla, cálida, ya podía intuir el buen tipo que era Mariano. La escena me hizo recordar, de alguna forma, la primera vez que Mark me dijo que era policía, afuera de Caffe Trieste, aquella calurosa noche de 2008 donde  quedé estupefacta frente a los que terminaron siendo mis buenos amigos..., eso antes de saber todo lo fascinante que resultaría ser M. Así que los presenté y Mariano nos contó su historia. Básicamente ha estado vinculado con el damasquinado desde los 13 años, animado por ver cómo su padre realizaba este arte con mucha dedicación. Mientras habla sigue preparando el plato donde trabajara las piezas. ¿Cuánto tiempo te toma terminar una?, le pregunto. Y me dice que eso nunca es fijo, que depende de varios factores, pero en general, una pieza pequeña puede tomarle una hora. 






Mariano también nos dice que no es lo mismo una pieza que lleva hilo de otro que un diseño árabe prediseñado de flores o pájaros. Nos cuenta que es el único policía de su estación que es también  artesano. Se unió a la Instutición cuando tenía 21, pero nunca se le pasó por lamenté dejar su primera vocación. Otro de los artesanos se levanta y dice sale un rato a fumar, se trata de José, otro toledano que lleva 48 años dedicado a esta labor. Son 6 artesanos en total los que suelen trabajar en este taller. 

Mark le pregunta a Mariano qué es lo que hacen con el oro de las piezas que se dañan, él dicen que guardan o lo reciclan, su pregunta se debe a que Mark cuenta que a principios del siglo pasado, en la Casa de la Moneda de San Francisco (The U.S. Mint), después de que terminaban su turno, los que trabajaban directamente con el oro, debían seguir la orden de bañarse obligatoriamente a fin de que el oro se cayera en la bañera y reciclarlo.




Mariano está casado y tiene 2 hijos pequeños. Le pregunto si le gustaría que sus hijos siguieran con el arte del damasquinado, y me dice que aún falta mucho para que tomen alguna decisión por ellos mismos, pero que no va a negar que le hace ilusión saber que esta tradición familiar no morirá. Empezaron los sirios y aquí seguimos, dice Mariano, sin soltar ni un segundo los hilos.