martes, febrero 15, 2011

Elogio de lo insípido - François Jullien

Paisaje de la insipidez I
paisaje de Ni Zan 
1372

Ya acabé dos libros pendientes este fin de semana, ahora voy por el tercero: 'Elogio de lo insípido' de François Jullien (Ed. Siruela, 1991). Me gusta el título y también como inicia el autor de este ensayo: 

"Primero parecerá una paradoja: hacer elogio de la insipidez, preferir lo insulso a lo sabroso, es ir en contra de nuestro juicio más inmediato. Disfrutar maltratando el sentido común. Sin embargo, en la cultura china, la insipidez se reconoce como cualidad. Más aún: como la cualidad, del 'centro', la de la base (zhong, ben). El tema ya era importante en la filosofía de la Antigüedad, tanto si se trataba de hacer semblanza del Sabio como hablar de la Vía. Fecundó a partir de entonces la tradición estética de los chinos, no sólo porque las artes que se desarrollaron en China se beneficiaron de esa intuición, sino también porque pudieron hacer más sensible esta insipidez fundamental, y tenían, por tanto, la misión de revelarla: a través del sonido, del poema, de la pintura, lo insípido se convierte en experiencia".

La pintura que encabeza esta entrada, y que es la primera que aparece en el libro, corresponde a Ni Zan  (1301, Jiangsu - 1374) un artista chino que fue parte del grupo de pintores chinos conocidos después como los "Cuatro Maestros de la dinastía Yuan", los demás fueron Wu Zhen, Huang Gongwang y Wang Men. Aunque Ni Zan nació en la opulencia, decidió no servir a la extranjera dinastía Yuan, y en cambio vivió su vida en el retiro y la erudición. "Se caracterizó de sus contemporáneos por ser particularmente tranquilo y exigente, cualidades que quedaron plasmadas en su arte. En sus pinturas (generalmente paisajes sacados de sus largos viajes) usó elementos moderadamente, dejando grandes áreas del lienzo intactas. Sus obras se distinguen por una sombría quietud y a menudo poseen una cabaña rústica, unos cuantos árboles u otros indicios de vegetación."

3 dijeron lo que tenían que decir...:

Manuela Alcaraz dijo...

qué bello.

Jorge Andrés Gómez dijo...

¡siniestro!

Jorge Andrés Gómez dijo...

Wow, tiene un gran parecido con el filósofo Eugenio Trías.

‎"Rebasar el marco clauso y limitado de una estética fundada en la categoría de lo bello fue la tarea conjunta de la filosofía kantiana (del idealismo alemán que la prolongó) y del romanticismo. Será preciso, antes que nada, evocar sucintamente esa revolución que suministra inteligibilidad al verso de Rilke, inconcebible en el seno de una estética limitada a la categoría tradicional de belleza. El análisis de Kant de lo sublime significa, en este sentido, el giro copernicano en estética: la aventura del goce estético más allá del principio formal, mensurado y limitativo al que quedaba restringido en el concepto tradicional de lo bello y agradable".

... O sea me lo recordó, parece un buen libro, muy bonito párrafo de inicio.