El amante perpetuo de la poesía es el silencio. O, para el jugueteo, los poetas que insolentes se permiten atravesar su jardín de cuchillos y algunos hasta intentan meterse entre sus sábanas. Ven, entra en mi carne que es tu carne, susurra gozosa la muy puta abriéndose al poeta aquel que tenemos derecho cada cien años. Y allí se los tiene en su ménage a trois - poesía, poeta y silencio- venciendo en su cancha a la misma Muerte.
CORRECCIÓN
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vive y deja vivir
me repite mi padre
una y otra vez
desde niño
vive y deja vivir
el lema
de su generación
pero ya no
se puede papá
le digo
vives com...
Hace 2 días


