miércoles, febrero 26, 2014

Apuntes en fa menor


Sigue sonando Bach, rodando Bach, brillando Bach como esa luz púrpura que emana del árbol que cuido cada noche. Estoy dirigiendo una orquesta anónima y silente. La batuta es una llave que tiene la potestad de abrirlo todo. ¿Qué pensaría el maestro si me viese a esta hora dando vueltas sobre el ring de sus partituras? -No sé tocar, le digo. "No sepas", responde. "Sólo siente". Veo salir alcaloide de mis manos. Música líquida. Me entrego a la música. Hay acordes que parecen luces fatuas y que me dejan ciega de tanta belleza. Voy a escribir una novela musical disfrazada de poema. Comenzará así: "Benditos los insomnes, porque de ellos heredé la locura." (¿En qué sueña mi abuela con los ojos abiertos? ¿A qué techo le habla mi madre?). Entonces me callo y comienza por dentro la orquesta. Ven. Coloca tu oreja sobre cada uno de mis órganos. Escucha. Son instrumentos. "No dejes de escribir, me dicen. No dejes de buscar el silencio". Entonces me callo y en seguida estalla la orquesta. Sigue sonando Bach, rodando Bach, brillando Bach en este poema que no existe, pero que alguien -en su sagrado insomnio- escucha.