jueves, marzo 31, 2011

Next Stop: Atlanta - Las Vegas - Gran Cañón - San Francisco


Parto hacia el aeropuerto sin dormir, como siempre. La única diferencia es que esta vez el avión lo abordaré junto a mi hermana y mis padres. Los cuatro volaremos hacia el norte y estaremos juntos la primera parte de la ruta, luego ellos regresarán a Ecuador y yo avanzaré hasta San Francisco, mi segundo hogar.

Sé de antemano que este viaje me será decisivo en muchos aspectos. Mi corazón, mi cabeza y mi cuerpo son un hervidero. Trato de no pensar mucho por ahora. Simplemente me limito a disfrutar la sonrisa de los tres seres que me acompañan y a los que amo infinitamente.

Despega el avión y Quito me despide como siempre. Abajo quedan sus curvas y sus luces intermitentes. Abajo queda mi ciudad, como una madre, que esperará paciente mi regreso.  

miércoles, marzo 30, 2011

Salomé - Gustave Moreau


Hace un tiempo Jorge Andrés me compartió esta imagen de Salomé, la princesa responsable por la decapitación de Juan Bautista, representada por el francés Gustave Moreau. De la pintura, lo que más me fascina es Salomé sosteniéndose en puntillas, flotando, manteniendo el equilibrio. Me recuerda de alguna forma a mi danza, esa sensación de volar de manera casi imperceptible. Recuerdo que cuando le agradecí a Jorge Andrés por habérmela enviado, le dije que sin duda la imagen era bella, a lo que respondió: "Ella danza y lleva una flor en pos de la muerte de un profeta... esa es la verdadera belleza! Era una mujer sabia en tal caso. Cruel y sabia".  

martes, marzo 29, 2011

Literatura subversiva


Un compa de Cine Libertario me envía desde Chile unos enlaces para descargar clásicos de la literatura subversiva (Alfredo María Bonanno, Ángel Cappeletti, Papelucho)

Para acceder a ellos sólo tiene que dar click en el siguiente link: 


¡Salud, lectura y libertad!

lunes, marzo 28, 2011

Los suponismos de Pablo G. Bao



Esperaba que este día llegara, y si no lo hice antes fue por la única razón de que necesitaba estar segura de contar con el permiso de su autor. 

Me es un honor presentar a continuación algunos de los aforismos del poeta y escritor Pablo G. Bao (España, 1950), sobre todo porque se trata de una primicia. Somos contadas las personas a las que el "Señor Vaho" nos ha entregado su libro inédito: "AFORISMOS, SUPONISMOS, MÁXIMAS … y mínimas" para nuestro deleite y aprendizaje. En mi caso leerlo ha sido una dulce bofetada de las que sólo los buenos escritos pueden otorgar. Y aunque Pablo insiste que no se trata de un libro, yo, por el contrario, insisto que sí lo es, precisamente por la calidad de su contenido.

Si ya en su poemario "Corazón de Ternera" (Ed. Línea de Fuego. 2000) Pablo G. Bao demostró que sus poemas eran breves, intensos y austeros (situándose del lado de autores como el genial Karmelo C. Iribarren), estos suponismos (como él prefiere llamarlos) definitivamente lo ratifican como un gran escritor, mucho más sólido, sin duda, con una voz más irónica, filosa, lúcida.

Si hay justicia literaria, este libro debería publicarse pronto. Pero independientemente de que eso suceda o no, Pablo seguirá -bajo la legitimidad de su vocación- escribiendo contra cualquier pronóstico; porque como él mismo me lo dijo en alguna carta: "yo ya lo tengo muy claro: no puedo abandonar la lucha, no porque sea un héroe y un luchador, que no lo soy, sino porque ya no tengo nada que perder". 


(fragmentos)

*
No saber no es un delito. Lo es no querer saber.

*
Quienes se quejan de no tener tiempo para nada, suelen ser precisamente aquellos que nunca hacen nada con su tiempo.

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Entre un sabio de sillón y un sabio de arrabal, apuesta siempre por el último.

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Se odia lo mismo que se ama: lo que se necesita.





*
Si una mujer no te ha llamado hijo de puta alguna vez, es que no eres un hombre.       

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Políglota.- Ah… poder también mentir y difamar en otras lengua.

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¿Cómo que no sigo la actualidad? ¡Si sólo leo a los clásicos!

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Una definición de la madurez.- Desilusión sin amargura.

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Alguien quiere "salvarse" en ti. ¡Estás perdido!

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Más que "prepararse" para la verdad, conviene prepararse para la mentira. O sea, conviene prepararse para la verdad.

domingo, marzo 27, 2011

Tiempo y razón - Henry Miller


"Ustedes viven el mañana y el ayer; yo vivo úncamente el momento actual. Por lo tanto, vivo eternamente. Soy intemporal. Y puesto que esto último es evidentemente falso, ustedes tienen razón y yo continúo errado. Aquella razón arranca de éste mi error. Tener razón equivale a estar atrasado o adelantado en el tiempo."



sábado, marzo 26, 2011

Burnin' mind (o San Francisco a la vista)


Madre, mía, cuántas ideas para mi vida se me cruzan ahora mismo. Pero ya, llegó el día, me voy, pronto regresaré a San Francisco, Fog City, mi madre loca. Pero también se me cruza una avalancha de lugares y de cuerpos sin rostro. Me veo sobre el Golden Gate Bridge y sin embargo huyendo hacia un lugar desconocido, para ver el amanecer desde una Isla, nuevamente en el Sur. Mi cabeza es por ahora un hervidero.

viernes, marzo 25, 2011

Sobre los recuerdos - Imre Kertész


"Los recuerdos son como perros abandonados, vagabundos, nos rodean, nos miran, jadean, aúllan alzando la vista a la luna; querrías ahuyentarlos, pero no se marchan, te lamen ávidamente la mano, y cuando les das la espalda, te muerden... "



Yo, otro. Crónica del cambio. 

jueves, marzo 24, 2011

Llévenos al piso O, por favor..


"Y yo estaba allí con ellos porque yo tampoco tenía nada, excepto
 mi memoria."




Auxilio Lacouture. (R.B.) 

Carla Badillo Coronado & Sandra Angélica Araya

Jorge Andrés Gómez & Carla Badillo Coronado

Fernando Escobar Páez, Javier Lara Santos y cia.

Ladies in red

Jorge Andrés Gómez Valdez escribiendodibujandoensudiario

Fernando & Jorge Andrés

 lady in red & beer

 Sanrris & Efra

 Evidencias. Quito. Dic, 2010

miércoles, marzo 23, 2011

martes, marzo 22, 2011

Waste Land (o del basurero más grande del mundo)

Tengo ganas de ver Waste Land, documental rodado en Jardim Gramacho (Río de Janeiro), el mayor vertedero de basura del mundo. Una producción de Fernando Meirelles que se centra en el trabajo del artista brasileño Vik Muniz y su colaboración con los "catadores", término con el que se autodenominan los recolectores de desechos reciclables de este lugar.

lunes, marzo 21, 2011

Georges Bataille


"Sólo se escribe con autenticidad bajo una condición: que a uno le dé todo igual, se pase por el forro las consignas.

"

domingo, marzo 20, 2011

Desencierros

Luego de 4 días de encierro, hoy salí a caminar sola por el centro histórico de Quito. LLovía, así que fumé un cigarro y entré a un local pequeñito en la Ronda, y resulta que los únicos que estaban ahí eran los del gremio de músicos de ese barrio bohemio (incluyendo los que tocaron para nosotros hace un mes). Así que nomás estábamos la dueña: Doña Miriam, siete guitarristas y yo. Fue un momento muy especial, todos tenían historias de antaño y se portaban conmigo como si ya nos conociéramos de hace tiempos. Cuando apenas llegué, me senté en una mesa en la esquinita, dispuesta a beber un canelazo y a leer un rato mientras afuera  escampaba. El libro en cuestión era "Los sinsabores del verdadero policía" de Roberto Bolaño, que J. me había mandado desde Logroño (sorprendiéndome una vez más con su generosidad e ingenio), y que yo me lo había leído de un tirón a mi regreso, pero ese momento quise abrirlo al azar y leer el párrafo que me tocara, cualquiera que éste fuera... entonces se abrió en una página que decía: "Notas de una clase de literatura contemporánea: el papel del poeta: El más feliz: García Lorca. El más atormentado: Celan y, según otros, Trakl, pero había quien sostenía que los más atormentado fueron los poetas latinoamericanos muertos en la lucha insurreccional de los sesenta y setenta. Y quienes dijeron Hat Crane." Me sorprendí porque precisamente tenía a este último poeta en mente. Cerré el libro, y con una sonrisa nostálgica me bebí un canelazo. Finalmente canté Nuestro Juramento de Julio Jaramillo. Y ya no me importó si afuera escampaba o no. 

sábado, marzo 19, 2011

Nuestro Juramento - Julio Jaramillo



No puedo verte triste porque me mata
tu carita de pena, mi dulce amor,
me duele tanto el llanto que tu derramas
que se llena de angustia mi corazón.

Yo sufro lo indecible si tu entristeces,
no quiero que la duda te haga llorar,
hemos jurado amarnos hasta la muerte
y si los muertos aman,
después de muertos amarnos mas.

Si yo muero primero, es tu promesa,
sobre de mi cadáver dejar caer
todo el llanto que brote de tu tristeza
y que todos se enteren de tu querer.

/Si tu mueres primero, yo te prometo,
escribiré la historia de nuestro amor
con toda el alma llena de sentimiento;
la escribiré con sangre,
con tinta sangre del corazón/.

viernes, marzo 18, 2011

Leopoldo María Panero


Suave como el peligro atravesaste un día

con tu mano imposible la frágil medianoche

y tu mano valía mi vida, y muchas vidas

y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.

Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida

porque eras suave como el peligro,

como el peligro de vivir de nuevo.



"Last night together" 1980

jueves, marzo 17, 2011

La metáfora de los adioses

Carla Badillo Coronado & Jason McGahan
 Puente de Misahuallí. Ecuador, 2011

"Sobre si se verían o no alguna otra vez, dejaba esa respuesta en manos del dios de los viajeros."
Roberto Bolaño.

PD: Amén

miércoles, marzo 16, 2011

Selva, precipitación, tiempo (O de qué nos espera al otro lado del puente)


Esa tarde me volví loca. O más loca que de costumbre. Sentí la aceleración de las horas y la asfixia que eso me genera. Cambié porque de no haberme importado nada hubiese estado calmada. Pero mi retorno se acercaba y los adioses siempre han sido una palabra llena de bruma. El pueblo seguía sumido en su rutina, pero yo lo veía todo en otro tipo de dimensión. No estaba nadie más que Jason a mi lado cuando llegamos a la plaza central y yo necesitaba más, más razones, más cambios de planes, no me bastaba la idea de las cartas venideras, estaba segura de que rumbo tomarían mis pies en caso de que ambos lo decidiéramos. Pero todo parecía tan tranquilo a mi alrededor mientras mi cabeza se llenaba de ideas. No quería alejarme, no quería embarcarme en ese bus y regresar a Quito sola. Quería gritar. Quería ser secuestrada, felizmente secuestrada. Como generalmente suele pasar, mi neurosis y mi grado de hipersensibilidad lo asustó o le molestó aparentemente. Me gritó agresiva, pasiva de mierda, porque me puse muy nerviosa con nuestra casi más cercana despedida, luego crucé el parque sin decir nada y terminé de una vez por todas la botella de zhumir. La tiré en uno de los tarros de basura. Los monos salieron despavoridos.  Empezó a llover, y el calor y la humedad no tardaron de inundar el pueblo. Jason me siguió y eso me tranquilizó. Me encontró en una de las bancas a un lado del malecón, justo en frente del río. Conversamos por largo rato y todo volvió a la calma. Cruzamos el puente y el me volvió a contar aquella bella escena de él junto a su amigo en nueva York, cruzando el puente de Brooklyn mientras leían el libro de Hart Crane, su poeta favorito. Este no era Brooklyn bridge ni estábamos en la "capital del mundo", estábamos en el puente de Misahuallí en territorio que sólo pertenecía a la noche. Los grillos parecían haberse reproducido tres, cuatro, cinco mil veces más porque los sonidos que emitían era aún más intensos. Luego paseamos por las callecitas y comprobamos que los mismos personajes que en habíamos conocido se habían dado cita en la que al parecer era la única taberna del pueblo, o al menos la más popular. Esa noche comimos bien, aunque a mí prácticamente se me había acabado toda la plata. Jason compró una cena deliciosa y además complació mis ganas de patacones con queso. "Con dignidad", repetía mientras se reía, haciendo alusión a nuestras  pequeñas fechorías de sobrevivencia en el camino. Finalmente nos volvimos catadores del brebaje que Cocodrilo Ghandi nos había entregado en Napo antes de partir, sin embargo ambos coincidimos en que sabía demasiado a vinagre como para tratarse de cualquier medicina. "Toma" le dije sonriendo, a lo mejor te sirve para alguna ensalada". Al siguiente día "La seño" nos despidió y Sansón y Cazán nos siguieron llegando a salir incluso de los límites de Sacha. 




Nunca regresamos al otro pueblo donde nos esperaba Cocodrilo Ghandi. Las horas transcurrieron y la precipitación del tiempo me volvió a zarandear. Sin embargo, Jason me daba tranquilidad y me hace reír de rato en rato dándome la certeza del reencuentro. Intuyo que ambos seremos testigos de nuestras crónicas independientes de viaje. Él, desde luego, seguirá viajando hacia el sur. Cuenca, Loja y de allí hacia Perú. Perdemos dos buses antes de tomar el definitivo. Antes le entrego las fotografías que le faltaban de nuestras aventuras por el norte de la serranía. Mientras guardo las mías, Jason desaparece y al cabo de unos minutos regresa con dos tarrinas de encebollado con chifles. -Para el camino, me dice. Y el bus pita. Corremos con las maletas a media espalda. En el bus la música me apuñala. Canto, como y río, todo al mismo tiempo, porque sí no cómo? ... dentro de unas horas estaré en mi siento sola, nuevamente. Nos tomamos la última foto y luego compruebo que la he borrado accidentalmente. Maldigo la tecnología y mis dedos torpes. Hacemos una parada en Tena. Allí tomará el su autobús hacia Ambato y de ahí hacia el sur. Yo tomaré uno directo hacia Quito. Antes de partir entramos a alquilar un internet con el fin de imprimir unos cuantos poemas míos y entregárselos a Jason para que él pudiese leerlos en su ruta. Por esas casualidades de la vida entra un hombre que nos saluda decididamente, es Cocodrilo Ghandi, quien no sabe si emocionarse por vernos o reclamarnos por dejarlo plantado. Lo cierto es que al final sí lo llamamos  pero nunca contestó su teléfono. Luego nos disculpamos, pero le explicamos que debíamos irnos o caso contrario perderíamos el bus. Tena. Tena-cidad. El sol nos persigue ferozmente.







¿Pero qué hay detrás del puente que conduce al puente que conduce al puente que conduce al puente? En mi mente vuelve a sonar Bonnie & Clyde, la canción que Jason puso de soundtrack para el camino, haciendo alusión a la famosa pareja de forajidos norteamericanos. Recuerdo unos versos que la misma Bonnie escribió alguna vez: "As the flowers are all made sweeter/ by the sunshine and the dew,/ So this old world is made brighter/ by the lives of folks like you.". Luego le digo a Jason que seguro ya nos tienen fichados en varios lugares, pero somos buenos y estamos limpios. Jason sonríe. Queda pendiente robar un banco y huir hacia un lugar lejano, lejano, lejano. Quedan en nuestras manos un puñado de profecías.

martes, marzo 15, 2011

Sobre la escritura - Marguerite Duras


“No se puede escribir sin la fuerza del cuerpo. Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que uno mismo, hay que ser más fuerte que lo que se escribe. Es algo curioso, sí. No es sólo la escritura, lo escrito, también los gritos de las bestias de la noche, los de todos, los vuestros y los míos, los de los perros.”



lunes, marzo 14, 2011

De cuando la arena no cambia de color


En esta misma playa anduve yo hace más de veinte años, cuando todavía daba mis primeras caminatas de la mano de mi madre o sobre los hombros de mi padre. Misahuallí tiene ese nombre que parece extenderlo todo. Ahora mi mente se extiende hace atrás, y ve sobre estas arenas las huellas de mis padres. Descanso un buen rato mientras en la piedra grande al interior del río los niños brincan y nadan y juegan a encontrar tesoros, o al menos eso supongo, porque quién de niño no ha soñado con encontrar tesoros, ya de grande uno se conforma con tener un buen día, o mejor aún: que el día no llegue a pesar tanto. Me jode que la gente no pueda largarse un martes cualquiera de casa porque debe trabajar y rendir cuenta a una serie de jefes formales e informales, por toda la cadena que ya conocemos: salario, familia, etc. Yo misma todos estos meses pasados trabajé casi de sol a sol, y ahora que estoy nuevamente en la ruta, sin tiempo de salida o de llegada, siento que me voy reintegrando. Sé que tarde o temprano tendré que volver a sujetarme a ciertas formalidades laborales, supongo. Pero me aterra la idea de la rutina vacía (me encanta otro tipo de rutinas que en realidad no lo son (libros, cafés, etc.). No sé porque pienso todo esto ahora mismo, bien podría vaciar mi mente y simplemente respirar este aire puro. Pero lo cierto es que nunca me desconecto del todo, y que incluso en estos momentos mi mente sigue trabando y destrabando ideas-telarañas de la mujer-araña que me habita.



Jason se toma un receso y viene para compartir la vista desde la arena.Ahora han llegado más viajeros, y un chileno se acerca para ofrecernos sus artesanías. Le agradecemos pero le decimos que no. Luego escuchamos que habla de una ceremonia en los próximos días. Pienso que muchos viajeros vienen en busca de medicina ancestral, pero pocos saben de lo que hablan. ¿Qué es lo que realmente buscan en la medicina? Recuerdo de inmediato mi primer temazcal y mi primera ceremonia con San Pedro, allá en el Ilaló hace muchos años, y algo se mueve  en mi cabeza, recuerdo inmediatamente todos los rostros que aquella noche estuvieron, ahí, en la cima de la montaña, bajo las estrellas. De pronto Jason rompe el silencio por un buen motivo, para contarme aquella experiencia con los migrantes y trabajadores, que no contaré aquí, porque fue, según me dijo, de las escasas personas a las que él había contado, de hecho la única en este viaje. Lo valoro y lo guardo. 




Veo desde aquí que Jason se unió al grupo de los niños. Me pregunto si también anda buscando algún tesoro, o si ya lo encontró. Las balsas a lo lejos, en el pequeño muelle, se llenan con cuatro o cinco personas cada una y luego emprenden su ruta. Me gustan los balseros, siempre me han gustado los balseros y los pescadores, siempre me han parecido gente honesta y simple. Confío en la gente de vida simple, son personas que van acumulando pequeñas felicidades: un buen atardecer, una nueva camada de perros, el cumpleaños de un hijo. Una nueva brisa acaricia mis cabellos. Pienso en las palabras de Mark en su último correo. Pienso en las volteretas que los grandes amores de la historia tuvieron que pasar. Pienso en mi familia y en nuestros viajes cuando yo era pequeña, y, en consecuencia, pienso como siempre en mi abuelo Carlos. Pienso en el poema demoledor de Jorge Andrés, y como la poesía, la mejor poesía,  digan lo que digan nace de los abismos. Pienso, pienso, pienso. ¿Qué hora es pregunto?, nadie en esta playa sabe a ciencia cierta, todos nos guiamos por la sombra que el sol proyecta sobre la arena. Sea la hora que sea, Cocodrilo Ghandi nos debe estar esperando con la mesa dispuesta, y, sin embargo, nosotros seguimos en esta playa como si fuese un acuerdo mutuo escuchar los dictámenes del río.

sábado, marzo 12, 2011

Next Stop: Puerto Misahuallí



Llegamos por la noche, lo que automáticamente nos hizo desear extender un día más a fin de ver la puesta del sol.  Misahuallí nos atrapó desde el instante en que bajamos del bus. La parada fue en la placita central del pueblo, iluminada por una luz amarilla que lo invadía todo. Los monos caminaban sueltos por las calles y entre los árboles. Jason se acercó a uno y yo le recordé que debe tener cuidado porque tal y como nos advirtieron muchos van del juego que incluye robo de mochilas y aretes. Luego avanzamos directamente a "Sacha", el sitio que Don Patricio o "Cocodrilo Ghandi" nos había recomendado, puesto que estábamos al mismísimo pie de la Playa y a primera hora podríamos ver el agua y la arena blanca del Puerto. En el camino observamos uno que otro puesto de comida abierto y una taberna que al parecer era la más sofisticada del pueblo, y el punto de reunión de propios y extraños. De pronto, al cruzar el puente todo se volvió negro, únicamente se podía escuchar el sonido de los grillos, tan fuerte como si hubiesen estado esperándonos para dar inicio su concierto de bienvenida. 







Comprendí que Sacha era el lugar que había deseado conocer sin ni siquiera saber de su existencia. Me sentí cómoda rodeada de madera, tierra y el reflejo de esa luna tambaleándose sobre el río. Jason encendió un tabaco. El humo me dio una extraña paz. La "seño" (creo que se llamaba María, no recuerdo) fue muy amable con nosotros desde el principio. Dos perros ladraban como si jamás hubiesen  visto dos viajeros, pero luego se calmaron y nunca más volvieron a ladrar. "El uno se llama Sansón y el otro Casán", dijo la seño. Y luego nos comentó que en la mañana suele preparar café con bolones de plátano verde con chicharrón. 

 La Seño

La entrada a Sacha

La noche entera fue un sueño dentro de otro sueño dentro de otro sueño. Y en medio de la cadena onírica surgieron en mi ideas sobre el origen del mundo. No sé si porque inconscientemente estaba rodeada de monos y de una desnudez que lo contenía todo. El cielo estaba desnudo, y las estrellas y la voluntad de los grillos. Al siguiente día, la seño llegó con uno de los guías nativos. Me cayó bien y sin embargo no logró su objetivo. Su objetivo era vendernos su guía pagada. De entrada le dije que podía conversarnos del asunto pero que de antemano era bueno que supiese que no teníamos mucho dinero, apenas lo necesario para subsistir en el camino.  Jason estaba en una esquina, escribiendo sobre la hamaca. La seño regaba las plantas. Sansón y Casán jugaban entre ellos. El guía sonrió. "No se preocupe, ni se sienta en compromiso. Yo nomás quiero explicarle que tenemos por el sector". Y entonces comenzó a contarme más relajado sobre las comunidades aledañas. En realidad se lo veía buen tipo. Rasgos indígenas, sangre liviana. Jason seguía escribiendo. El diálogo con el guía continuó, y yo la verdad quería cruzar al otro lado del río. Planteé la posibilidad de cruzar nadado, pero el guió me contó de un par de muertes últimas de algunos viajeros y me recordó no desafiar a las aguas. Luego intenté convencerle de que nos llevara en la canoa gratis o al precio mínimo. Le dije que era importante que él supiera que a los guías que nos llevan a precio de panas, la vida les recompensa el doble. Y luego me dirigí a Jason como esperando que el me diera la razón basándose en nuestra experiencia. Jason asintió y luego le dijo: Se los convierte en constelaciones del cielo. El guía calló.

 fotografías antiguas del guía que nunca nos guió


A pocos metros el río invitaba a sumergirse en él. Varia gente caminaba por la orilla. Y un poco más lejos estaban los canoeros con sus balsas. De repente apareció un numeroso grupo de niños, debían ser estudiantes de la escuelita del pueblo porque venían quitándose ya el uniforme en el camino. Sus voces inocentes inundaron la playa. Jason avanzó hacia el agua, La seño quedó atrás con Sansón y Cazán. Y yo fui caminando lentamente, hundiendo de apoco en la arena blanquísima mis pies. 

viernes, marzo 11, 2011

En busca de ayahuasca (o de cuando conocimos a 'Cocodrilo Ghandi'


Llegamos al puente de Tena. Una mujer sentada en la esquina de una tienda pequeñita nos indica que debemos esperar, a pocos metros, el siguiente bus hacia Misahuallí. El clima es mucho más cálido y húmedo que en Puyo. Jason se va en busca de un par de helados para calmar la sed y complacer el paladar. Mientras tanto acomodo las mochilas y mi diario. Un hombre dice algo que no logro escuchar muy bien. Volteo. Se trata de un tipo un poco más alto que mí, de tez morena, cabello negro, bigote y vientre abultado, sus ojos miraban en diferentes direcciones. Habla tan rápido que no lo entiendo por segunda vez. Sigo arreglando mis cosas cuando de pronto me dice que si mi compañero y yo nos dirigimos a Misahuallí es mejor que nos apresuremos y vayamos directo a  "Sacha". Sin darme tiempo para emitir ningún comentario extiende su mano y se presenta. Su nombre ya no lo tengo claro, pero tampoco importa porque como él mismo dice, le gusta que lo llamen "Cocodrilo Ghandi". Lo dice tan serio que no puedo reírme, sin embargo me parece una graciosa y extravagante forma de autodenominarse. Luego continúa: "Los vi bajarse del bus y me dieron buena espina, me parece que no son turistas sino viajeros de verdad".  Conversamos por un rato, le cuento de donde veníamos  Jason y yo, y cuál será nuestro destino más inmediato. Él por su parte, en el lapso de 5 minutos, me cuenta su vida, la misma que me parece tan extravagante e inverosímil, pero contada con tanta seguridad y precisión que se vuelve fascinante.


Me cuenta que nació en el corazón de la selva. Y que conoce la región como la palma de su mano. "La primera vez que crucé el puente es cuando no había puente, todo esto era verde, y cuando de vez en cuando asomaba uno que otro gringo misionero nos esperaban del otro lado con algún incentivo de comida, por ejemplo, y así nos hacían cruzar. Yo andaba desnudo, corriendo desde pequeñito por estas tierras". Me cuenta que habla siete lenguas y que ha recorrido por muchos lugares del mundo, que vivió un tiempo en Estados Unidos y que resucitó tres veces . -¿Resucitó tres veces?, pregunto sorprendida. -Tres veces, responde muy firme. "Se podría decir que soy un milagro. Yo sobrevolé en avioneta para entrar en una de las comunidades más internas de la selva y la avioneta cayó, mi corazón cambió de lado, mis ojos prácticamente se salieron y yo quedé en coma. Finalmente morí. Me velaron, y casi yendo a ser enterrado regresé a la vida como un milagro. En eso Jason aparece con los helados y yo lo presento en seguida. Cocodrilo Ghandi le  hace un breve resumen de lo que acabó de contarme, luego nos dice que si deseamos él nos puede llevar a conocer aquellas partes que casi nadie conoce. Incluso propone que si nos decidimos, podemos ingresar en canoas a uno de los ríos de la selva y atravesar la Amazonia hacia el Sur. Nos advierte que no quiere ni un solo centavo a cambio de eso. Creo que lo dice adivinando mi mente, sabiendo de antemano que no pagaríamos un centavo por ningún tipo de guía.  Jason le agradece, pero le doce que en realidad queremos ir a Misahuallí. Pero "Cocodrilo Ghandi" insiste y nos ofrece incluso posada en su casa, en Napo, y que en caso de aceptar su invitación comeríamos esta noche mismo carne de cocodrilo (imaginé que eso tenía que ver con su apodo) o unos deliciosos ayampacos (plato tradicional de la selva hecho a base de pescado y yuca cocinada encuelta en hojas) y que incluso llamaría a uno de sus amigos quichuas que conocía profundamente de medicina ancestral y que si queríamos hasta podía preparar una ceremonia con ayahuasca.

Está muy claro que "Cocodrilo Ghandi" quiere acompañarnos en nuestra ruta, o al menos hacernos parte de la suya. Pero nosotros tenemos claro a dónde queremos ir. Sin embargo es cierto, deseamos mucho asistir a una ceremonia con ayuahuasca, ambos creemos que es tiempo. Pero Cocodrilo nos propone que lo hiciéramos al siguiente día y nosotros no estamos  seguros de regresar. Por eso queremos asegurarnos  de obtener la medicina.  "Cocodilo Ghandi" nos dice ¡suban a ese bus! Los tres subimos y acabamos en el mercado central de Napo, donde recorremos brevemente varios puestos de hierbas, plantas, semillas y una serie de brebajes sin etiquetas que los distinga. "Cocodrilo" nos dicen esperen un momento, se hace a un lado y empieza a hablar en quichua con las yerberas del lugar. 




Jason y yo sonreímos de manera cómplice como dejando un espacio para la duda por tanta buena voluntad, pero debemos reconocer que aparentemente todo va bien. En ello,  "Cocodrilo" me llama y me presenta a dos de las yerberas ya con la botellita de ayahuasca en su mano. Sin embargo conforme va a hablando yo me sorprendo puesto que él no sabe que yo también hablo quichua y que puedo entender casi todo lo que él les va diciendo a ellas. ¡Cocodrilo Ghandi me acaba de presentar nada más y nada menos como su ¡esposa! Yo abro los ojos y enseguida me explica que les dijo eso para que ellas se sintieran en confianza ya que no cualquiera entrega ayahusaca a una desconocida, debe ser alguien que sepa de medicina. Lo cual es cierto. Pero una vez más, mi duda es si realmente lo que tiene en su mano es ayuhuasca. Jason y yo sólo lo sabremos únicamente al tomarlo. En teoría lo íbamos a hacer al siguiente día, en casa de Cocodrilo... pero lo cierto es que Jason y yo acabamos regresando al Tena y  tomamos solos el bus que nos llevaría a Misahuallí. El sol poco a poco se desvanece, los árboles pasan en secuencia como una serie de fotogramas desquiciados,  y yo me siento cada vez más lejos de todo, más lejos de todo y más cerca de la selva, la selva que a fin de cuentas... es otro mundo.  

jueves, marzo 10, 2011

Jules Renard - Diario íntimo



7 de octubre de 1899



"De todo lo que escribimos la posteridad se quedará, a los sumo, con una página que me gustaría elegirla yo mismo.

"

miércoles, marzo 09, 2011

Next Stop: Puyo - Tena - Napo


Llegamos a Puyo de madrugada, con la garganta seca y la sonrisa marcada en el rostro. Recuerdo que en el bus yo había cantado Nuestro Juramento de Julio Jaramillo un par de veces y luego caí dormida sobre su hombro. El trayecto fue tranquilo y casi al final la carretera era un sube y baja lleno de curvas. Nuevamente sin reloj y sin celular, pues ya en Ambato me di cuenta de que lo había perdido definitivamente. Mejor así, pensé. Antes de viajar había llamado a mi casa en Quito desde la terminal de buses para informar que estaba bien. Dejé apenas un mensaje porque ya era muy tarde. El clima en Puyo  era cálido, pero fresco. Ni bien nos hallamos guarecidos el cielo desató en una tempestad típica de la Amazonía. Aquí, mientras más llueve más caliente se vuelve el pueblo. 

en el bus camino al Puyo




En adelante, Puyo fue más selva por dentro que por fuera, y la tranquilidad de los lugareños nos contagió durante nuestra estancia. No sé si por el cielo nublado o las cartas que recibí esa noche mi ánimo se vio inmerso en un remolino de sentimientos. Además se dieron una serie de conjugaciones extrañas, después de todo: qué iba a imaginar que acabaríamos viendo la final del "super bowl" entre los Packers  de Wisconsin y los Steelers de Pensilvania, aquel juego del que yo no tenía ni idea, y qué nunca me interesó, se terminó convirtiendo en todo un aprendizaje sumado a la adrenalina de Jason que apostaba su ánimo al equipo de toda su vida. Las muchachas españolas entraban y salían del lugar incomodando a la mujer encargada de velar por la puerta. La brisa del pueblo esa noche fue demasiado serena en contraste con todo lo que yo sentía. Escribí y fumé en el balcón como una desquiciada. Y sentí que la poesía brotaba a borbotones en medio de toda esta orquesta de voces nocturnas, de voces internas y uno que otro aullido a lo lejos. Los perros y los lobos me parecen muchas veces los mismos. Aun cuando no veo sus cuerpos siempre siento sus lamentos, y me solidarizo con ellos, aullando también, presintiendo catástrofes que sucederán. Miro a mi alrededor y todos caminan tranquilos, mientras los perros y los lobos y yo aullamos, mientras lloramos los tsunamis y los terremotos que pasarán y nos llevarán a todos sin que todos se enteren cuando ya estén sepultados. "El amor es el dios más infame", me digo a mí misma. Y luego enciendo otro cigarro. Jason fuma también. Y la lluvia inicia nuevamente su musiquita enferma y sublime. "El amor es el dios más infame", me digo, y luego me entran ganas de incendiar el balcón. Pero no lo hago. 




Al siguiente día Pancho Villa se me aparece en forma de imágenes sucesivas. Y yo me prometo a mí misma que algún día dominaré las cuevas como él. Agarramos nuestras mochilas y seguimos viajando. Antes de partir me agarra un bajón y nos tomamos un tiempo en soledad. Al volver, encuentro a Jason escribiendo en su libreta y le entrego el diente de ese animal que protegerá su camino en adelante y también las semillas. También le digo que es tiempo de partir, que en teoría ya debería regresar a Quito, pero que no quiero, no quiero, no quiero. Le digo también que una mujer indígena de la selva me dijo que deberíamos ir a Misahuallí, en la provincia del Tena. "¿Quieres ir?", le pregunto. La mujer me dijo que el pueblo es pequeño y tranquilo y que además no estamos lejos de una playa donde los monos se pasean libres y el río Napo está apenas a un paso de ahí. Jason sonríe y me dice: -¿Qué esperamos?. El cielo otra vez se desata con furia y el calor invade por completo el lugar. Atrás va quedando Puyo, la ciudad nublada, adelante: una nueva aventura.