miércoles, julio 25, 2012

Antes de partir


2:00 am. Es todo tan extraño, cada vez más desencajado, que pocas son las cosas que realmente me iluminan, y pocas las que me motivan, pocas pero intensas, reales, maravillosas, y dentro de esas pocas habitan demasiados mundos. Benditos sean los ángeles que me cuidan. Los ángeles que me jalan de las alas que no tengo, soy un ángel caído, y vuelo desde la perspectiva de un animal nocturno que nadie ha colocado jamás un nombre, que viene a ser, a la vez, otro tipo de nombre, uno no inscrito en ninguna parte, y por eso mismo, paradójicamente, presente en todas partes ¿cuántos se han dado el lujo de escuchar el Silencio? Bendita sea la poesía que está en lo no dicho, en lo imposible, en lo inexplicable, es ese el misterio que me seduce, y el puto Tiempo es el que me hace escribir cosas que me dejan exhausta y enferma, porque la Belleza purga, exorciza, la Belleza es obscena, y de ella me alimento. Gracias a quienes se han preocupado de una u otra forma por mí estas semanas, por las palabras puntuales y precisas y por un par de cartas de algunos guardianes de mi sonrisa. Gracias de corazón, por estar. Hay varios amigos a lo que me habría encantado abrazar, y me da tristeza que no haya podido hacerlo, por mi estado de ánimo, pero sabrán comprenderme. He pasado horas, días, semanas, de un silencio externo, pero por dentro mi cabeza martillada por el miedo. Tanta cosa buena pasándome por fuera, pero aquí adentro la angustia, la ansiedad, la incertidumbre, el terror de saberme viva, poderosa e indefensa a la vez (me hablan mis guerreros, mis guerreras, yo los escucho, pero estoy amortiguada). No me fío, al menos por ahora, de esta tierra en la que piso, esta tierra que son mis pies, ásperos y desnudos en las sórdidas carreteras de la vida. 2:15 am. Escribo estas líneas por impulso, rompo el silencio porque en medio de estos días pesados, esta noche fui inmensamente Feliz gracias a mi Madre. Verla sobre las tablas, en el escenario de la Casa Humboldt, actuar de manera impecable, brillante, hermosa, me hizo sentir tremendamente orgullosa. Verla tan pura y tan empoderada de sí misma. Hoy fue el pre-estreno de la obra en la que actúa, un monólogo escrito por el italiano Darío Fo, el maestro de la provocación. Nos hizo reír de principio a fin, y yo no pude haber tenido mejor cierre a este ciclo que ese. Me siento mejor, y en tres horas partiré al aeropuerto con destino a San Francisco. Mark y mis locos y mis viejos me esperan. North Beach, Caffe Trieste y los personajes de mi barrio bohemio. Tengo alegría y tengo miedo. Pasado mañana empezará el Festival de Poesía, será una gran experiencia, lo sé, pero si me preguntaran me gustaría en realidad agarrar un auto con M. y arrancar a una cabaña hacia Big Sur, como hace casi un año. El mundo, los mapas, los sueños, me siguen pareciendo un asunto de resistencia, estas líneas que ahora mismo escribo también son un asunto de resistencia. Y de eso, amigos, de eso se trata.