viernes, octubre 30, 2015

Patti Smith


Pura luz en sus palabras.




(no lo encontré con subtítulos, lo siento. Pero por escuchar este tipo de cosas valdría la pena aprender inglés)

martes, octubre 27, 2015

Mirar arriba



¿Nadie dirá nada sobre la luna de hoy, en Quito, a las siete de la noche? ¡¡¡Era una joya brutal!!! Yo estaba en el trabajo, salí a comprar un pan a la tienda y me quedé colgada como diez minutos viéndola, casi sin parpadear. Era enorme, ENORME, y amarilla. La avenida 6 de diciembre parecía un planetario. Tenía una cobertura y no quería regresar sólo para seguir asistiendo el espectáculo. Andaba sola, como casi siempre, y me emocioné tanto que empecé a decirle a la gente que mirara al cielo. No podía creer que con esa esfera casi irreal los transeúntes siguieran viendo al piso. Metáfora visual de este mundo en que vivimos. ¡Abramos los ojos, estemos atentos! Como diría Antonio Porchia "Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto más alto".

sábado, octubre 24, 2015

Claudio Magris sobre Kafka (identidad de la frontera)



En una página irónica y sin embargo amable, Kafka narra su encuentro, ocurrido en un tren antes de la Gran Guerra, con un oficial alemán. El oficial es súbdito del imperio germánico, Kafka es súbdito del imperio austrohúngaro, que comprendía numerosas nacionalidades diversas. Los dos se ponen a hablar; en un momento dado, el oficial le pregunta de dónde viene y luego de qué nacionalidad es. Kafka responde, pero el otro no llega realmente a entender cuál es su nacionalidad. Kafka ha nacido en Praga, pero no es checo; es ciudadano austriaco; es judío, pero un judío desarraigado de los orígenes del judaísmo. La identidad de Kafka desorienta al militar, ocasional compañero de viaje. Kafka es en sí mismo una frontera: su cuerpo es un lugar en el que se encuentran, se cruzan y se superponen, como cicatrices, muchas fronteras diversas.
Este episodio es, creo, uno de los muchos que se podrían citar para subrayar un aspecto complejo y contradictorio de la identidad de frontera, la dificultad que experimenta para hacerse entender. La incomprensión acompaña con frecuencia al intelectual o al escritor de frontera, pero tal vez haya también cierta complacencia por su parte en sentirse incomprendidos. Todo esto indica que de algún modo quieren encontrar su identidad auténtica precisamente en esa imposibilidad de ser entendidos.

(Claudio MagrisEscrituras de frontera)

jueves, octubre 22, 2015

Sueños viajeros


Últimamente, si leo algo de los griegos antes de dormir, sueño que amanezco en Japón; y si leo algo relacionado a África, sueño que camino por las calles de Hanoi. En cualquier caso, en varias ocasiones en los distintos sitios (que son algunos más) reconozco calles por las que nunca he andado, siempre con la misma luz plateada hasta subir, con mucha seguridad, al segundo piso de un edificio donde una vieja asiática me sirve, en diminutas tazas, el té.

miércoles, octubre 21, 2015

Josefina Vicens, o las ganas insaciables de corregir (a propósito de El libro vacío)


(México, 1911 -1988)



Fragmento de la entrevista realizada a mediados de 1986 e incluida en el libro 'Josefina Vicens: la inminencia de la primera palabra', de Daniel González Dueñas y Alejandro Toledo, México, Ediciones sin Nombre/ El Clasutro de Sor Juana, 2009. 


En un primer momento, El libro vacío se presenta como una reflexión sobre la escritura en la escritura misma.

Ese problema de escribir y el no escribir, por los motivos que José García (el personaje) expresa, es completamente autobiográfico; no es una invención, es una cosa sentida por mí y que he padecido y sigo padeciendo. Mi producción es escueta y creo que se debe precisamente a eso. Entre El libro vacío y Los años falsos escribí otro libro que rompí porque no me gustó en lo absoluto. Era la historia de un hombre desahuciado, y el texto intentaba ser algo así como un término de vida. Soy muy inconforme, nunca tengo la seguridad de que lo que escriba vaya a valer (y no estoy usando falsa modestia, por favor, creánmelo, es una sensación absolutamente personal y verídica; muy dolorosa, además). A veces me da el apetito del calificativo, del adorno —que por otro lado no aplico, soy muy parca en mi manera de escribir—, y de inmediato me digo: “pero qué adorno si lo que escribo no es de adornarse sino de sentirse”. Por eso tardo mucho en decidir si estoy satisfecha con lo escrito.

Me pasó una cosa que me hizo pensar y rectificar sobre esto. Cuando se publicó El libro vacío me dieron las galeras y yo estaba asustadísima, lo confieso. Encontré un cúmulo de errores e hice correcciones. Pedí a Giménez Siles que me diera nuevas galeras. Otra vez correcciones y rectificaciones. Le pedí otras y me dijo: “¿Usted cree que el plomo no cuesta?” Entonces me puse de acuerdo con el corrector de pruebas, un anciano español, y le dije: “Por favor, mire, usted me da unas pruebas y yo vengo a las cinco de la mañana y se las entrego, para que no se entere el señor Giménez Siles”. Cumplí exactamente, a las cinco de la mañana estaba yo con todas mis correcciones. Y después le dije: “¿Me da usted otras?” Él me contestó: “Mire, niña, su libro me gusta; no lo siga corrigiendo porque se le va a secar”.

Fue como un golpe; tenía toda la razón. Desde luego, la corrección es una forma indispensable de ir escribiendo y ajustando el texto, pero cuando ya se ha terminado y se empeña uno en corregir y corregir sin cesar, se corre el peligro de que se seque lo espontáneo. Así que me dije: “bueno, así se queda, y que salga como salga”.


Para leer la entrevista completa pisar firme aquí

domingo, octubre 18, 2015

Charles Simic - Cuadernos


(Belgrado, 1938)

*
El poeta ve lo que el filósofo piensa.

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He dedicado mi vida a hacer una pequeña verdad hecha de una infinidad de errores.

*
Poema corto: sé breve y dinos todo.

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La poesía y la filosofía producen lectores lentos y solitarios.

*
Crear algo que no existe pero que, tras haber sido creado,  parezca como si hubiese existido siempre.


(El monstruo ama su laberinto. Cuadernos. Ed. Vaso Roto. 2015)


jueves, octubre 15, 2015

Recuerdos en la punta de la lengua



Ya quiero que sea noviembre para tomar colada morada con guaguas de pan. Cada hogar tiene su propia receta y sabor de familia. Yo extraño el horno de leña que teníamos en una antigua casa, por la calle Záparos, donde hacíamos guaguas de pan representando a cada uno de los integrantes de mi familia. Luego adivinábamos todos de quién se trataba. Era muy divertido comer así. Tradiciones que no deberían morir nunca.

miércoles, octubre 14, 2015

Arlene Gottfried: entre lo estrafalario y el gospel






* Arlene Gottfried (abajo) es una fotógrafa nacida en Brooklyn, que lleva cuatro décadas coleccionando imágenes de personajes extraños, momentos sobrecogedores y gente absurda, única y extraordinaria. Retratando cada rincón de la ciudad de Nueva York, recreando sus fantasmas. Pero además de cronista gráfica, Arlene, desde hace muchos años, es cantante de gospel. 


"Cuando mi madre supo que yo estaba cantando con un coro de gospel, me llamó "la fotógrafa cantante". Desde entonces he seguido cantando con varios coros y, eventualmente, como solista. Al final del Festival de Fotografía Look3, en junio de 2012, acompañada por un coro local de Charlottesville, Virginia, canté bajo la proyección de fotografías de mis cuatro libros. Como cantante, participé en el Westbeth Music Festival y entretuve, durante el almuerzo, a las personas mayores en el Hudson Guild en Nueva York." 

Algunas de sus canciones puedes escucharlas aquí.


lunes, octubre 12, 2015

Gonçalo M. Tavares


(Luanda, 1970)


Has hablado antes de Séneca; creo que es tu escritor predilecto.

Si tuviese que elegir el libro que más marcó, no mi literatura, sino mi vida, escogería sin duda Epístolas a Lucilo de Séneca. Autodisciplina, un cierto estoicismo, alejamiento de los ruidos del mundo, todo esto me influenció y aún hoy me marca. Pero no es fácil: vivimos entre sucesivas aproximaciones y alejamientos del mundo.

¿Qué otros escritores sientes cercanos?

Tengo cientos y cientos de influencias. Intento cada semana ganar una o dos influencias. Procuro estar atento, soy buen lector; y más allá de la literatura intento ver también lo que se está haciendo en arte contemporáneo, en teatro, en danza. Intento ver/leer las cosas buenas. Deleuze habla de un poder, de una fuerza, a la que normalmente se presta poca atención. Dice que hay dos grandes poderes: el poder de tocar e influir a otros, y esto es, claro, algo que un escritor siempre pretende (en mi caso, felizmente, está sucediendo algo muy interesante, pues hay muchos artistas, gente del teatro, de la música, de la ópera, etc. que están haciendo cosas, creando a partir de mis libros, lo que es muy agradable), y el de tener la capacidad de ser influido. Creo que eso es fundamental: tener la capacidad para recibir, estar atento, ser receptivo, absorber las cosas buenas que están ahí. Es necesario ser fuerte para influir, y es necesario ser fuerte, muy fuerte, para ser influido, para ser receptivo. En cambio, lo que encuentro peligroso y negativo es que alguien sólo esté influenciado por uno o dos autores; yo pretendo que sean miles de autores los que ejerzan su influencia sobre mí.


(Entrevista realizada por Félix Romeo para la Revista Minerva)

Para leer la entrevista completa pisar firme aquí