Llegamos a Puyo de madrugada, con la garganta seca y la sonrisa marcada en el rostro. Recuerdo que en el bus yo había cantado Nuestro Juramento de Julio Jaramillo un par de veces y luego caí dormida sobre su hombro. El trayecto fue tranquilo y casi al final la carretera era un sube y baja lleno de curvas. Nuevamente sin reloj y sin celular, pues ya en Ambato me di cuenta de que lo había perdido definitivamente. Mejor así, pensé. Antes de viajar había llamado a mi casa en Quito desde la terminal de buses para informar que estaba bien. Dejé apenas un mensaje porque ya era muy tarde. El clima en Puyo era cálido, pero fresco. Ni bien nos hallamos guarecidos el cielo desató en una tempestad típica de la Amazonía. Aquí, mientras más llueve más caliente se vuelve el pueblo.
en el bus camino al Puyo
En adelante, Puyo fue más selva por dentro que por fuera, y la tranquilidad de los lugareños nos contagió durante nuestra estancia. No sé si por el cielo nublado o las cartas que recibí esa noche mi ánimo se vio inmerso en un remolino de sentimientos. Además se dieron una serie de conjugaciones extrañas, después de todo: qué iba a imaginar que acabaríamos viendo la final del "super bowl" entre los Packers de Wisconsin y los Steelers de Pensilvania, aquel juego del que yo no tenía ni idea, y qué nunca me interesó, se terminó convirtiendo en todo un aprendizaje sumado a la adrenalina de Jason que apostaba su ánimo al equipo de toda su vida. Las muchachas españolas entraban y salían del lugar incomodando a la mujer encargada de velar por la puerta. La brisa del pueblo esa noche fue demasiado serena en contraste con todo lo que yo sentía. Escribí y fumé en el balcón como una desquiciada. Y sentí que la poesía brotaba a borbotones en medio de toda esta orquesta de voces nocturnas, de voces internas y uno que otro aullido a lo lejos. Los perros y los lobos me parecen muchas veces los mismos. Aun cuando no veo sus cuerpos siempre siento sus lamentos, y me solidarizo con ellos, aullando también, presintiendo catástrofes que sucederán. Miro a mi alrededor y todos caminan tranquilos, mientras los perros y los lobos y yo aullamos, mientras lloramos los tsunamis y los terremotos que pasarán y nos llevarán a todos sin que todos se enteren cuando ya estén sepultados. "El amor es el dios más infame", me digo a mí misma. Y luego enciendo otro cigarro. Jason fuma también. Y la lluvia inicia nuevamente su musiquita enferma y sublime. "El amor es el dios más infame", me digo, y luego me entran ganas de incendiar el balcón. Pero no lo hago.
Al siguiente día Pancho Villa se me aparece en forma de imágenes sucesivas. Y yo me prometo a mí misma que algún día dominaré las cuevas como él. Agarramos nuestras mochilas y seguimos viajando. Antes de partir me agarra un bajón y nos tomamos un tiempo en soledad. Al volver, encuentro a Jason escribiendo en su libreta y le entrego el diente de ese animal que protegerá su camino en adelante y también las semillas. También le digo que es tiempo de partir, que en teoría ya debería regresar a Quito, pero que no quiero, no quiero, no quiero. Le digo también que una mujer indígena de la selva me dijo que deberíamos ir a Misahuallí, en la provincia del Tena. "¿Quieres ir?", le pregunto. La mujer me dijo que el pueblo es pequeño y tranquilo y que además no estamos lejos de una playa donde los monos se pasean libres y el río Napo está apenas a un paso de ahí. Jason sonríe y me dice: -¿Qué esperamos?. El cielo otra vez se desata con furia y el calor invade por completo el lugar. Atrás va quedando Puyo, la ciudad nublada, adelante: una nueva aventura.


1 dijeron lo que tenían que decir...:
Hola Carla...Entré a tu espacio por casualidad, buscaba la foto de "mala mujer" un libro de Abelardo Gómez y me redireccinó el buscador a tu site (porque será?) y no pude menos que quedarme hipnotizado.
Estas haciendo un trabajo hermosísimo, tremendo, impresionante, te felicito, y más por compartirlo.
Ya te sigo, y deberias de poner adsense ya que unos dolares al mes nunca estan de mas...
mi site es okbasket.com
una abrazo a ti y a tu compañero, estan llevando a cabo la ruta que todos quisieramos o soñamos con hacer alguna vez, pero que no tenemos el valor de arriesgarnos a hacer.
Publicar un comentario