En esta misma playa anduve yo hace más de veinte años, cuando todavía daba mis primeras caminatas de la mano de mi madre o sobre los hombros de mi padre. Misahuallí tiene ese nombre que parece extenderlo todo. Ahora mi mente se extiende hace atrás, y ve sobre estas arenas las huellas de mis padres. Descanso un buen rato mientras en la piedra grande al interior del río los niños brincan y nadan y juegan a encontrar tesoros, o al menos eso supongo, porque quién de niño no ha soñado con encontrar tesoros, ya de grande uno se conforma con tener un buen día, o mejor aún: que el día no llegue a pesar tanto. Me jode que la gente no pueda largarse un martes cualquiera de casa porque debe trabajar y rendir cuenta a una serie de jefes formales e informales, por toda la cadena que ya conocemos: salario, familia, etc. Yo misma todos estos meses pasados trabajé casi de sol a sol, y ahora que estoy nuevamente en la ruta, sin tiempo de salida o de llegada, siento que me voy reintegrando. Sé que tarde o temprano tendré que volver a sujetarme a ciertas formalidades laborales, supongo. Pero me aterra la idea de la rutina vacía (me encanta otro tipo de rutinas que en realidad no lo son (libros, cafés, etc.). No sé porque pienso todo esto ahora mismo, bien podría vaciar mi mente y simplemente respirar este aire puro. Pero lo cierto es que nunca me desconecto del todo, y que incluso en estos momentos mi mente sigue trabando y destrabando ideas-telarañas de la mujer-araña que me habita.
Jason se toma un receso y viene para compartir la vista desde la arena.Ahora han llegado más viajeros, y un chileno se acerca para ofrecernos sus artesanías. Le agradecemos pero le decimos que no. Luego escuchamos que habla de una ceremonia en los próximos días. Pienso que muchos viajeros vienen en busca de medicina ancestral, pero pocos saben de lo que hablan. ¿Qué es lo que realmente buscan en la medicina? Recuerdo de inmediato mi primer temazcal y mi primera ceremonia con San Pedro, allá en el Ilaló hace muchos años, y algo se mueve en mi cabeza, recuerdo inmediatamente todos los rostros que aquella noche estuvieron, ahí, en la cima de la montaña, bajo las estrellas. De pronto Jason rompe el silencio por un buen motivo, para contarme aquella experiencia con los migrantes y trabajadores, que no contaré aquí, porque fue, según me dijo, de las escasas personas a las que él había contado, de hecho la única en este viaje. Lo valoro y lo guardo.
Veo desde aquí que Jason se unió al grupo de los niños. Me pregunto si también anda buscando algún tesoro, o si ya lo encontró. Las balsas a lo lejos, en el pequeño muelle, se llenan con cuatro o cinco personas cada una y luego emprenden su ruta. Me gustan los balseros, siempre me han gustado los balseros y los pescadores, siempre me han parecido gente honesta y simple. Confío en la gente de vida simple, son personas que van acumulando pequeñas felicidades: un buen atardecer, una nueva camada de perros, el cumpleaños de un hijo. Una nueva brisa acaricia mis cabellos. Pienso en las palabras de Mark en su último correo. Pienso en las volteretas que los grandes amores de la historia tuvieron que pasar. Pienso en mi familia y en nuestros viajes cuando yo era pequeña, y, en consecuencia, pienso como siempre en mi abuelo Carlos. Pienso en el poema demoledor de Jorge Andrés, y como la poesía, la mejor poesía, digan lo que digan nace de los abismos. Pienso, pienso, pienso. ¿Qué hora es pregunto?, nadie en esta playa sabe a ciencia cierta, todos nos guiamos por la sombra que el sol proyecta sobre la arena. Sea la hora que sea, Cocodrilo Ghandi nos debe estar esperando con la mesa dispuesta, y, sin embargo, nosotros seguimos en esta playa como si fuese un acuerdo mutuo escuchar los dictámenes del río.


3 dijeron lo que tenían que decir...:
guapa, inteligente y de pluma afilada. Hace mucho llegué a tu blog y yo, por mi cuenta, debido a varios viajes no pude conectarme con frecuencia a internet y te perdí de vista. Me alegra volver y ver que sigues forjando tu propio destino entre el camino y tu pluma. Te dejo por interno mi blog y mi correo. Saludos libertarios desde Chile.
CARLITA!!! MISAHUALLÍ ES HERMOSOOOOOO, YO TAMBIÉN ESTUVE AHÍ DE PEQUEÑA. NUNCA MÁS REGRESÉ, ESPERO HACERLO PRONTO, TU CRÓNICA ME ANIMÓ.
yo soy de misahualli, y te aseguro que ay muchos lugares q te van a encantar al igual q su playaa,,, me gusta como piensas qq chevereee.. tu mentalidad.. att carachamo fresco JATC
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