domingo, enero 31, 2010

Recital en Kaleidoscope y anacrónica en un día no favorable

George Long
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Tuve un recital en la Misión. En la 24 y Folsom. En la galería Kaleidoscope donde el año pasado también dancé y leí poesía, y donde Mark apareció casi inesperadamente haciéndome feliz. Ésta vez me sentí extraña al llegar. Me sentí muy sola, solísimamente sola, en medio de esa sala repleta de gente que no conocía, pero los poemas del poeta guatemalteco que leyó en maya ayudaron; las notas arabescas que salieron del saxofón de George ayudaron; la sonrisa de Jessi ca al ser testigo de mi rareza esa noche. Estuvo bien el vino; el arroz con frijoles y la sombra en el espejo como una fotografía difusa.

Con Linda King
Jessica Loos (mi voz en inglés) y Sara Powell
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(Todo el trayecto de North Beach a Mission fui extremadamente callada. Richard, Aggie, Cristine y Rosemary, por el contrario, no dejaron de hablar sobre Haití y otras cosas que no recuerdo. Yo no podía decir mucho, me sentía mal. Richard tuvo que cambiar su ruta para recogerme en Caffe Trieste ya que a último momento decidí -como una loca- correr bajó la lluvia para alcanzar a Mark en la esquina de Vallejo. Cruzando la calle casi me agarra un carro. Y cuando llegué él me dijo que no puedo arriesgar mi vida por un beso. Si que puedo, le dije, lo acabé de hacer. Y luego Anais sonrió entre mis labios. Mark me abrazó fuerte, y yo sentí sla estrella de oficial en su pecho, y la lluvia sobre el mío. Entré al carro y desaparecí).

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Al final de la lectura se me acercaron un par de personas preguntándome dónde podía conseguir mi libro. Como ya no tengo más ejemplares que el mío, les ofrecí enviarles un par de poemas por el correo. Uno de ellos me mostró su diario. Un hermoso cuaderno que contenía textos y dibujos hechos por él mismo. No lo descuides, le dije. Pensando en mi diario ya ido. Salí de la galería y mi teléfono cayó en el agua. Agarré un taxi a North Beach y en el trayecto el taxista golpeó con el auto a un hombre. Me asusté al ver al hombre caído. El taxista le preguntó si esaba bién y el hombre con una lágrima de sangre le dijo que sí. Estás seguro, repreguntó el taxista. Sí, contestó el hombre, ha sido mi ciulpa por no mirar donde camino, salí peleando con mi esposa y......el taxista aceleró con torpeza, y así fue frenando como un novato hasta llegar a North Beach. Ya en el Cafe Trieste me di cuenta de que el teléfono chorreaba agua y, debido al choque del taxi, mi computadora también se jodió. Un lado quebrado y los alambres al aire. Pero aún funciona. Todavía puedo escribir esta jodida anacrónica. No ha parado de llover.

sábado, enero 30, 2010

Escribir fuego sobre la sangre derramada

La imposibilidad de ser plena en este mundo (sin ser egoísta). Las mujeres siempre quieren más, repite mi ángel plateado. No me gusta ser comparada con las mortales. Yo quiero más que más. La fragmentación me hace infinita. Nadie en realidad es libre. Nietzsche no fue totalmente ateo. Su mérito fue convencerce de que sí lo era matando un dios por noche. Yo sólo mato a unos y rezo a otros. Hoy rezo a dios Baco. Y lo consagro en este vino. Y derramo su sangre en esta servilleta sucia donde escribo mis propios mandamientos. Manda-miento. Hágase la luz en el poema. Hágase el rayo en la punta de mi pluma. Hágase la eternidad en esta mirada prohibida. Qué dificil escribir fuego / y esconder la mano para no quemarse /cuando se es pirómana.
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photo by Giuseppe
Pulcinella, NB. 2010

viernes, enero 29, 2010

De herencias a hijas que no existen

Si algún día llego a tener una hija le diré: Todo lo que necesitas saber, pequeña, es el origen del mundo. Luego le entregaría un espejo para que se viese desnuda de pies a cabeza. Ese que resplandece frente a ti es el imperio que te entrego; todo lo que en él habita te acompañará por siempre: células de dioses muertos, ideas recicladas, taras, sueños, ascos, miedos. Cuídalo, porque es lo único que te pertenece. Finalmente le abrazaría fuerte y pondría un martillo entre sus manos: la opción de que rompa frente a mí el reflejo de una verdad heredada.

jueves, enero 28, 2010

She´s dangerous - The Red Devils


Ella es peligrosa. Título de una canción de Los Red Devils. Y uno de los mejores piropos que me han dado. Ella es peligrosa. Mark me lo dijo esta mañana. Dijo que mi mente es como un campo minado. Y es cierto. Suena la armónica en los labios de Lester Butler como si no hubiese mañana. Como si nunca hubiese muerto. Ella es peligrosa le dice Mark al eterno Lester. Y yo les sonrío desde esta barra. Ella es peligrosa, repite. Su mente es un campo minado. Mark no tiene miedo de explotar con mis ideas. Y eso me encanta.

miércoles, enero 27, 2010

Patt. Salinger. Zinn

Hace poco me enteré que murió Patt, la mujer que solía ver cada miércoles en "la mesa" de Specs. La que me pedía que le cantara al oído Historia de un amor porque era el bolero que más le recordaba sus días en México. Y a un amor que nunca pudo olvidar. Los mejores amores son los que se asocian con canciones. Patt murió de un ataque al corazón. Aunque hay sospechas de suicidio. Hace un par de días el abogado de Patt reveló su testamento. Lo escribió apenas unas semanas antes de morir. Un testamento muy minucioso y detallado. Patt donó casi todo a galerías y organizaciones de ayuda social. Y entre otras cosas pidió dividir sus cenizas en lugares específicos y a diferentes horas. Mark me avisó en la mañana que Salinger murió. Y luego me enteré que Howard Zinn se unió al club. La muerte siempre al lado, ya lo dijo Alejandra. La muerte siempre al lado. Escucho su decir. Sólo me oigo.

Autorretrato en el espejo y un texto de Clarice Lispector

in the mirror self - portrait
2010
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La realidad exigía mucho de ella. Examinóse en el espejo para ver si el rostro se volvía bestial bajo la influencia de sus sentimientos. Pero era un rostro quieto que ya hacía mucho tiempo había dejado de representar lo que sentía. Además, su rostro nunca expresaba más que buena educación. Y ahora era sólo la máscara de una mujer de setenta años. Entonces, su cara levemente maquillada le pareció la de un payaso. La mujer forzó una sonrisa desganada para ver si mejoraba. No mejoró.
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Clarice Lispector, Silencio. Ed. Gijalbo. Barcelona 1988
Traducción y Prólogo de Cristina Peri Rossi.

martes, enero 26, 2010

George Tsongas memorial

George Tsongas, poet
Caffe Trieste, 2006
photo by James Cha
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Llegué un poco tarde. Me perdí el poema de Jack y Neeli, pero apenas fue el comienzo. Me encantó ver a Mark en la puerta, en uniforme, diviendo su oído entre los locos de Caffe Trieste y la Estación Central como siempre. Tuve una sensación extraña y agradable al llegar. Como si todo avanzara lento. Muy lento. Como una canción de Edith Piaff en blanco y negro. Non, je ne regrette rien flotando bajo mis pies. Encotré más conocidos que no había visto un buen tiempo: Dave, Bob, Rosemary, Afreen, etc. Todos en un cuadro simultáneo. Todos abriendo sus bocas bajo la lluvia. Mucha gente adentro y afuera (algunos dicen que el memorial de BJ Papa estaba totalmente repleto pero para mí fueron casi iguales. Y eso que BJ papa según cuentan fue mucho más querido). Casi imposible entrar. Mark me hizo pasar por la otra puerta pude ver lo que siguió del programa desde la barra. Aunque un momento salimos porque Mark me quería presentar a a su amigo el pintor. Ese es otro que no friega. Un artista de verdad. Me cayó excelente. Tuve el honor de conocer su casa-museo a pocas cuadras. Un lugar fascinante del que espero hablar pronto. Un submundo que encierra la verdadera cultura americana y en el que uno podría pasar horas enteras estudiando cada detalle. Pero ese tema merece un punto y aparte.
Afreen, la mujer que hace dos años me encontré en el metro y me llevó a North Beach... donde empezó todo
Officer Mark Álvarez y otro amigo de George
La poeta Sarah Meneffe (a la izquierda, entre otros, Vranace, George Long, Neeli Cherkovski)

Regresamos al Trieste. Al fondo se exhibían varios cuadros con el rostro de George y muchas fotografías. Algunas de muy joven. Seguían leyendo cosas para George. Los que eran y los que no. Típico de este tipo de eventos (me pregunto que estaría pensando George en ese momento); los que en vida demostraron su cariño con hechos y los que nunca tuvieron el valor de decirle lo que pensaban en su cara, cosa que George si lo hizo. En todo caso fue divertido. Hay algo que dijo Momo y me gustó, y es que a él no le caía mucho George pero es cierto es que lo va a extrañar mucho. Le creo. George fue y seguirá siendo parte de este barrio, sin duda. Por otra parte Jessica animó el evento, me gusta verla en acción. Normalmente es tan meditabunda (cuando no está borrracha) que verla animar este tipo de programas le da un brillo particular. No sé en qué momento desapareció Neeli. Edwin H. trató de hablarmé luego de su intervención y yo lo esquivé. Vranace también hizo su parte. Luego de hablar un buen rato -cosa que molestó a muchos- y de contar varias anécdotas, procedió a bailar Zorba el griego para George, con quien compartía raíces griegas. Su energía contagió aunque era evidente que su euforia se debía en gran parte por el vino ingerido antes y durante el baile. Alex Tsongas, el hijo de George, hizo su intervención casi al final. Muy sentidas palabras, como es lógico. Dio la explicación de cómo él mismo fabricó la caja donde enterró a su padre y de cómo lo colocó en el auto y luego manejó por horas hasta enterrarlo en el desierto. Ali Mongo -gran amigo de George-, llegó más tarde. Me dio mucha alegría verlo. Como siempre con sus cuadritos y su coñac en mano. Me parece que es el único que no ha envejecido. No ante mis ojos. Mark me comenta que del famoso cuadro que pintó Ali Mongo, en el que aparecen Ali, George y Bj Papa sentados en Caffe Trieste, sólo queda vivo Ali. Es cierto. Fuck. No quiero pensar en futuras muertes por ahora. No hoy.
Jessica Loos (a la derecha el cuadro de Momo)
Mr. L.
Ali Mongo

lunes, enero 25, 2010

In blue

photo by Mark Álvarez. SF 2010

...

Todo pensamiento escrito en esta hoja imaginaria

es producto de las alucinaciones causadas por el Tiempo.

Ángeles decapitados riegan escarcha sobre mi cuerpo

Brillo en la noche como una luciérnaga

ebria de amor

….

Cantando – llorando – riendo

espero mi dosis de masoquismo

para ser feliz.

Aprendí a pintar con colores que no existen

Por eso nadie logrará observar mis cuadros

Quise escribir un poema de otoño

Y el viejo en la esquina se me adelantó

Con los versos escritos en su rostro

Tengo un árbol de jazmín en mi vientre

donde habita un pájaro en peligro de extinción

Este texto es el mismo texto que empecé hace muchos años - Su final no es más que el inicio del siguiente texto - todas las frases notas versos son parte de la misma cadena de frases notas textos de hace cientos de años - Un acto repetitivo cuyo fin es esquivar la muerte - Eterno retorno al origen de mi lengua.

Ya no tengo miedo de sembrar flores azules

en el pavimento.

...

Hoy mis manos sólo refugian

el cadáver de este poema.